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CincoSentidos

Coches que hacen historia

La tesis de Milton Friedman, según la cual la única responsabilidad social de una empresa, siempre que respete las reglas del juego, es ganar tanto dinero como le sea posible y maximizar el valor financiero para los dueños o accionistas, ha dejado de ser un axioma suficiente para guiar la actividad empresarial. La urgencia de que se produzca un cambio radical en la forma de hacer negocios y surja un nuevo paradigma de empresa, en donde la ética, la reputación social corporativa y la legitimación social se sitúen en primer término, constituye una consideración repetida en los últimos años en muchos foros empresariales y analizada extensamente por la literatura especializada. Además, empieza ya, aunque por razones de muy diversa índole, a incluirse en la agenda de muchas reputadas empresas.

Es también, como no podía ser de otra manera, uno los asuntos clave del Informe España 2004, en el que la Fundación Encuentro hace su interpretación de la realidad social y revela una instantánea de los principales espacios de reflexión actual.

'El nuevo modelo de empresa que se perfila en el horizonte es de una organización que tiene que seguir estando dispuesta a alcanzar los objetivos económicos y financieros en un entorno cada vez más complejo, pero a la vez, ha de ser capaz de conectar con las nuevas sensibilidades sociales y gestionar adecuadamente unos activos no tangibles que, con toda probabilidad, son los que van a resultar más determinantes a la hora de obtener la siempre deseable buena reputación social corporativa y la absolutamente imprescindible legitimación social', aseguran los autores.

'La ética se refiere a la obligación del empresario de mejorar el entorno y contribuir al bienestar social'

En su opinión, esta nueva empresa 'va a requerir personas con habilidades, con estilos de dirección y liderazgo y con sensibilidades un tanto distintas a las que hasta día de hoy han conformado el tradicional perfil de los directores y gerentes'. Se ha vivido una época de primacía del cortoplacismo, en la que la creación de máximo valor para el accionista ha sido la cuestión más importante, pero 'se han olvidado variables clave que deben servir para la reflexión y la definición de proyectos empresariales'. 'El nuevo líder empresarial tiene un poder ético que debe desarrollar de manera positiva para su empresa, para sus colaboradores, para quienes se relacionan con su negocio y para la sociedad.

Los valores de los líderes empresariales están vinculados a los asumidos por la sociedad en la que viven', afirma el informe, que subraya la fuerte conexión que existe en la empresa entre ética, que considera un factor de producción más, y nivel de competitividad.

'La ética ya no puede reducirse a no incurrir en acciones que convencionalmente sean inmorales, se refiere a la obligación que tiene el empresario de facilitar una mejora del entorno o impedir que éste empeore y de contribuir al incremento del bienestar de la sociedad'. 'La ética integra un principio de responsabilidad', opina la fundación.

Cambios en el perfil del gestor

1957-1965Es la época del autoritarismo tecnocrático. La política económica promueve un desarrollo basado en la planificación a largo plazo bajo el paraguas protector del Estado.1965-1975El gran salto cualitativo lo dan los profesionales que se convierten en protagonistas del desarrollo. Es el momento de los ingenieros. Ellos son los artífices del afianzamiento de sectores tan básicos como la energía, la construcción, los bienes de equipo. El crecimiento de las grandes empresas que componían esos sectores permite a su vez la creación de un tejido de pymes en las que aparece la figura del empresario individual. La tecnología norteamericana y europea, que primero se importa y luego se copia, es también motor de desarrollo.1975-1985El gran objetivo es el ingreso en la CE. Las empresas abordan su postergada renovación estructural. Aparece la figura del dirigente gestor que desplaza al dirigente conocedor del negocio de la otra etapa.Desde los ochenta Se consolida la figura del dirigente gestor que representa un papel muy importante en sectores en crisis. Se inicia una cultura empresarial, que aún perdura, donde las variables económicas son las únicas que deciden el desarrollo de las empresas. Prima el cortoplacismo y predomina la cuenta de resultados sobre la productividad.

La revitalización de la formación profesional

Otro de los aspectos que merecen la atención de la Fundación Encuentro en su informe anual se refiere a los cambios en la formación profesional reglada. En opinión de los autores del texto se está consolidando el proceso de recuperación del prestigio de la formación profesional y su normalización en el sistema educativo español, con lo que se reducen las diferencias respecto a la media de la UE. El porcentaje de alumnos que al terminar la ESO han optado por los ciclos formativos de grado medio de formación profesional ha pasado del 23,8% en el curso 2001/2002 al 26,1% en el curso 2003/2004.Pero quizá lo más llamativo de los datos tiene que ver con la rápida inserción laboral de este colectivo y el mayor incremento de su tasa de ocupación en el periodo 1992-2002, que pasa del 55% al 72%, un aumento de 17 puntos que casi duplica al registrado por los universitarios. De hecho, la tasa de ocupación de los titulados de formación profesional se sitúa a apenas un punto de la de los universitarios, con lo que 'hoy tienen prácticamente las mismas posibilidades de inserción laboral, cuando en 1992 los separaban casi nueve puntos'.De hecho, los titulados de formación profesional, en particular de los ciclos de grado superior, son los que presentan tasa de paro más baja entre la población menor de 30 años.

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