'caso Parmalat'

Parmalat acumuló pérdidas de 1.700 millones desde 1990

Parmalat engañó a los mercados, a sus accionistas y a las autoridades bursátiles desde 1990. La compañía láctea aseguró año a año desde esa fecha que era rentable, cuando la realidad era bien distinta. Sus pérdidas acumuladas desde entonces se elevan a un total de 1.700 millones de euros.

Los anteriores directivos de Parmalat, encabezados por su fundador Calisto Tanzi, mintieron al mercado deliberadamente desde 1990.

Así al menos se desprende de un informe elaborado por los investigadores judiciales de la mayor quiebra europea de la historia, al que ha tenido acceso la agencia de noticias Bloomberg.

Según este documento Parmalat engañó y ocultó la realidad de sus situación financiera desde 1990, año en el que la compañía comenzó a cotizar. Oficialmente decía que su actividad arrojaba beneficios, cuando la realidad es que desde entonces acumuló pérdidas por valor de 1.700 millones de euros.

La multinacional italiana se declaró en quiebra el pasado mes de diciembre, después de admitir que fondos incluidos en sus balances por valor de 4.900 millones de euros en realidad no existían.

El documento esta escrito por un asesor financiero del juez Francesco Grecco, uno de los magistrados que instruyen el caso contra los administradores de Parmalat en Milán. El informe, de 56 páginas, se basa principalmente en las declaraciones realizadas al juez por Gianfranco Bocchi, uno de los directivos financieros de Parmalat, arrestado ya en el mes diciembre, que ahora ha decidido colaborar con la justicia italiana

El informe defiende que incluso cuando la compañía anunció su decisión de salir a Bolsa en 1990, sus fondos propios eran negativos.

Criterios arbitrarios

El documento en poder del juez Grecco parte del análisis de la contabilidad de la compañía desde 1990, pero se permite dudar incluso de la bondad de las cuentas formuladas en años anteriores. De hecho asegura que 'la contabilidad de ese año es absolutamente arbitraria, lo que lleva a deducir que los responsables de la compañía 'se comportaron también de esta forma sistemáticamente en los ejercicios anteriores'.

Tanto el propio Calisto Tanzi, como el ex director financiero Fausto Tonna, han admitido ya abiertamente ante los fiscales del caso que la contabilidad de la compañía estaba falsificada.

Un engaño sistemático y continuo

Parmalat documentó en 1990 haber alcanzado un beneficio de 3 millones de euros, cuando en realidad perdió 6,9 millones. Aunque aseguró que había ganado 21,8 millones en 1991, ganó sólo 6,5 millones. Los papeles en poder del juez y firmados por su colaboradora Stefania Chiaruttini, demuestran que desde entonces tuvo números rojos hasta 2002, último año cubierto por el citado informe. En ese ejercicio la empresa dijo haber ganado 252 millones en lugar de lo 536 millones que en realidad perdió.

El informe documenta incluso las relaciones comerciales que mantenía la empresa con sus proveedores de leche, propiedad también de la familia Tanzi o de otros directivos de la compañía, con quien firmaban acuerdos exclusivos