Vivienda

La Caixa quiere ganar cuota a Caja Madrid en su zona

La Caixa puso ayer la primera piedra en el negocio de promoción de alquileres baratos que impulsa a través de su nuevo holding social. Comienza con 54 viviendas en Tordera (Barcelona) pero el plan es nacional. La caja quiere arrebatar cuota a su rival Caja Madrid, en su terreno, la comunidad madrileña.

El presidente de La Caixa, Ricardo Fornesa, inauguró la actividad de la filial para promociones de vivienda de alquiler barato, una de las tres patas del holding social que la caja ha puesto en primer plano de su estrategia para los próximos tres años. Fornesa firmó ayer un acuerdo con el Ayuntamiento de Tordera (Barcelona) para promover 54 nuevos inmuebles con una superficie de 50 metros cuadrados con un alquiler mensual que no superará los 240 euros.

Los pisos se destinarán a jóvenes de entre 18 y 30 años durante un tiempo limitado y a personas de más de 60 años. La inversión de este primer proyecto alcanza los seis millones, teniendo en cuenta que el consistorio ha cedido los terrenos.

Fornesa, que indicó que espera firmar otros acuerdos este mes, aseguró que su fórmula preferida para este tipo de proyectos es la cesión de los terrenos, más que la venta. 'Es difícil encontrar suelo asequible', apostilló. 'Buscamos que los proyectos puedan beneficiarse al máximo de beneficios fiscales', señaló. La Caixa ha creado la sociedad Fomento Inmobiliario Asequible, que será la encargada de la construcción y promoción hasta de 1.000 viviendas dentro del plan trienal aprobado.

'Estamos en conversaciones' para ampliar el negocio a Madrid, confirma Fornesa

Pero esto es sólo el principio. El proyecto de la caja es de ámbito nacional y su aspiración es entrar con fuerza en terrenos con tirón inmobiliario como la Comunidad de Madrid, donde se verá frente a frente con su rival Caja Madrid, que tiene una posición predominante. De hecho, financia en torno al 20% de las viviendas que se inician en esta comunidad.

La Caixa ha mostrado un marcado interés por competir en esta área. Ayer lo confirmó Ricardo Fornesa quien, tras la firma del acuerdo, destacó que 'somos una entidad que trabaja en todo el Estado y, lógicamente, tenemos mucho interés en estar presentes en la capital, donde estamos en conversaciones'.

Previamente ya lo había avanzado el director general de la entidad, Isidre Fainé, quien ya señaló recientemente a este diario que 'estamos negociando, sobre todo con ayuntamientos de Madrid, para la promoción de viviendas en alquiler'. Esta zona va a ser un área de extensión preferente.

Fainé ha declarado que la caja está igualmente abierta a participar en el proyecto del Gobierno de la Comunidad de Madrid para construir 79.000 pisos de alquileres baratos, pero con opción a compra. El Ejecutivo de Esperanza Aguirre ha iniciado contactos con entidades financieras, entre las que estará La Caixa.

Para la primera caja del país es importante que los proyectos que financien tengan 'encaje social', apuntó Fainé.

Fue en noviembre cuando Fornesa anunció la creación de un holding social, al margen de la gestión de la obra social, con tres filiales: una promotora de viviendas con alquileres baratos, una filial para conceder microcréditos y una tercera para financiar proyectos de emprendedores.

Este proyecto se enmarca dentro de su giro estratégico para aumentar la contribución de la entidad al bien común de la sociedad con el fin de reforzar el papel originario de las cajas.

'Vender' fines sociales

La Caixa puede jactarse de estar en el vagón de primera dentro la iniciativa que han asumido vehementemente las cajas para conseguir más repercusión de sus acciones de obra social frente a los proyectos que están promocionando los grandes bancos en este frente. En esta tendencia se enmarca su estrategia, después de que las cajas recibieran el aviso del Banco de España para que volvieran a sus orígenes sociales.

Esta decisión de vender proyectos para el bien común, aunque una vertiente de negocio determinante, tiene detractores, que ven en los pasos dados mucho marketing y poca consistencia, según dicen en entidades competidoras. Pero, en cambio, es visto con buenos ojos por la CECA, donde piensan que provocará un efecto arrastre para el resto del sector. De hecho, muchas entidades tienen en marcha iniciativas similares que no publicitan.

En cualquier caso, el resultado de esta estrategia común no podrá verse más que a largo plazo, según los expertos. Sobre todo, cuando se pueda comparar con proyectos ya ejecutados por los bancos.

La entidad madrileña busca crecer en un negocio emergente

Miguel Blesa, el presidente de Caja Madrid, ya dio una pista en la presentación de resultados de la entidad sobre un proyecto para financiar negocios de promoción inmobiliaria, posiblemente en pisos en alquiler. Aún no lo ha desvelado.

La entidad busca crecer en este negocio emergente para el que se esperan alzas significativas después de los incentivos fiscales aprobados por el PP para las empresas que destinen parte de las viviendas construidas a arrendamiento. Y ya ha puesto las bases. Hace unos meses la caja firmó un acuerdo con el grupo inmobiliario Larcovi, que planea construir 2.000 pisos protegidos para alquilar a jóvenes, buena parte de ellos en el mercado madrileño, donde Caja Madrid tiene una posición preponderante.

Tiene, además, otra vía abierta para crecer en este negocio. El Gobierno de la Comunidad de Madrid, que preside Esperanza Aguirre, prometió en campaña electoral que sacará al mercado 79.000 pisos de alquileres baratos con opción a compra. Según fuentes del propio Ejecutivo, ya se busca socio financiero. Y la caja madrileña será una de las entidades con las que con más interés negocie.

En este campo, también se encontrará cara a cara con La Caixa que, si bien ha comenzado su andadura en este mercado firmando acuerdos con administraciones locales y no autonómicas, vería con muy buenos ojos quedarse con un pedazo de pastel muy disputado. El mercado madrileño supone la principal bolsa de viviendas en alquiler de España. Aunque las cifras están a años luz de las que exhiben otras capitales o países europeos. En España, la vivienda en alquiler sólo supone el 10% del total, y sólo el 2% tiene precios protegidos.