Aeronáutica

Ge y Rolls-royce harán los motores del nuevo Boeing

General Electric y Rolls-Royce se encargarán de los motores del nuevo 7E7 Dreamliner, el proyecto de avión de pasajeros de Boeing. La concesión deja fuera a un tercer contendiente, Pratt & Whitney. Pero beneficia al fabricante vasco ITP, participado por Rolls-Royce en un 46,8% y al que podría dar entrada. El acuerdo tiene un valor de entre 40.000 y 60.000 millones de dólares.

Ha sido la primera vez en 10 años que tres competidores han luchado por un contrato para un nuevo avión. Tras meses de negociaciones, Boeing ha dejado fuera del 7E7 a la única empresa que presentaba un proyecto totalmente nuevo de motores, Pratt & Whitney (P&W). Desde esta filial de United Technologies no se podía ocultar su decepción, ya que ésta era la última oportunidad para producir un nuevo modelo de motores en esta década.

P&W, que durante mucho tiempo ha sido el primer fabricante de motores de aviones ha caído al tercer lugar tras registrar una rebaja en el número de pedidos. Ahora el mercado está dominado en un 50% por General Motors (GE) y en segundo lugar queda Rolls-Royce, con el 30%. La entrada de esta última en el contrato de los motores Trent 1000 puede beneficiar a una tercera, la vasca ITP, participada por Rolls-Royce. ITP ya colabora como socio en otros motores Trent. Fuentes de las compañías dan por seguro que ITP participará en este contrato.

Boeing, que relanza su actividad comercial con el 7E7, tras verse superado por Airbus, dice que este avión de tipo medio será un 20% más eficiente en el consumo de carburante y la mitad de esta mejora es responsabilidad de los motores. Boeing quiere que tanto los desarrollados por GE, llamados GENX, como los que haga Rolls- Royce, Trent 1000, sean intercambiables y se puedan usar en los tres modelos que se han planeado.

El desarrollo de los motores tiene un coste aproximado de 1.000 millones y los que son similares a estos tienen un precio de 25 millones por unidad, incluyendo recambios. Las estimaciones de los analistas varían en cuanto al valor de este contrato, entre 40.000 y 60.000 millones, porque es el mantenimiento y las reparaciones donde reside el mayor negocio.

Algunos analistas aseguran que además de las especificaciones técnicas, Boeing se ha decidido por GE por sus largas relaciones con esta compañía, y por Rolls, por ser un socio conocido en Europa y Oriente Próximo desde donde espera recibir fuertes pedidos para el 7E7.

Desde Boeing no se ha especificado aún si ambos contratistas van a tomar parte del proyecto del 7E7 como 'socios de riesgo' en vez de recibir pagos como contratistas. Esto ayudaría a Boeing a financiar el proyecto. Este esquema se utilizará para desarrollar las alas del aparato.

Mientras, Boeing espera que el Pentágono levante el veto, como ha dicho que hará, para volverles a considerar sus ofertas de misiles. Boeing, que tiene dificultades legales en su relación con las autoridades, confía en encauzar las relaciones para evitar que se paralice el negocio de defensa, el que más crece.

Dreamliner: el libro de pedidos aún está vacío

Ninguna aerolínea, al menos de momento, ha hecho un pedido por este avión de tipo medio que está diseñado para competir con el Airbus A-300 y el A-310, y que reemplazará a los modelos 757 y 767. Pero en la sede de Boeing son optimistas.

Ayer una portavoz de la empresa comentaba a Cinco Días que esperaban empezar a recibir pedidos en los próximos meses, y que el avión entrará en servicio en 2008. Esta portavoz no quiso especificar con qué número de unidades demandadas se dará la luz verde a la producción. 'Eso lo decidirá el consejo de la compañía', explicaba.

Boeing está desplegando una amplia actividad de marketing en Europa, pero, sobre todo en Asia, para vender este aparato. All Nippon Airways, Singapore Airlines y Shanghai Airlines han expresado interés por inaugurar el libro de pedidos del 7E7, un avión que se ha convertido en una pieza crucial para la firma.