Automóvil

La 'fiebre china' invade la industria del motor

Los principales fabricantes de automóviles no levantan el pie del acelerador. Al menos, en la autopista que les conduce a China. En la última semana la industria ha acentuado su apuesta por el mercado del motor chino, espoleada por previsiones como la de la consultora McKinsey, que estima que en 2007 el mercado se habrá doblado hasta las 4,1 millones de unidades vendidas. Las matriculaciones en 2003 crecieron en un 76%.

Así, los líderes foráneos del mercado han anunciado nuevas inversiones para ampliar su cuota o, al menos, conservarla frente a las agresivas apuestas de los rivales. Desde el lunes, General Motors, Volkswagen (el líder del mercado) y Ford han anunciado planes de invertir casi 12.000 millones de dólares para expandir su capacidad en el país. Mercedes Benz, filial de DaimlerChrysler, espera quintuplicar sus ventas dentro en cinco años, Hyundai quiere abrir una segunda fábrica para su filial Kia. Y esto es sólo una muestra.

Las grandes marcas, sin embargo, se pueden encontrar con dos barreras para lograr sus propósitos. La primera de ellas proviene de las marcas locales, como China Geely o la empresa estatal Chery Automobile, que están ganando terreno con una fórmula sencilla, al menos en apariencia: ofrecer coches más baratos con diseños copiados, según aseguran Toyota y Honda. Un Volkswagen Golf puede costar alrededor de los 150.000 yuanes, lo que al cambio actual vienen a ser poco menos de 15.000 euros. Por el contrario, el QQ de China Geely, se queda en 48.000 yuanes, poco menos de 4.800 euros, según Bloomberg. Una gran diferencia para un país en el que el sueldo medio en zonas urbanas ronda los 1.000 dólares.

El mercado se frena

Los fabricantes locales se aprovechan además de una ventaja sustancial. Los grandes grupos internacionales compran buena parte de sus componentes en el exterior, ya que sus proveedrores habituales, como Delphi o Robert Bosch, no fabrican toda la gama en el país. Esta circunstancia lastra la cuenta, ya que el Gobierno impone una tasa del 14% a la importación de componentes.

La rentabilidad es, precisamente el segundo obstáculo con que se pueden encontrar las grandes marcas en China. Los 13 mayores fabricantes radicados en China registraron un beneficio combinado de 4.600 yuanes (459 millones de euros) en los dos primeros meses del año, con una caída del 13%, según el Gobierno. Este descenso, curiosamente, tiene como causa la caída de precios provocada por el exceso de demanda.

Los fabricantes, en boca del presidente de Volkswagen, Bernd Pischetsrieder, empiezan a tomar consciencia. 'Lo último que quiero es que se repita el caso de Brasil', aseguró, 'donde los fabricantes se vieron obligados a recortar empleos debido a que la masiva implantación de fábricas llevó a un exceso de producción'.

El Gobierno chino tampoco pone las cosas excesivamente fáciles, ya que se ha propuesto enfriar un poco el febril mercado. El Ejecutivo ha impuesto frenos en las inversiones y los préstamos, según Bloomberg. Estas trabas han contribuido a una ralentización en el alza de unidades fabricadas. En mayo, la producción creció sólo un 32%, frente al 44% de abril.

Mercado Los líderes aprietan el paso

Volkswagen

El mayor constructor foráneo en china (y el que más vende, con un 34% aproximado del mercado) va a introducir su marca Skoda en el país, para compensar los malos resultados del Polo, que sólo ha alcanzado un 75% de las previsiones. Sus planes pasan por invertir 5.000 millones en tres años para duplicar su producción, hasta alcanzar un total de 1,6 millones de unidades.

GM

El gigante estadounidense abrió fuego el pasado lunes al anunciar que va a invertir unos 2.400 millones durante los próximos tres años para duplicar su cuota, ahora establecida en el 9,5% del mercado. GM espera totalizar una producción anual de 1,3 millones de unidades hacia 2007 creando fábricas nuevas y ampliando las existentes. Este año comenzará a ensamblar el Cadillac en China.

Ford

El centenario grupo que va a triplicar su producción este año, hasta alcanzar las 65.000 unidades. Esta cifra supone menos del 1% de su producción mundial y un tercio de lo que produce General Motors en China. Su rival, DaimlerChrysler, destinará 1.000 millones de euros en los próximos dos años para incrementar producción y los concesionarios de 40 a un total de 60.