Piratería

Las discográficas anulan su "plan de amnistía" para internautas que descargan música

La asociación que reúne a las principales empresas discográficas de EEUU ha decidido retirar un controvertido programa de amnistía con el que los usuarios acusados de intercambiar ilegalmente música en Internet podrían haber evitado los juicios por infracción de los derechos de autor.

La asociación de discográficas estadounidenses (RIAA, en sus siglas en inglés) lanzó en septiembre un "plan de amnistía" para amortiguar los efectos de su enérgica campaña contra cientos de usuarios acusados de violar las leyes de propiedad intelectual en sitios de intercambio de "usuario a usuario" (P2P) como Gnutella o Kazaa. Hasta ahora, estos usuarios podían evitar las demandas si prometían cumplir una serie de condiciones, como el pago de multas o la promesa de no volver a copiar música en la red.

Sin embargo, RIAA decidió terminar con la iniciativa, apodada "Clean Slate" (pizarra limpia), para acabar con la demanda legal interpuesta por una persona de Novato (California), que acusó al programa de ser fraudulento y engañoso. La amnistía, indicaba la demanda, "está diseñada para inducir al público general a incriminarse a sí mismo", ya que los usuarios estarían dando a las discográficas las pruebas del delito sin recibir a cambio la seguridad de que, efectivamente, no se les volverá a perseguir en el futuro. De acuerdo con este razonamiento, la amnistía no impediría que, por ejemplo, una de las discográficas emprenda una acción legal por separado.

La RIAA pidió el lunes al Tribunal Superior de Los Ángeles que anule el litigio, ya que el programa ha dejado de existir. "Como la conciencia pública sobre la ilegalidad de las copias no autorizadas de música se ha incrementado desde que comenzó el programa", señalaron los abogados de la industria en los documentos que presentaron ante los jueces, "la RIAA concluye que este programa ya no es necesario o apropiado".

La RIAA demandó a finales de marzo a otros 532 usuarios, entre ellos 89 estudiantes de universidades de todo el país. De esta manera, el número total de personas que podrían sentarse en el banquillo por intercambiar canciones asciende por ahora a cerca de 2.000.