Alianza

Sun y Microsoft, unidos ante el avance de Linux

Los enemigos de mis enemigos son mis amigos. Este es el lema que más veces han repetido los analistas estadounidenses al sopesar las implicaciones del acuerdo de colaboración para los próximos 10 años firmado entre Sun y Microsoft la semana pasada.

Las compañías rivales han firmado la paz en un momento crucial para ambas: Sun no supera la crisis y Microsoft está condenada por prácticas monopolísticas por la CE. Y en el fondo, un enemigo común acecha: Linux, que avanza poco a poco restando terreno no sólo a Windows sino también a Solaris, el sistema operativo de grandes servidores de Sun.

Scott McNealy, presidente de Sun, lleva una década atacando de manera personal a Bill Gates, denunciando a Microsoft en los tribunales y criticando ferozmente la fiabilidad de Windows. Pero esta guerra era insostenible para Sun, que acaba de anunciar 3.300 despidos y que lleva dos años en números rojos.

Linux avanza poco a poco, restando terreno no sólo a Windows, sino también a Solaris, de Sun

La compensación económica de 1.950 millones de dólares va a ser un alivio para las cuentas de Sun, que ve cómo sus márgenes de beneficios se reducen al mismo ritmo que crecen las ventas de los servidores basados en Intel y Linux. Hace tiempo que Sun ha dejado de liderar las ventas de servidores. Gartner apunta a IBM como principal proveedor con una cuota del 32%, seguido de HP y Dell. Sun, sin embargo, perdió tres puntos de su cuota de mercado en 2003.

Todos los analistas han destacado que Sun se encuentra una vez más inmersa en un cambio de estrategia. El principal problema de la empresa de McNealy es que se ha visto atrapada por su dependencia tecnológica. La gran diferenciación de Sun han sido los procesadores UltraSparc y su sistema operativo Solaris.

Sin embargo, los equipos basados en Intel y AMD más económicos y cada vez más potentes han ido quitándole mercado. Si en 1997 este tipo de servidores representaban una parte ínfima del mercado, hoy suponen el 90% en número de unidades, según IDC.

Ya hace más de cuatro años que Sun integró en su oferta equipos basados en la arquitectura de Intel y AMD, pero siempre los ha considerado productos menores que debía tener por exigencias del mercado, pero que no eran su verdadero negocio. Algo parecido ha pasado con Linux.

Sun ha promovido importantes iniciativas de código abierto como la creación de Open Office o el apoyo al desarrollo de Gnome o Java Desktop (escritorios para equipos de sobremesa basados en Linux), entre muchas otras. Este mismo mes, Sun ha empezado a vender en los Wal Mart de EE UU ordenadores con Linux integrado.

Pero Sun no ha trasladado este entusiasmo por el código abierto en el apoyo de Linux como sistema operativo de servidores, pues aquí es donde compite con Solaris. El año pasado, por fin, McNealy empezó a explotar esta vertiente.

Linux todavía es pequeño pero la amenaza avanza con fuerza. IDC señalaba en febrero que el número de servidores Linux había crecido un 53% en el último trimestre de 2003, comparados con las ventas del mismo periodo del año anterior.

Por eso la industria del software ha visto detrás del acuerdo de Sun y Microsoft una alianza para frenar a Linux. El acuerdo supone mejorar la compatibilidad entre los sistemas Windows y Solaris, pero también una apertura e interoperabilidad entre los lenguajes de programación de Internet Java de Sun y .Net de Microsoft.

Esto supone una nueva era para los programadores y los entornos heterogéneos de las grandes compañías donde se mezclan equipos de ambas marcas. Algunos analistas de Estados Unidos subrayan que este acuerdo anula las ventajas de Linux en el mercado de servidores, ya que elimina las limitaciones que Java tenía en los equipos de alta gama por falta de compatibilidad con Microsoft.

Durante la conferencia de prensa del pasado viernes, ni Ballmer ni McNealy mencionaron al softawre de código abierto, pero ambos insistieron en la importancia de proteger la propiedad intelectual del software y los derechos de las patentes.

Los analistas no han tardado en considerar que detrás de este acuerdo hay un intento por frenar a IBM en su avance con los servidores Linux. El gigante azul no ha querido hacer declaraciones.

Una gran ayuda a la hora de apelar en Bruselas

Ha costado un año de negociaciones que Sun y Microsoft llegasen a firmar este tratado de paz, según cuentan sus principales ejecutivos. Pero el anuncio de este trato no parece casual pues llega una semana después de que la Comisión Europea sancionara a Microsoft.

Ballmer insistió en la rueda de prensa que el acuerdo con Sun es independiente de lo sucedido con Monti. Sun ha sido una de las empresas más activas en las denuncias y en la persecución de Microsoft en los casos antimonopolio. Sus quejas han sido fundamentales en la investigación de la CE, pero ahora los abogados de Sun dicen que con lo acordado se 'han satisfecho sus objetivos'.

Con este acuerdo, Microsoft parece querer demostrar que es capaz de resolver los problemas de compatibilidad entre servidores sin necesidad de que intervengan los tribunales. Aunque Ballmer lo niegue, este acuerdo va a ser decisivo a la hora de que Microsoft presente su apelación.

La demanda de Realnetworks exigiendo el pago de 1.000 millones de dólares, presentada el pasado diciembre, es la única denuncia de un competidor que tiene pendiente Microsoft. Parece que Gates está harto de los juzgados y el año pasado puso punto y final al culebrón jurídico que mantenía con AOL, a quien pagó 750 millones de dólares.

Ya en 1997 cerró los litigios que mantenía con Apple con otro acuerdo fuera de los tribunales. Y ahora que ha hecho las paces con Sun sólo le queda llegar a un trato extrajudicial que contente a Realnetworks.