Nuevas normas

El Banco de España reitera que Basilea II no fomentará las fusiones bancarias

Los acuerdos de Basilea II no van a ser un catalizador para fusiones bancarias, según el subgobernador del Banco de España, Gonzalo Gil. "Los proyectos de fusión se hacen teniendo en cuenta elementos más importantes que un cambio regulatorio", aseguró hoy, para añadir que no cree que con la nueva normativa hubiese más fusiones.

El pasado miércoles el presidente de BBVA, Francisco González, afirmó que los acuerdos de Basilea II propiciarán concentraciones bancarias, bien por la vía de las fusiones, bien por las compras, así como una limitación en el desarrollo de ciertas actividades que no formen parte del núcleo del negocio de las entidades. La presidenta de Banesto, Ana Patricia Botín, aseguró por su parte que las operaciones de compra no vendrán exclusivamente de los efectos de los acuerdos, sino que podrían anticiparse a su entrada en vigor para "aprovechar las ventajas" y "potenciales ahorros de capital" con adquisiciones, por ejemplo, de bancos hipotecarios.

Gil, que participó en unas jornadas sobre Basilea II organizadas por la APIE, añadió que el Banco de España mantendrá las exigencias actuales de provisiones estadísticas que se realizan en época de bonanza para los momentos bajos de ciclo y dejó claro que éstas no merman la competitividad de la banca española.

BBVA 4,85 -0,04%

El subgobernador se distancia así de las opiniones de algunas entidades que solicitan que se liberen este tipo de provisiones que no existen en otros países. En el mismo sentido que Gil ya se pronunció el martes el vicepresidente segundo del Gobierno y ministro de Economía, Pedro Solbes, cuando dijo que estas provisiones permiten al sistema español beneficios sustanciales en términos prudenciales.

La banca extranjera opina que las ventajas que traerá Basilea II para la banca minorista española aumentarán la apetencia de grupos foráneos por este mercado, aunque no vislumbra actualmente operaciones por la falta de ofertas, y espera, incluso, que algunas entidades que no cuenten con masa crítica suficiente puedan abandonar el país cuando el grupo al que pertenezca reorganice la estructura de negocio para asimilar las nuevas exigencias de capital.