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Brasil enseña a los directivos qué hacer en caso de secuestro

Robinson do Prado es instructor en Brasil. Instructor de ejecutivos, sobre todo. En sus clases, sin embargo, no hay asignaturas de gestión de empresas, contabilidad o marketing. El temario incluye, en cambio, prácticas de tiro, conducción evasiva y cómo comportarse ante secuestradores. 'Lo más demandado es el curso antisecuestro y el entrenamiento para los conductores de coches blindados', dice. Y es que Do Prado, como instructor de la empresa de asesoría de seguridad Bodyguard en São Paulo, se dedica a impartir cursos antisecuestro a posibles víctimas, en su mayoría directivos de multinacionales.

'En Brasil los secuestros son una industria', dice. A pesar de que los indicadores han mostrado mejoras (frente a los 307 secuestros cometidos en São Paulo en 2002, en 2003 sólo se produjeron 57), el número de incidentes es aún demasiado alto como para que las multinacionales que envían a sus ejecutivos a Brasil no los tengan en cuenta.

Los datos mejoran, pero la demanda de los cursos va en aumento. 'Hay una percepción de que la inseguridad ha crecido', explica Eduardo Sampaio, responsable en Brasil de Kroll, una multinacional de consultoría y gestión de riesgos que también ofrece cursos antisecuestro. Según Sampaio, la demanda se ha duplicado en el país en los últimos años. El precio oscila mucho, entre los 600 y los 20.000 euros, dependiendo de las empresas y del tipo de curso.

Los entrenamientos forman parte con frecuencia de una póliza de seguros para secuestros que sólo unas pocas empresas en el mundo, como la estadounidense AIG y la británica Lloyds, ofrecen.

Los cursos más solicitados suelen durar dos días y constan de dos partes. En la primera se abordan las medidas preventivas. La empresa evalúa el grado de riesgo del ejecutivo en función de su puesto, poder adquisitivo, la compañía en la que trabaja, el sistema de seguridad de su casa, los hábitos de sus familiares… Así se determinan los puntos débiles y se establecen las medidas preventivas. Algunos consejos son no comentar la rutina diaria, hacer rutas alternativas, utilizar coches blindados e incluso cambiar de vivienda.

La segunda parte engloba cuestiones defensivas como, por ejemplo, aprender a escapar con el coche de una emboscada. Para aquellos casos en los que no se logra huir, se crea un clima psicológico de cautiverio con el fin de entrenar al alumno sobre cómo debe actuar. La preparación también puede incluir a la familia y los guardaespaldas del ejecutivo. La principal regla es no perder la calma y obedecer. 'Si son secuestradores profesionales, en un 95% de los casos todo sale bien porque saben que el secuestrado es un activo muy valioso', asegura Sampaio.

Entre estos activos valiosos se encuentran directivos españoles, aunque por motivos de privacidad no se revelan nombres ni empresas. '¿Empresas españolas? Sí, por supuesto. La demanda creció con la entrada de multinacionales en Brasil, como las telefónicas, los bancos y las compañías de seguros', explica.