Lealtad, 1

Predicar con el ejemplo

La Bolsa de Nueva York ha registrado una de las mayores crisis institucionales en sus más de 200 años de historia no a causa de los fraudes de Enron o Worldcom, ni por los desplomes de 1987 o 1929, sino por las malas prácticas empresariales que se practicaban en su seno.

El presidente Grasso se embolsaba pagos por distintos conceptos que parecían vetados a organizaciones multinacionales con presencia en muchos negocios, cuando en realidad estaba a cargo de una entidad sin ánimo de lucro y con un papel ejeutivo más bien discreto. En Estados Unidos, donde se toman en serio temas como la credibilidad, nadie ha perdonado que quien debe dar ejemplo de transparencia y buen gobierno se dedique a lo contrario.

El Ibex 35 es el estandarte de la popularización de la Bolsa española, que pasó de ser un mercado periférico a uno de los más importantes de Europa. Pero la elección de los valores que forman parte del índice puede haber quedado desfasada en una etapa en que transparencia es el vocablo más usado en las conferencias especializadas.

No quiere ello decir que el sistema de elección de los miembros del Ibex sea malo. Ni mucho menos que pueda haber conflictos de intereses. Pero genera incertidumbre y movimientos en las acciones. æpermil;stos se evitarían con un sistema totalmente transparente y objetivo, como el utilizado por los índices Euro Stoxx, basado exclusivamente en listas de selección confecciondas según la capitalización de mercado y el capital flotante. No costaría mucho y haría bien a la Bolsa en una época en la que no sólo se trata de hacer las cosas bien, sino también de que así lo parezca.