'La soltería es ahora una opción para la mujer'
El director aborda el tema de la soledad en Doña Rosita la soltera, de García Lorca, estrenada ayer en el Teatro Español de Madrid
Miguel Narros (Madrid, 1932) observaba el pasado martes a sus actrices moverse por el escenario. Ataviadas con sus polisones, sombreros de plumas y sedas, todas de negro, excepto Verónica Forqué, de rojo, interpretan un fragmento de la obra para los medios gráficos. Faltan algo más de 24 horas para el estreno de la obra y tanto el escenario como el patio de butacas del Teatro Español son lugares improvisados para entrevistar al director antes del ensayo general.
Miguel Narros, quien ha puesto en escena otros Lorcas (Así que pasen cinco años, Yerma), recupera para la escena Doña Rosita la soltera o El lenguaje de las flores (Teatro Español. Príncipe, 25. Del 8 de septiembre al 10 de octubre), en la que el poeta granadino recoge toda la tragedia de la mojigatería española. El drama de la mujer que se queda soltera y se convierte en una figura irrisoria.
'Antes, si te quedabas soltera tenías que dedicarte al teatro o a la prostitución'
Cuando Federico García Lorca escribió la obra, en 1935, expresó sus dudas sobre cómo sería acogida por la gente joven de su época, porque es un drama social, el reflejo de lo que era la clase media, explica Narros. En el siglo XXI, el texto sigue vigente. 'Ahora también existe la soltería, no como en aquella época, aunque me imagino que también sería una opción para muchas mujeres que tenían miedo al matrimonio y seguramente estimarían su libertad hasta el punto de no querer someterse a la tiranía del hombre'. Narros sigue reflexionando: 'Ahora la soltería es una opción, aunque entonces era más difícil porque o eras casada o te quedabas soltera y te tenías que dedicar al teatro o a la prostitución'.
El director ha querido reflejar la soledad y el tiempo, 'que pasa sin freno y que lo destruye todo'.
La Rosita de su versión está interpretada por Verónica Forqué, quien ya se puso a sus órdenes la pasada temporada con El sueño de una noche de verano, de Shakespeare. García Lorca escribió el papel para Margarita Xirgu y Miguel Narros ha llevado a escena la obra pensando en Verónica Forqué. 'Si en estos momentos hay una actriz verdaderamente interesante, con una edad muy buena hasta bien entrada la obra Rosita es una joven es Verónica. Tiene cualidades y registros suficientes para interpretar con una gran delicadeza a esta mujer solterona, ridícula, que está viviendo una vida que no puede llevar, porque está arruinada', asegura el director.
Miguel Narros está considerado un gran director de actores. Sus inicios en el teatro fueron en la compañía del Teatro Nacional María Guerrero, donde comenzó a formarse como actor bajo la batuta de Luis Escobar. Completó su formación en la Real Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid y el Teatro Nacional Popular, de Jean Vilar, en París. Fue a su regreso a España cuando empezó a dirigir, cosechando numerosos éxitos. Muchos de ellos compartidos con el escenógrafo Andrea D'Odorico, cuya trayectoria creativa lleva vinculada a la del director teatral desde hace casi 35 años.
Narros conoció a D'Odorico en 1970, recién llegado éste a España. 'Me interesó la forma de incluir la visión de un arquitecto en el mundo del teatro, muy distinta de la que pudiesen tener los decoradores de esa época', recuerda Narros. El primer decorado que hizo fue para Sabor a miel, de Delaney, con Ana Belén y Eusebio Poncela. Desde entonces, prácticamente todo lo que Miguel Narros ha hecho ha sido en colaboración con D'Odorico. Una colaboración recompensada este año con el Premio Corral de Comedias de Almagro, entre otras cosas, por su dedicación al teatro clásico y al Festival de Almagro.
Miguel Narros es un hombre acostumbrado a recibir premios. Ha sido distinguido dos veces con el Nacional de Teatro, otras dos con el del Espectador y la Crítica y es también Chevalier de L'Ordre des Arts et des Letrres de Francia. 'Los premios son una recompensa para el ego', admite el director, pionero en dirigir espectáculos de danza.
Precisamente el próximo proyecto será con la bailarina japonesa Yoko Komatsubara, con la que hará un espectáculo basado en Lisistrata, de Aristófanes, una obra sobre el levantamiento de las mujeres contra el hombre para paralizar una guerra. De nuevo los conflictos se suben al escenario.
Un reparto de lujo
A finales de 1934, García Lorca escribe al compositor madrileño Adolfo Salazar que está ilusionado escribiendo una comedia, Doña Rosita la soltera o El lenguaje de las flores, drama para familias divididas en cuatro jardines. Quería hacer una comedia burguesa, muy distinta de Yerma o Bodas de sangre, pero resultó otro drama sobre la marginación social.El público español no ha tenido muchas oportunidades de verla representada en los últimos años. Lo más aproximado fue una lectura escenificada por Miguel Narros con motivo del centenario del nacimiento de Margarita Xirgu, con Ana Belén, Miguel Bosé, Nuria Espert, Adolfo Marsillach y Mari Carrillo.Miguel Narros recupera la obra con un reparto de lujo, en el que además de Verónica Forqué, figuran Julieta Serrano (Premio Max por la Casa de Bernarda Alba), Alicia Hermida, Ana María Ventura, Roberto Quintana, Eva Román, Macarena Vargas, Palmira Ferrer, Alberto Rubio, Fernando San Segundo, Jesús Prieto, Perpe Caja, Rosa Vivas y Antonio Escribano.Destaca, además la colaboración de Manuela Vargas, que ha creado la coreografía de las niñas de la bata de cola. La suya es una colaboración que viene de lejos. Entre los espectáculos que Narros ha dirigido para Manuela Vargas figura Medea, en 1984, con el Ballet Nacional de España.