Rodrigo Uría

'En España estamos bastante bien en gobierno corporativo'

Rodrigo Uría está convencido de que es un hombre con suerte y asegura que su intuición le ha permitido tomar las decisiones correctas en momentos claves. Uría dirige uno de los bufetes de abogados de España con más prestigio y mayor presencia internacional. Es, por herencia materna, un apasionado del arte y en especial de la pintura. Desde hace tres meses preside el Patronato del Prado. Y confiesa que la clave de su éxito consiste en haber hecho muchas cosas en la vida.

Se define como un hombre urbano. 'No sé jugar al golf, ni al tenis... Mis deportes son comer bien, beber bien, hablar con mis amigos y mi hobby es el arte', reconoce Rodrigo Uría, quien asegura ser asturiano 'de Oviedo, eh?'. Pero en su DNI figura que nació en Madrid en 1941. 'Me nacieron aquí, pero me siento asturiano', explica. Rodrigo Uría se hizo cargo del bufete Uría & Menéndez en 1979. 'Entonces éramos seis abogados. Ahora somos 450'.

Pregunta. ¿Por qué se hizo abogado?

respuesta. Yo estudié Derecho, primero, porque era la profesión de mi padre y de mucha gente en mi familia. También porque empecé mi carrera en 1959 y entonces en España o se estudiaba Filosofía y Letras, Derecho o alguna ingeniería. Además, estudiar Derecho no estaba mal como sistema de captación de conocimientos en un momento de España en el que no había prácticamente nada, era un desierto. Yo me resistía a ser siempre en mi vida nada más que el hijo de don Rodrigo, así que pensé en hacerme diplomático, porque daba la oportunidad de salir de España, que era una dictadura muy siniestra, gris, sin luz. Pero me di cuenta de que mi actividad política en la Universidad de oposición al franquismo no me permitía ser diplomático. Y pensé que tenía que ser abogado.

P. Y se vino al bufete de su padre.

r. Mi padre era un abogado poco convencido. Era sobre todo profesor y tenía un despacho muy modesto para darnos de comer a mi hermana, a mi madre y a mi, porque con el sueldo de catedrático sólo no se hacía mucho. Y vine al despacho, pero me di cuenta de que como no imprimiese yo un giro, iba a seguir siendo exclusivamente el hijo de Don Rodrigo toda la vida. Me marché a Estados Unidos y estuve trabajando un año y medio en un bufete de Nueva York. Volví, y a partir de ahí empezó mi vida profesional.

P. ¿Cómo ha conseguido situar el despacho el tercer bufete por tamaño en España?

r. No lo sé. He tenido suerte y buenos maestros. Además, he vivido intensamente en la Universidad, en la política. He viajado. He leído mucho. Y, sobre todo, creo que tengo la suerte inmensa de ser muy intuitivo. No es que todo me lo piense 60 veces. Si me lo hubiese pensado 60 veces no hubiese tenido tiempo para hacer lo que he hecho y casarme dos veces y tener dos hijos con la primera mujer y otros dos con la segunda, y hacer todas las cosas que he hecho en la vida. He vivido. Y quizá eso me ha servido.

P. Uría & Menéndez siempre ha apostado por la independencia. ¿Se puede crecer así en un mercado tan competitivo?

r. El asunto de la independencia lo tenemos muy claro desde el año 98. Hasta entonces yo no descartaba que mi despacho pudiera juntarse con otros, siempre que fueran de abogados. Habíamos impulsado una Alianza de Abogados Europeos con un bufete de Francia, otro de Alemania, uno de Holanda y otro de Bélgica. Pero en un momento dado, la Alianza tomó contacto con Linklaters. Nosotros estábamos de acuerdo con que el bufete inglés entrara en la alianza, pero vimos que aquello iba a terminar en lo que terminó, que fue en una absorción de Linklaters de todos. Con gran escándalo de propios y extraños nos fuimos de la alianza. Fue entonces cuando se generó aquí una ideología sólida de independencia en el sentido no de que haya que estar solo, sino que las decisiones profesionales no pueden pertenecer a una organización global. Tienen que estar en cada país.

P. ¿Y cuál es la relación ahora con Linklaters?

r. Normal. Cuando nos fuimos de la Alianza ellos vinieron a verme para decirme que, a pesar de todo seríamos siempre amigos y que nunca intentarían llevarse a ninguno de nuestros abogados. Al cabo de un año habían contactado con 60. Por tanto, mi relación con ellos es estupenda.

P. ¿Y cuántos de esos 60 se han ido?

r. Dos.

P. ¿Estar en Uría imprime carácter? ¿Son fieles a la marca sus abogados?

r. En estos momentos somos 80 socios y de ellos, 65 han empezado su carrera profesional en Uría. Sólo son socios que no han empezado aquí a quienes hemos fichado para incorporar áreas que nosotros no teníamos o socios de los despachos que hemos absorbido, como Armero, o Figaredo y Asociados y el bufete de Mario Fernández. Los chavales que entran aquí jóvenes ven la pirámide de población de Uría & Menéndez y se dan cuenta que uno de cada cinco o seis de los que entran puede llegar a ser socio.

