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Los despidos de altos ejecutivos deben explicarse para evitar rumores

Los empleados de Oracle en España llevan una semana comentando en corrillos el despido fulminante de su presidente. Nadie lo entiende. Jorge Edelmann era el directivo más veterano de la compañía en toda Europa, y recientemente la casa matriz había felicitado su gestión por los resultados del primer trimestre.

Para calmar los ánimos de los trabajadores y después de más de tres días de silencio, la compañía ha publicado un escueto mensaje en su intranet. 'Jorge Edelmann dejó la compañía esta semana con motivo de una discrepancia entre las partes durante una revisión de la estructura de la organización de Oracle en España', dice el mensaje, que continúa agradeciendo a Edelmann su labor y diciendo que en breve se le encontrará un sustituto.

Este despido ha convulsionado a Oracle, pero también ha hecho que se multipliquen los rumores fuera de la compañía, y coincidiendo justo con Mundo Oracle, el evento más importante de la compañía en la que concentran a sus principales clientes y proveedores.

Ninguno de los principios de Gobierno Corporativo habla de los procedimientos a seguir ante estos sucesos, pero todos los expertos coinciden en que los principios de transparencia también deberían aplicarse a la hora de cesar a un alto ejecutivo.

'La compañía debe transmitir el motivo, el objetivo y el fin de ese despido para que no se dé lugar a rumores e incertidumbres', opina Armando J. Ugarriza, responsable de Buen Gobierno en Watson Wyatt, que cree que es fundamental transmitir tranquilidad tanto para los accionistas como para los empleados.

El modo más adecuado para comunicar estas noticias es el personal, en especial si afecta a un departamento en concreto. Hay que evitar los paneles de mensajes y tratar por todos los medios que sea un representante de la corporación quien dé la noticia. 'Hay que evitar que los empleados se enteren por rumores', insiste Ugarriza.

En cualquier caso las empresas de gestión de Recursos Humanos creen conveniente no caer en mensajes fríos y tratar de responder a cuantas dudas sean posible, pero siempre respetando la confidencialidad que se haya acordado entre las partes.

En caso de que se trate de despidos colectivos la comunicación debería ser aún mucho mayor, según los expertos, que creen que para evitar incertidumbres entre la plantilla lo más conveniente es ser claros.

El caso de GE

La SEC no ha castigado a General Electric, pero sí le ha llamado la atención por no haber informado mejor a sus accionistas sobre la cuantiosa pensión y otros gastos como el alquiler del apartamento que se sigue pagando a Jack Welch, su ex presidente