Secretos de despacho

Diseño luminoso para Torretta

Acuatro días de que presente su próxima colección en Pasarela Cibeles -lo hará el lunes día 2- en el despacho y en el estudio de Roberto Torretta, bonaerense de 44 años, no se viven momentos de nerviosismo. Todo lo contrario. Si de algo hay exceso es de tranquilidad y de luminosidad. 'Con los años te vas profesionalizando y vas haciendo las cosas de manera más planificada y ordenada. Los nervios surgen cuando no estás seguro, cuando no haces las cosas según tu criterio', afirma el diseñador, mientras enciende una vela.

La estancia es amplia, de un blanco que deslumbra. Dos requisitos que, además del silencio, ayudan a Torretta en su labor creativa. Hace menos de un año que se ha mudado a un local en el madrileño barrio de Tetuán. Le confió la decoración de todo el estudio, un antiguo almacén de construcción, a la arquitecta y diseñadora de interiores Patricia Urquiola. 'Y el resultado es maravilloso', afirma. Desde la distribución de los espacios, al alicatado del cuarto de baño hasta la última silla, todo es obra de esta profesional afincada en Milán. Las paredes están limpias, 'no quería mancharlas con ningún cuadro'. Sobre los anaqueles de una estantería reposan varias fotografías de la modelo Paola Dominguín, realizadas en los años ochenta, varios libros de moda, música y arte, unos perfumes y un mapa de la ciudad de Buenos Aires de los años cincuenta.

La mesa de trabajo está perfectamente ordenada. 'Con el tiempo me he vuelto ordenado, aunque soy bastante anárquico, por ejemplo, con los horarios. Estos días estoy rematando la última colección y trabajo hasta la una de la madrugada, pero si no tengo exceso de trabajo me gusta disfrutar mucho del ocio'. Es una de sus fuentes de inspiración. 'Siempre necesitas un punto de partida, un arranque, y eso lo encuentras en una exposición, cuando viajas, cuando ves una película o con una determinada actriz'. A partir de ahí lo consensúa todo con su equipo de diseñadores.

'Yo no quiero impactar, quiero que me quede gasolina para seguir andando. Provocar no me interesa'

'Es importante que las decisiones se tomen en conjunto. A mí me gusta mucho delegar en el equipo de profesionales, que son los verdaderos especialistas. Yo soy el coordinador de todo, sobre todo de la imagen y del diseño, que es para lo que estoy más capacitado', afirma.

Roberto Torretta es vicepresidente de la Asociación de Creadores de Moda de España y opina que los diseñadores cada vez tienen el listón más alto. 'Hay mucha competencia y la exigencia es elevada. Además, tenemos que rendir examen dos veces al año. La presión es alta'. Se define como un corredor de fondo, avalado por 35 años de carrera profesional. Por tanto, es poco partidario de la actitud de algunos colegas suyos por conseguir notoriedad. 'Yo no quiero impactar, quiero que me quede gasolina para seguir andando. Provocar no me interesa, prefiero una línea de perfil bajo que apuesta por la calidad de verdad. Si algo me interesa es que la prenda perdure'.

Roberto Torretta llegó a España en 1972, con el propósito de quedarse a trabajar en el equipo comercial de la firma Trip Difusión (Barcelona). Durante años se especializó en tejidos de algodón, diseñó prendas deportivas y hasta creó la marca SNIF. En 1996 debutó en Pasarela Cibeles. Un año más tarde lanzó su propia marca y comenzó el despegue con la apertura de tiendas propias y de espacios alquilados a El Corte Inglés. Sobre la controvertida relación entre el diseño y la industria, se muestra tajante: 'Los diseñadores tenemos que darle negocio al industrial. Transmitirle confianza, de manera que no se meta en un negocio en el que pierda dinero. En los años ochenta se vendió en el mundo del diseño mucho aire con ruedas y nos ha costado 25 años que nos tomaran en serio'. Asegura que deben ser serios y responsables.

Sobre la competencia de las grandes marcas como Inditex. H&M o Mango, afirma que, al margen del gran negocio que han aportado a la industria de la moda, la aportación al mundo del diseño ha sido más bien pobre. 'No invierten en diseño, más bien copian. Diseñar es investigar, probar, hacer patrones'.

Y un día descubrió el vino

Si algo le atrae, en estos momentos, es diseñar otros complementos, al margen de la moda por encargo de firmas comerciales. Ha diseñado gafas de sol para Federópticos, joyas para Cadó, y está a punto de crear muebles para Artespaña y una colección de zapatos y de bolsos. También ha hecho su primera incursión en el mundo vinícola. Un bodeguero de La Rioja le encargó, dentro de un proyecto en el que participaron varios diseñadores, la etiqueta de un vino. 'Fue una experiencia apasionante, de la que he aprendido mucho. Tenemos que estar abiertos a toda iniciativa que nos permita seguir siendo creativos'. Agrega que producir en Europa es caro, 'por la mano de obra, por eso hay que buscar otras alternativas'.