P. ¿Qué consejo puede darle a un joven abogado que quiera ser socio de Uría & Menéndez?

r. Primero, que sea independiente en sus juicios, que no se deje llevar en esta profesión. La independencia se lleva dentro. Y segundo, que sea simpático. Los raros, los acomplejados, los suficientes, los estirados, no serán nunca buenos abogados. Para ser abogado hay que ser simpático. Otro consejo es que estudie y aprenda no solamente para llegar aquí, sino porque le guste aprender. Y sobre todo, que tenga una ética implacable y sea muy decente.

P. Hablando de ética, ¿cree que las reformas de buen gobierno acometidas son suficientes para que los directivos lo sean y las empresas estén libres de vivir escándalos como el ya famoso de Enron?

r. No, pero sí se ha avanzado mucho. Ya se había adelantado mucho y el asunto Enron, que fue desastroso para la empresa, fue de alguna forma providencial, porque ha sido una campanada que ha conmovido las conciencias. ¿Cómo es posible que en una empresa tan reputada se hicieran esas cosas? Eso ha chocado en la conciencia de la gente y de los políticos. Creo que en España estamos bastante bien desde el punto de vista del gobierno corporativo. Y la prueba es que no hemos tenido ningún Enron.

P. Hemos tenido Banesto, Gescartera...

r. Bueno, pero la sociedad estaba muchísimo menos mentalizada. Pienso que de alguna forma la transición española acaba con Banesto, pero eso lo pongo ya en la prehistoria. Creo que en España no estamos mal en buen gobierno, aunque cualquier esfuerzo que se haga es poco. Tienen que hacerlo los accionistas, el regulador y algo menos el legislador. La vida de los mercados no se resuelve sólo a golpe de BOE. El regulador tiene mucho que decir.

P. ¿Debe ser más rígido?

r. A los reguladores aún les queda camino. La medicina es la transparencia. Las cosas hay que saberlas para después juzgarlas. Si los mercados saben las cosas y el regulador pone los instrumentos para que se puedan saber, los accionistas reaccionarán.

P. Acaban de integrar un despacho en Portugal.

r. Sí, se llamará Uría & Menéndez en noviembre. Yo tenía una amistad muy grande con Sa Carneiro, que es uno de los cinco primeros abogados de Portugal. Fui a verle, le propuse la integración y aceptó. De modo que incorporamos a los ocho socios de Sa Carneiro a nuestra firma.

P. ¿Cómo van a seguir creciendo?

r. Sinceramente yo ya no veo ninguna opción de integración ni en España ni fuera. Además, nosotros tuvimos primero el ataque de los auditores. El tema murió con Enron. Después, la competencia, esta vez legal pero muy dura, de los despachos británicos. Y aquí estamos. Por tanto, las firmas españolas no tenemos por qué preocuparnos. Lo que tenemos que hacer es ofrecer mejor servicio que los otros.

El Prado. Un apasionado de la pintura al frente del patronato

'Soy presidente del Museo del Prado desde hace tres meses. La pintura significa mucho para mí. Ya con cinco o seis años acompañaba a mi madre a pintar'. Tiene 94 años y hace unos días le han dado la Medalla de Oro de Asturias por su obra pictórica. Además, ha sido abogado 'de muchos galeristas, como Juana Mordó y de varios pintores. De casi todos los de El Paso'.

'Tenemos que avanzar en los deberes fiduciarios de los consejeros. El día en el que los administradores se metan bien metido en la cabeza que tienen unos deberes frente a los accionistas, que no deben mezclar sus negocios con los de la empresa y que no pueden aprovecharse de su posición para ganar dinero, se avanzará en el buen gobierno'.

'Los abogados que entran en Uría & Menéndez saben que en diez años pueden llegar a ser socios del bufete. Desde el principio de su carrera aquí se dan cuenta de que uno de cada cinco o seis abogados que entran en el despacho puede llegar a ser socio'.

'¿Hasta qué punto es independiente el consejero?'

Uría es optimista. Piensa que en España el buen gobierno es de calidad, pero hay que seguir vigilantes.

¿Que opinión tiene del papel de los independientes en los consejos como garantes del buen gobierno?

Debe haber algunos consejeros independientes, y deben presidir la comisión de auditoría y probablemente también la de retribuciones y nombramientos. Pero si nos creemos en su totalidad el asunto de los independientes dejaríamos de estar vigilantes. Además, ¿hasta qué punto es independiente una persona que gana 10 y que pasa a ganar 40 porque el presidente de la sociedad le llama para que vaya de consejero independiente? Sería conveniente que los consejeros independientes hicieran una declaración de ingresos, como hacen los diputados, antes de sentarse en el consejo y cuando se marchan.