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CincoSentidos

La fábrica de la canción del verano

Es el ritual de cada verano en chiringuitos, terrazas, piscinas, verbenas de pueblo, autos de choque o macrodiscotecas. La canción del verano se cuela hasta en las oficinas donde se tararean los ritmos despreocupados y los estribillos fáciles de los éxitos playeros.

Para conseguir el título oficioso de canción del verano las claves son, según el director de la cadena 40 principales, Jaume Baró, que tengan 'un estribillo fácil y pegadizo, una melodía y ritmo repetitivos' y si hay 'un baile que acompañe a la canción, mejor'. Pero la llave del fenómeno la tienen las discográficas y las campañas de promoción con que apuestan por una canción que tendrá su fecha de caducidad, en la mayoría de casos, al inicio del otoño.

Si existe una fórmula es la que inventó en los años 60 Luis Aguilé, que se autoproclamó inventor de la canción del verano con Es una lata el trabajar. Otros pioneros de los himnos estivales fueron Los Diablos con Un rayo de sol, María Jesús y su acordeón con Los pajaritos, o El negro del considerado gran referente del género: Georgie Dann. Las discográficas coinciden en que no existe una regla de tres.

Los recopilatorios de verano son el escaparate de los pretendientes al trono playero: Caribe y Disco Estrella de Vale Music son los más exitosos, con más de 300.000 copias vendidas en 2003. La discográfica catalana, buque insignia de estos productos, tiene un equipo especializado en el boom estival que se ocupa de escuchar los éxitos en otros países, sobre todo de Latinoamérica, y de comprar los temas que más pueden funcionar. Sus apuestas de este verano pasan por O-Zone, Aventura, Gusanito o el ya tradicional King Africa, además de su cantante estrella, David Bisbal.

La insistencia es la clave de las estrategias promocionales de las discográficas. Rafa Madroñal, de Sony Music, quien trabajó en las exitosas campañas de Melody y el Aserejé de Las Ketchup, explica que el modus operandi suele ser que las canciones comiencen a sonar en las radio fórmulas a finales de mayo o principios de junio para que, al inicio del verano, el público esté familiarizado y entonces se proceda a la promoción televisiva a través de las galas de verano y la publicidad.

¿Cuánto puede invertir una discográfica en este proceso? Todo depende del lanzamiento, pero Madroñal calcula que se puede empezar por unos 120.000 euros para la promoción de radio y televisión, una cifra que se puede incrementar sustancialmente si la canción funciona. El director de marketing de Vale Music, Jordi Llané, habla de 'inversiones agresivas', sin especificar, aunque advierte que la piratería está haciendo moderar los esfuerzos.

Pero la nueva forma de promoción e incluso de selección de candidatas a la canción del verano procede de las nuevas tecnologías. La descarga de melodías de móviles es el barómetro de los éxitos que sonarán más este verano, además de un negocio que alimenta las cuentas de las discográficas: las descargas de melodías recaudaron unos 18 millones de euros en España durante 2003, un 89% más.

La empresa Hilo Musical, que confecciona melodías para e-moción de Telefónica Móviles, adelanta el Top5 de las descargas para móviles de este mes: los rumanos O-Zone con su canción Dragostea Din Tei, ocupan el primer puesto, en una fiebre que se extiende por foros y encuestas de radio e internet. Le siguen Cómo ronea de Las Chuches, un sucedáneo infantil de las también cordobesas Las Ketchup; además de Try to save your song, de Alejandro Sanz, Malo de Bebe y Bulería de Bisbal.

Especialistas encuestados por la SGAE a finales del pasado verano advirtieron de la decreciente calidad de la música en España. El 65% de los expertos veía en la baja calidad otra causa, además de la piratería, de la caída de ventas, hasta de un 10% en las vacaciones de 2003.

Las nuevas 'tapitas' de la ONCE

Va a ser difícil olvidarse del ¿Que qué es lo que tengo? Que tengo de tó. Tengo gambas tengo, chopitos... Los tres anuncios televisados de la campaña del Sorteo Extraordinario de Verano de la ONCE del año pasado, Cremita, Tapitas y Medusa, se convirtieron en lo que parodiaban: la canción del verano 2003. La estética cutre y entrañable que mostraba que cualquiera puede hacer la canción más bailada y cantada de las playas españolas triunfó hasta tal punto que la ONCE, que aumentó el pasado verano un 6% su recaudación, ha decidido que su campaña de este verano sea una continuación. 'Nos gustaría que la gente esperara la canción de la ONCE cada año', reconoce Fernando Mendía, jefe de la campaña promocional de un cupón que comenzará a venderse el próximo lunes y cuyo sorteo será el 14 de agosto. La agencia de publicidad que tanto acertó el año pasado, DDB, ha vuelto a soltar su creatividad entre cañas y a inventarse las canciones con sonido de organillo, aunque con una realización más trabajada. 'Es como si los protagonistas hubieran decidido currárselo un poco más', explican desde la ONCE, que ha invertido 3 millones de euros en esta publicidad.Jefe, ¿Qué es lo que tiene? Lo que tienen los anuncios de este verano, que comenzarán a radiarse este fin de semana, es una nueva hornada de personajes en situaciones típicamente veraniegas. Desde un atasco en una de las nacionales, con la familia en el coche, a unos guiris quemados en un cámping o una sombrilla que se vuela en la playa. Así hasta diez canciones: Vaquilla, Enamorado, Centollo, Ensaladilla, Coche, Bailador y Perico. Se repite la fórmula de actores y cantantes no profesionales y también que las versiones definitivas sean ensayos para alimentar la chispa espontánea. Han sido rodados en Madrid y Cádiz y comenzarán a televisarse el domingo en las cadenas autonómicas y a partir del 1 de julio en las nacionales.

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