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Un jardín más ecológico

Disponer de un jardín ha dejado de ser patrimonio de las zonas rurales. La posesión de estos espacios , cuya dimensión es muy variable, se ha generalizado en las áreas urbanas y en las segundas residencias próximas a ellas. Conseguir un entorno relajante y atractivo constituye el principal objetivo para la mayoría de los propietarios que, en sus momentos de ocio, se transforman en improvisados jardineros.

Sin embargo, construir un jardín no es tarea sencilla. Por lo general, estos espacios se ubican en territorios donde el agua constituye un bien escaso. Y muchos propietarios consideran que el riego abundante resulta imprescindible para que el jardín sea el orgullo de la casa. Un error que incrementa notablemente los costos, constituye una actitud socialmente irresponsable y motiva frecuentes roces con el vecindario.

Según un estudio realizado en el entorno de Madrid, las viviendas unifamiliares con jardín consumen entre 2,5 y 4,5 veces más de agua que las residencias que carecen de estos espacios. La Fundación Ecología y Desarrollo de Zaragoza defiende que los xerojardines (espacios con poca agua) pueden resultar tan atractivos como los que reciben el impacto de muchas horas de riego. Con el apoyo financiero del Gobierno de Aragón, Ibercaja, Ayuntamiento de Zaragoza y la Fundación Avina, los técnicos de esta institución han elaborado una guía práctica para aplicar la xerojardinería al diseño de los jardines domésticos.

Marisa Fernández, directora del Programa del Agua de la Fundación Ecología y Desarrollo, señala que 'muy pocos se atreverían a residir en una casa que ha sido construida sin planos y, sin embargo, no tienen reparo en mostrar, orgullosos, un jardín sin diseño previo'. 'Eso significa, añade, que no se han tenido en cuenta los rasgos del clima local, las características ambientales del terreno ni la selección de plantas, condiciones todas ellas imprescindibles para que el jardín se desarrolle adecuadamente'.

Antes de crear el jardín, resulta absolutamente necesario conocer la textura del suelo, ya que las características del terreno condicionarán la selección de especies y las necesidades de agua. También han de tenerse muy claros los futuros usos del jardín, particularmente si habrá zonas de juegos infantiles o para la práctica de deportes, si se busca el predominio de zonas de sombra o, simplemente, un entorno para el descanso.

En lo referente a la selección de especies, un xerojardín puede beneficiarse del extenso conjunto de matas genéricamente conocidas como aromáticas, cuya resistencia a la sequía es muy notable. Pueden formarse islas muy vistosas y fragantes a base de tomillo, espliego, romero o cantueso e incorporar los siempreverdes, arbustos mediterráneos caracterizados por su frugalidad en el consumo de agua.

La flora autóctona española proporciona un inventario de más de 200 especies ornamentales, pero, si se prefiere recurrir a especies exóticas, la morera de papel o el árbol del paraíso también se adaptan al consumo de muy poca agua.