Renta fija

El rendimiento del bono vuelve a los mínimos de marzo

Después de muchos meses instalado en la volatilidad, el mercado de bonos parece haber optado por comportarse de manera contraria a lo que dictaría la teoría económica clásica.

El rendimiento del bono estadounidense, que se mueve de forma opuesta al precio, cayó esta semana por debajo del 4%, un nivel al que no descendía desde principios del mes de abril y muy alejado de lo que cabría esperar por el entorno económico. El bono español cerró ayer a 3,976%, tras alcanzar en junio un máximo anual del 4,493%. Vuelve así a los niveles de marzo.

En un escenario de recuperación económica, riesgos de inflación y subida de tipos, lo normal sería que bajaran los precios de los bonos y subieran las rentabilidades. La experiencia muestra que ante un panorama de subida de los tipos de interés lo normal es que los inversores vendan masivamente los bonos de sus carteras, en espera de emisiones de deuda públicas futura, que se lanzarían a un interés mayor. Eso es lo que explica que baje el rendimiento cuando suben los precios.

Pero la realidad está siendo justo la contraria y los inversores siguen siendo reacios a vaciar su cartera de bonos.

Una reciente encuesta de Merrill Lynch refleja que la mayoría de los gestores de fondos, un 58%, estima que el mercado global de renta fija está sobrevalorado, frente a un 31% que opina que la valoración es correcta. La misma encuesta señala que el 60% de los gestores globales tiene previsto infraponderar la renta fija en sus carteras y un 43% tiene intención de elevar la presencia de renta variable en las mismas.

Los analistas creen que el motivo de que todavía no sea clara la rotación hacia la renta variable es que aún persisten incertidumbres en el mercado de valores y la tendencia sigue sin ser demasiado clara. Además, la subida de los precios por el alza de petróleo, según Merrill, se ha transformado en costes para las empresas, pero no se ha traducido en subida de precios de los productos finales.

De hecho, los mercados de bonos parecen actualmente confiar en que la Reserva Federal evitará una espiral inflacionista y no se han mostrado preocupaciones por el impacto del precio del petróleo. Y eso pese a que habitualmente se ha supuesto que un shock de la oferta de petróleo es una mala noticia para el precio de los bonos porque conduce a mayor inflación. Algunos gestores señalan, no obstante, que ya hay evidencias de que se viene produciendo un cambio en la relación histórica entre precio del bono y del petróleo y que la clásica sensibilidad de la rentabilidad del bono al precio del crudo, que se incrementó en los años 80, ha ido disminuyendo constantemente desde entonces y de forma muy marcada desde 1990. Hay que tener en cuenta la menor dependencia actual en el precio del petróleo por parte de las economías industrializadas en comparación con los años 80.

En general, los analistas esperan un giro peor para los bonos, pero no una subida drástica como la que se registró en el mes de abril, cuando el rendimiento pasó de un mínimo del 3,9929% a un máximo de 4,493% en menos de tres meses.