Honorato López Isla

'La revolución de Galán puede ser una burbuja'

El consejero delegado y vicepresidente de Unión Fenosa defiende un estilo de dirección sosegado, con la vista puesta en las nuevas inversiones, los clientes y la reducción de la deuda

Recalca el orgullo que siente al llevar 31 años en Unión Fenosa, donde entró a trabajar como ingeniero de planificación y estudios. Asegura Honorato López Isla, nacido en Santa Cruz de O Bolo (Orense) hace 57 años, que el camino no ha sido fácil. Recuerda que la etapa más difícil fue el fallecimiento de Victoriano Reinoso, presidente de la compañía y su compañero durante tres décadas. Hace un año, este ingeniero de Caminos, Canales y Puertos añadió a su cargo de consejero delegado el de vicepresidente primero.

Pregunta. ¿Es importante que la gestión de la compañía la lleve alguien que conoce la casa por dentro, sobre todo cuando ese poder se asume en un momento delicado?

Respuesta. El conocimiento de la empresa y de las personas es muy importante. Hemos vivido un momento de transición con la desaparición traumática de Victoriano Reinoso, pero el equipo se sintió unido. Las condiciones del mercado también son muy cambiantes y ha sido necesario hacer una adecuación de nuestra compañía para que los mercados siguieran valorando la compañía positivamente. Es necesario, en momentos convulsos, cierta dosis de pragmatismo y racionalidad. Y de ilusión, porque el proyecto de Unión Fenosa era y es importante.

'No me gusta ser un mercenario, quiero estar aquí por algo más que mi sueldo. Y me gusta que la gente sea así'

P. ¿Qué aprendió de Reinoso?

R. Fuimos compañeros de carrera, amigos y trabajamos juntos. Aprendimos mucho juntos. Siempre agradecí a Victoriano Reinoso el respeto mutuo como persona y profesional. Era una persona muy cercana a la gente. Es difícil hablar de él.

P. ¿Cuáles son sus objetivos?

R. Hemos vendido activos en un momento de aparente frenazo ante lo que parecía un crecimiento rápido y hemos intentado que eso no produjera un rechazo. Hemos invertido 5.000 millones de euros en proyectos como base de crecimiento, en centrales de ciclo combinado en México o en proyectos de telecomunicaciones. Tenemos 1.200 millones de euros invertidos en Auna. El proyecto del gas supone unas inversiones de 1.400 millones de euros. Mantener las inversiones y reducir la deuda son nuestros retos. Esto hay que unirlo a la adecuación interna de la compañía, y lo estamos consiguiendo.

P. Su forma de gestionar, tranquila, contrasta con el liderazgo más atrevido de Ignacio Sánchez Galán.

R. No me gusta hablar de los estilos de dirección de los demás. Hay empresas que están dirigidas de una manera diferente y que han tenido éxito. En cada sector hay que gestionar de una manera diferente. Mi estilo de dirección se apoya en los mismos valores y cualidades de la propia compañía. Creemos en las personas y en los profesionales. Y hacemos un esfuerzo muy fuerte para conseguirlo, por ejemplo en temas como la formación. Pero hay que saber en qué sector estamos y que las decisiones y las situaciones de las empresas no se pueden juzgar a corto plazo. Las cosas importantes tienen incidencia a largo plazo.

P. ¿Pero la llegada de Sánchez Galán a Iberdrola ha supuesto una revolución para el sector?

R. Si realmente analizamos que todo en este sector tiene un componente de medio y largo plazo, vemos que esa revolución puede ser como la revolución tecnológica. Por cierto, puede ser una burbuja. La realidad tiene que analizarse por cómo marcha la compañía. Si analizamos Iberdrola como tal no hay tanta diferencia. Es una gran compañía, que tenía un tono bajo y Sánchez Galán supo darle cierta viveza. Todo lo que se haga defendiendo los intereses de una empresa tiene que ser dentro de un respeto a nivel global del sector y del país. Estamos regulados y sometidos a planteamientos que tienen incidencia en el país. Nosotros como compañía tenemos nuestras preocupaciones.

P. Unión Fenosa es una de las empresas perjudicadas por la aplicación del Protocolo de Kioto.

R. Se trata de un programa mundial y afecta a todos los países que emiten CO2. Algunos dicen que el 25% de las emisiones proceden de Estados Unidos; el 14%, de Europa; el 13%, de China, y el 7%, de Rusia. Del 14% de Europa, el 7% corresponde a España. Y de ese porcentaje, el 1% pertenece al sector eléctrico. Dentro de España, el sector eléctrico supone el 0,2% a nivel mundial. Estamos preocupados, pero lo tenemos que solucionar entre todos. Si lo comparamos con el resto de Europa emitimos menos que la media. Tampoco el sector está fuera de las normas. Dicho esto, si se hace lo que está previsto, que toda la energía se produzca con gas y energía renovada, si el carbón va a tener menos peso, algunas centrales tendrán que cerrar de aquí a 15 años. El sector eléctrico colaborará en el protocolo, pero tenemos que gestionarlo entre todos los sectores para que nuestro país contamine lo menos posible. Tenemos que hacerlo con prudencia.

