El debate sobre la temporalidad lastra el arranque del diálogo social
El Gobierno, la patronal y los sindicatos ultimaban ayer la declaración de intenciones de la próxima etapa de diálogo social. La manera de reflejar la lucha contra la temporalidad en esta declaración ha supuesto ya el principal escollo de las futuras negociaciones. Las partes han optado por una redacción generalista para salvar el documento.
El borrador del 'Acuerdo sobre la competitividad, el empleo estable y la cohesión social' estaba ayer prácticamente listo para su firma el jueves por el presidente del Gobierno y los máximos líderes sindicales y patronales. Los negociadores de las tres partes mantuvieron ayer la que debía ser la última reunión para ultimar un documento. Este texto contiene la agenda de temas y los objetivos de las próximas negociaciones entre el Ejecutivo, CEOE, CC OO y UGT.
En el encuentro de ayer debían terminar la redacción de la parte destinada a la lucha contra la temporalidad que, a la luz de las discrepancias en la elaboración de esta declaración de intenciones, ya se ha perfilado como el asunto más espinoso de la próxima etapa de diálogo social, según fuentes de la negociación.
Mientras los sindicatos defendían una mayor concreción a la hora de fijar las posibles vías para combatir el abuso de la temporalidad, la CEOE persigue una redacción más generalista. De esta manera, la patronal quiere que el texto de la declaración de intenciones no excluya la posibilidad de abordar en la negociación la reducción de los costes extrasalariales (cotizaciones y coste del despido, fundamentalmente) de los contratos fijos, como incentivo al contrato estable frente al eventual.
Los sindicatos son más proclives a combatir la temporalidad por la vía de una nueva regulación de los contratos temporales, reforzando su carácter causal o la Inspección de Trabajo para atajar los abusos empresariales. La solución ha sido optar por una redacción generalista para salvar la declaración.
En cualquier caso, fuentes patronales advertían ayer que cualquier 'penalización' de costes de los contratos temporales se traducirá automáticamente en 'destrucción neta de empleo'.
La forma de combatir la temporalidad -que se legalizó en 1984 y afecta a cuatro millones de trabajadores y a uno de cada tres asalariados en España- se perfila, por tanto, como la mesa de negociación con más aristas: la patronal entiende que se trata únicamente de un problema de costes y los sindicatos no quieren oír hablar de costes, salvo de las bonificaciones vigentes.
Una foto y buenas intenciones
El diálogo social empezará formalmente mañana, con la firma del 'Acuerdo por la competitividad, el empleo estable y la cohesión social', pero no será hasta septiembre cuando las mesas de negociación empiecen a trabajar. Sólo los asuntos sobre funcionarios podrían abordarse antes. De momento, habrá una foto de la firma de mañana que plasmará las buenas intenciones de todos, pero el camino de los acuerdos posteriores será largo y difícil.Según la declaración de intenciones, además de la lucha contra la temporalidad se discutirán las políticas de empleo, la regulación laboral de la inmigración, la formación continua de los trabajadores, la regulación del contrato a tiempo parcial, las pensiones y la mejora la Inspección de Trabajo o los Servicios Públicos de Empleo. Todos estos temas se negociarán en mesas tripartitas (Gobierno, sindicatos y patronal). Además, los empresarios y los sindicatos abordarán la reforma de los convenios.