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Las firmas de moda tienen su particular banda sonora

¿A qué suena la moda de este otoño? Según el diseñador Ángel Schlesser, suena a Afterlife, Alexkid o Dzihan&Kamien. La mujer de silueta femenina y los tonos blancos, negros, grises y lila de esta firma sonarán en los próximos meses a chill out y a dowtempo (música de baja intensidad) y ello tanto en la tienda de Almería como en la de Varsovia. Si al ir de compras entra en una tienda de El Caballo, oirá música española y si el recorrido le lleva a Globe, el otoño sonará a Avril Lavigne o Rui Veloso. No es casualidad, se trata de una estrategia más para reforzar la imagen de marca.

Adolfo Domínguez, que suena a Bach y Mozart; Cortefiel y Pronovias, que suenan a Ray Connif o Percy Faith o Mayoral son otras de las más de 2.600 empresas del sector de moda que en España ya utilizan la música que proporciona Telefónica Servicios de Música (antes Hilo Musical). Además de favorecer las compras, los sonidos se convierten en un elemento que ayuda a asociar el espacio en el que se está con una marca. Joana Hugué, directora comercial de Globe lo explica muy claro, 'la música identifica nuestro estilo'.

Según aclaran en Telefónica Servicios de Música, aunque basta con conectarse a uno de sus seis canales, se puede optar por una programación personalizada. Durante unos meses musicólogos y cliente buscan el estilo que vaya con la colección y la temporada y se confecciona una especie de banda sonora con tantas canciones que nunca haya repetición.

La tendencia impone el pop sofisticado y nada que suene a radiofórmula. Si se tienen tiendas en el extranjero, hay que evitar todo lo relacionado con la religión.

La música de ascensor que nunca muere

Corría el año 1990 cuando KLF publicó el disco Chill Out. Lo que hasta ese momento se había llamado ambient (música ambiental) empezó a introducir nuevos ritmos, sonidos y mezclas. Con el sintetizador de base, los ecos de voces se mezclan con ríos y el piar de los pájaros. En las discotecas, proliferan las zonas apartadas (chill out rooms) y el chill se transforma en un sufijo para todo lo que quiere ser vanguardia (flamenco chill). En sus orígenes está, ni más ni menos, que las gymnopedias de Erik Satie y ya en los años 50 el easy listening (fácil de oír), ese estilo que en España se llamó música de ascensor.