P. ¿Cree que este Gobierno será más regulador?

R. A pesar de estar liberalizado está muy regulado. El partido del nuevo Ejecutivo ha planteado para el sector eléctrico temas racionales. Hemos vivido distintos Gobiernos y siempre hemos respetado la regulación. No digo que no se cambie, pero también que no se puede ignorar las actuaciones en marcha por las inversiones que conllevan a largo plazo. Hay cosas que se pueden optimizar como la retribución de la distribución. Hay temas que son motivo de preocupación, como la nueva energía que es más cara. Este es un asunto preocupante de cara al futuro.

P. El tamaño es importante hoy día para competir, ¿el futuro de Unión Fenosa pasa por buscar alianzas?

R. Siempre hemos sido una empresa que ha estado en ese mundo de fusiones y alianzas y hemos demostrado que somos una empresa eficiente. Hemos sabido aprovechar oportunidades. Cuando ha habido que hacer, por ejemplo, la integración del gas y de la electricidad, la hemos hecho. Se puede ganar más siendo más grande, pero también ofreciendo un servicio a los clientes. Si se da alguna circunstancia, pero no veo la necesidad de establecer alianzas.

P. ¿Cómo abordan la responsabilidad social de la compañía tan de moda?

R. Nos preocupan los resultados económicos, pero también las cuestiones sociales. Tenemos responsabilidad con los clientes, con la sociedad, con el medio ambiente. Tenemos que ser responsables con nuestros empleados. Hay que tener en cuenta la transparencia y la honradez. Todos estos temas tienen ahora una mayor incidencia. Las preocupaciones son mayores. Esto no nace de la noche a la mañana. No es una moda. Además, tenemos una actuación importante que es el día solidario, en el que nuestros empleados ofrecen de manera voluntaria un día de sueldo. Es una acción solidaria de la que me siento orgullosa y que tiene más de 12 años. Cuando se habla de estos temas hay que ver la trayectoria. Ocurre como hace unos años, que si no estabas en internet no eras nadie. No era todo oro ni todo era un desastre. Estos temas se toman como bandera cuando hay cartón piedra detrás.

P. ¿Es muy exigente?

R. Exijo a la gente que trabaje, que se identifique con la filosofía de la compañía. Pretendemos querer a la empresa, que no sea una sociedad hueca, anónima. No me gusta ser un mercenario, quiero estar aquí por algo más que mi sueldo. Y me gusta que la gente se sienta así, que tenga capacidad para enseñar a su propia gente. Es importante enseñar y aprender desde la experiencia de la compañía. Que hagan más que el trabajo ordinario, que aporten ideas, que tengan preocupación tecnológica. Eso se consigue no cayendo en la rutina. Tenemos el caso de Soluziona consultora del grupo Unión Fenosa, ejemplo de desarrollo del conocimiento que da empleo a 8.000 personas.

P. ¿Es bueno para Soluziona haber conseguido un contrato para realizar, junto al Ejército de Estados Unidos, labores de reconstrucción en Irak?

R. Es una oportunidad. No nos la ha regalado nadie. Tiene mérito que hagamos este trabajo. No hemos hecho política, hemos aprovechado una oportunidad de hacer un servicio y de ganar dinero.

Personal 'Trabajo 12 horas, pero no soy adicto al trabajo'

'Hemos sido una compañía pequeña con dificultades, que era absorbida, vendida. Hemos vivido la tensión de demostrar que Unión Fenosa tenía valor. Estamos orgullosos de tener esta compañía, aunque la queramos mejorar'.

Le gusta la arquitectura. De hecho, Honorato López Isla participó vivamente en el diseño del nuevo edificio que aloja la sede madrileña de la compañía. Pero, sobre todo, 'me gustan las cosas bien hechas, todos los temas de organización, ya que nuestros negocios tienen una cierta arquitectura de redes'. Le gusta cuidar y aprovechar el patrimonio histórico de la compañía. Cuenta con auténtica pasión cómo convirtieron el poblado de una central hidráulica en Puente Nuevo (Ávila) en la universidad corporativa de la compañía.

'Trabajo 12 horas al día, pero no soy adicto al trabajo'. Se relaja en el campo, con la lectura y el arte. Pide que le fotografíen al lado de un cuadro, que cubre una pared de su despacho, de uno de sus pintores favoritos, Agustín Simón Soriano.