Enchufados al sol
Solar, eólica e hidráulica son algunas de las energías renovables que se van haciendo un hueco en la sociedad actual. Su uso no es nuevo: hasta los años de la revolución industrial, en que fueron sustituidas por el petróleo debido a los bajos precios de esta materia prima, utilizar energía procedente de estas fuentes era habitual. De vuelta al siglo XXI, el incremento del coste de los combustibles fósiles y los problemas medioambientales derivados de su explotación han devuelto el protagonismo a unas energías que tienen a su favor el que son inagotables, limpias y se pueden utilizar de forma autogestionada. También en el hogar.
La infraestructura necesaria para utilizar algunas de estas energías en el ámbito doméstico hace que la energía solar sea casi la única alternativa a la red eléctrica tradicional. Y aunque en muchos casos se opta por esta energía de forma voluntaria, cada vez son más las construcciones obligadas a incorporar paneles solares en su estructura.
Muchas personas deciden utilizar energía solar por compromiso medioambiental, pero a esta motivación pueden añadirse los ingresos que se obtienen, ya que en determinadas tecnologías, la electricidad generada se vende a la red a un precio establecido por ley: unas cuatro veces el que el cuesta el kilovatio-hora contratado a una eléctrica.
El kilovatio-hora generado por energía solar se paga cuatro veces más que el convencional
Pero ésta es sólo una de las posibilidades que ofrece la energía solar. El proyecto más sencillo lo constituye la energía solar térmica, que consiste en el calentamiento del agua por efecto invernadero. Este tipo de energía -cuyo uso ya es obligatorio en algunas ciudades- requiere de otra fuente convencional complementaria, ya que sólo sirve para el calentamiento de agua, tanto sanitaria como para piscinas. 'En función de los grados a los que se caliente el agua hay varios tipos: la de baja temperatura -entre 30 y 60 grados- que sirve, por ejemplo, para ducharse; la de media temperatura -entre 90 y 110 grados-, que además permite climatizar la vivienda en invierno y en verano; y la de alta temperatura, que calienta un fluido entre los 500 y los 1.000 grados y se utiliza para producir electricidad', explica Miguel Arrarás, director gerente de Aesol, empresa del grupo EHN dedicada a proyectos e instalaciones de aprovechamiento energético de fuentes renovables.
Otra tecnología, basada también en el aprovechamiento de la energía solar, y que como la anterior lleva consigo la colocación de generadores en cualquier lugar donde llegue el sol, es la fotovoltaica aislada. Su utilización es habitual en zonas donde no llega la red eléctrica como invernaderos, granjas y viviendas rurales. En este tipo de energía, y de cara a una posible falta de suministro (periodos continuados sin luz del sol) se suele combinar el uso de paneles solares con aerogeneradores (energía eólica).
Otra variación de la instalación fotovoltaica es la conectada a red, cuya diferencia con la anterior estriba en que la electricidad generada no está destinada al consumo propio sino que se vende a la red. El precio al que se paga el kilovatio-hora está primado por no contaminante. Según explica Arrarás, en las instalaciones inferiores a los 100 kilovatios-hora el precio es de 0,41 euros frente a los 0,083 que cuesta comprarlo a la red. No es la única ventaja. Las instalaciones de paneles solares están subvencionadas y además, 'se amortiza la inversión en pocos años', según Arrarás.
Por el simple hecho de tratarse de energías no contaminantes tienen una subvención en el precio del 20%. Además el Instituto de Crédito Oficial (ICO), en colaboración con el Instituto para la diversificación y ahorro de energía (IDAE), ofrece líneas de crédito por el 70% del precio de la instalación a devolver en siete años. Además existe una desgravación fiscal en el IRPF del 10%.
El coste de la energía solar
TérmicaEs la más barata de todas las tecnologías solares, ya que se destina exclusivamente al calentamiento del agua de consumo. Un equipo solar doméstico de dos colectores con 300 litros cuesta unos 5.200 euros, incluida una subvención del 30% por utilizar energías no contaminantes.AisladaEl equipo necesario que genere electricidad para una vivienda con todos los electrodomésticos habituales y con criterio de ahorro energético y autonomía de cuatro días puede ascender a unos 24.000 euros.Conectada a redUna instalación de cinco kilovatios-hora con una superficie de 50 metros cuadrados y una producción anual estimada de 7.500 kilovatios-hora (equivalente a cinco veces el consumo medio de una vivienda al año) cuesta 38.000 euros. Una estrategia complementaria es la bioclimática, que consiste en la correcta orientación de la vivienda para ahorrar energía.
Invertir en energía solar
Utilizar las energías renovables no siempre está al alcance de todos. Residir en un edificio de viviendas con décadas de antigüedad de una gran ciudad dificulta el uso de este tipo de energías. No obstante, existen fórmulas que permiten invertir en estas instalaciones y de alguna forma contribuir al cuidado del medio ambiente. Una posibilidad son las denominadas Huertaaesolares -marca que comercializa Aesol-, un nuevo concepto de instalación fotovoltaica conectada a la red. Como en los proyectos de la vivienda, la energía generada en estas instalaciones se vende a la red con la consiguiente ganancia para el inversor.En estos casos, además, se cuenta con la ventaja de que el mantenimiento, seguimiento de la instalación y la vigilancia tiene un coste menor, al encontrarse todas las instalaciones en una misma planta. Aunque el coste depende de la empresa, en Aesol cada panel tiene un precio de 48.000 euros. 'Esta inversión se amortiza en unos ocho años de media, en función de la zona que se trate, y a partir del séptimo año los ingresos que se obtienen rondan los 4.500 euros de media', explica Arrarás. Una rentabilidad nada desdeñable y que quisieran para sí muchos productos financieros.