Pactos

España busca en solitario un pacto de 'cielos abiertos' con EE UU

España ha comenzado los contactos con EE UU para suscribir un acuerdo bilateral de cielos abiertos. El nuevo convenio mejoraría sustancialmente el potencial comercial de las líneas aéreas españolas en el mercado transatlántico, limitado ahora por el arcaico acuerdo de los años 50. Bruselas advierte que denunciará el nuevo pacto si no favorece a todas las líneas comunitarias.

Al Gobierno español se le ha agotado la paciencia. Madrid esperaba que Bruselas hubiera firmado con Washington, en junio de este año, un acuerdo global de liberalización del sector aéreo, el cual hubiera puesto en pie de igualdad a las líneas aéreas españolas con las de otros países europeos que gozan, gracias a los llamados acuerdos bilaterales de cielos abiertos, que supone la posibilidad de establecer estrechos vínculos con el mercado aéreo estadounidense.

Pero varios países de la UE, y especialmente el Reino Unido, se negaron a suscribir los términos negociados por la Comisión Europea con la administración de George W. Bush, aduciendo que carecían de ambición. Fuentes de la negociación detectaron, sin embargo, un deseo británico de proteger la posición preeminente del aeropuerto londinense de Heathrow en los vuelos transatlánticos.

El Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero ha decidido no esperar más y aventurarse en la procelosa negociación de un acuerdo bilateral de cielos abiertos hispano-estadounidense. 'Las empresas españolas están sufriendo una desventaja competitiva', señalan fuentes diplomáticas, 'y hay que corregir esa situación cuanto antes'. Los contactos preliminares ya se han producido y la primera reunión a nivel técnico, según fuentes diplomáticas estadounidenses, puede tener lugar la semana que viene.

'El convenio actual se firmó en la dictadura, una época en que nadie volaba a EE UU'

Pero la tarea parece ingente toda vez que el Tribunal de Justicia de la UE consideró ilegales en 2002 los convenios de liberalización del mercado aéreo suscritos bilateralmente por ocho países de la UE con EE UU. El fallo judicial fue calificado por la comisaria europea de Transportes, Loyola de Palacio, como 'un hito en la construcción europea', pues la Comisión culpa en gran parte a esos tratados bilaterales de la fragmentación del mercado aéreo europeo.

Las negociaciones entre Madrid y Washington deberán sortear ahora aquella sentencia, que anuló las cláusulas que reservaban los beneficios de los acuerdos bilaterales para las compañías aéreas del país firmante.

Bruselas advierte que no tolerará nuevos acuerdos bilaterales que no estén abiertos a todas las aerolíneas europeas, con independencia de su país de origen. Y falta por ver si Washington acepta, y en qué condiciones, que los aeropuertos españoles se conviertan en punto de origen indiscriminado de las compañías comunitarias.

Fuentes de la CE indican que el Gobierno español actúa bajo presión de las líneas aéreas nacionales, y en especial de Iberia, que considera agotados los márgenes de maniobra del actual tratado bilateral. Los acuerdos de cielos abiertos, a diferencia del vigente convenio hispano estadounidense, eximen a las aerolíneas europeas beneficiarais de las normas de competencia de aquel país, les permiten compartir código con las estadounidenses en su mercado interior y les da acceso a condiciones más favorables en la contratación de servicios en los aeropuertos de EE UU.

El acuerdo firmado por España durante la dictadura del general Franco restringe la operatividad de Iberia en EE UU, tanto en destinos como en ciudades de origen (actualmente sólo se explota Barajas para vuelos transatlánticos). 'Se firmó en una época en que las necesidades de España en este terreno eran muy pocas, porque casi nadie volaba a EE UU', recuerda un experto del sector.

El acuerdo comunitario, estancado

Las negociaciones entre Bruselas y Washington para firmar un acuerdo global de liberalización de los respectivos mercados aéreos están estancadas desde junio. Los ministros de Transporte de la UE, que se negaron entonces a avalar los términos del acuerdo conseguidos por la Comisión Europea, debatirán hoy en Luxemburgo una posible salida, que deberá esperar, en todo caso, a que pasen las elecciones en EE UU. Washington se niega a admitir que el capital extranjero pueda llegar al 100% en sus líneas aéreas, ni que las europeas puedan realizar vuelos internos en su mercado.