Energía

Repsol y Endesa se enfrentan a la crisis de la energía

Repsol, como principal productor de gas, y Endesa, como consumidor de este combustible, se encuentran en el centro de la crisis energética que sufre Argentina y que amenaza con el desabastecimiento en el invierno, que comienza en mayo. El derrumbe de los precios del gas ha disparado la demanda y ha hecho que los productores congelen las inversiones.

Hay quien asegura que en Argentina 'es más barato un kilovatio/hora producido con gas que una vela'. Esto resulta fácil de entender si se tiene en cuenta que el país andino tiene una de las reservas gasísticas más importantes del mundo y que un 55% de la energía primaria se genera con gas natural. Lo que parece más sorprendente es que la escasez de la oferta (hay un déficit de cinco millones de metros cúbicos diarios, equivalentes a tres ciclos combinados) esté llevando al país al borde del desabastecimiento, hasta el punto de que el Gobierno ha tenido que autorizar la importación de gas desde Bolivia y Brasil, hasta ahora clientes tradicionales. Las razones del que se considera ya 'un problema de Estado', que amenaza también a Chile, son conocidas.

Por un lado, la demanda de gas se ha disparado por la recuperación económica (para este año se espera un crecimiento del PIB del 6%) y por los bajos precios del gas, que se pesificaron en 2001 y han disparado el consumo. Por otro lado, la práctica congelación de los precios a pie de pozo ha llevado a los productores de gas a paralizar las inversiones en exploración, condición imprescindible para arreglar una crisis que amenaza con agravarse a partir del invierno que comienza en mayo, y extenderse a Chile. Los productores negocian con el Gobierno para conseguir mejores precios (en estos momentos, son un tercio inferiores a los internacionales) y los analistas vaticinan un déficit de 14 millones de metros cúbicos diarios para esos meses.

En medio de la crisis, dos empresas españolas, Repsol YPF y Endesa, juegan un importante papel en una crisis que, a medio plazo, podría resultar una oportunidad de nuevas inversiones. Repsol YPF es el principal productor de gas natural de Argentina, con casi un 50% del total, mientras que la eléctrica tiene el 20% de la potencia instalada en el país: 2.800 MW de gas y otros 1.300 MW hidráulicos, además de la gestión de varias redes de alta tensión en el país y la distribución a 2,1 millones de clientes en Buenos Aires, a través de Edesur.

Fuentes de Repsol YPF, que compite en el país con grandes multinacionales, como Chevron, Texaco, BP o Petrobras, y multitud de pequeños productores, aseguran que 'pese a los precios tan bajos, hemos mantenido la capacidad exploratoria; en 2003 invertimos 250 millones de dólares'. El consumo doméstico e industrial se ha incentivado hasta el punto de que la producción de Repsol ha subido un 25% en un año. No obstante, productores de gas y de electricidad se lanzan reproches mutuos: para los primeros, las eléctricas han dejado de generar con fuel (tres o cuatro veces más caro) y se han lanzado al gas; las eléctricas, por su parte, dicen que las gasísticas han primado la exportación para cobrar en dólares y no han realizado las inversiones necesarias.

El problema llega a Chile

Aunque algunas informaciones apuntaban la semana pasada a que el Gobierno argentino había prohibido las exportaciones de gas natural a Chile, en Repsol aseguran que éstas se mantienen, por contrato, en el 30%. 'Lo que ha podido suceder -aseguran- es que los que estaban exportando por encima de lo contratado han tenido que limitarlo'. De hecho, las ventas de gas a Chile, al que se exporta entre 25 y 30 millones de metros cúbicos, han descendido 2,3 millones, según datos públicos.

Para el presidente de Endesa Chile, Héctor López, 'más que un problema económico para el país, es la incertidumbre que provoca el que Argentina te corte el suministro'. En este país, 'el efecto del gas es menor que en Argentina', según López, pues la generación de Endesa Chile es un 85% hidráulica y sólo un 10% de gas.

Cochesa todo gas

El incentivo fiscal al consumo de gas natural comprimido en coches (tres veces más barato que la gasolina) es una de las causas del desenfreno de la demanda de este combustible en Argentina. Se calcula que el parque de automóviles con convertidor a gas ha crecido un 35%.

Las empresas españolas recuperan conexiones

El Gobierno argentino está negociando con las petroleras una solución a la crisis: a cambio de un aumento de entre el 12% y el 25% del precio del gas a pie de pozo, que ya prometió el mes pasado, les exige que abastezcan el mercado interno con 70 millones de metros cúbicos durante el próximo invierno. Además, el Ejecutivo que preside Néstor Kirchner, plantea medidas de racionamiento doméstico.

Mientras tanto, Repsol y Endesa están recurriendo a sus respectivas conexiones con Bolivia y Brasil. Endesa, a la interconexión eléctrica con Brasil, que opera dos líneas de casi 500 kilómetros cada una, que entraron en servicio en 2000 y 2002, respectivamente, y pueden comercializar hasta 2.000 MW.

Por su parte, Repsol está acondicionando el gasoducto procedente de Bolivia que estaba fuera de uso desde el año 2000 y permitirá transportar entre 4.000 y 5.000 millones de metros cúbicos. Sin embargo, según la compañía, no podrá entrar en funcionamiento hasta mayo o junio.

Por otro lado, grandes compañías industriales, como Nestlé, Arcor, Volkswagen, Minetti o Molfino han tomado medidas preventivas para sustituir el gas natural por otros combustibles en sus procesos de fabricación, lo que encarecerá los costes.

En el caso de las eléctricas, el Gobierno argentino está compensando, según Endesa, la diferencia entre el precio del gas y el fuel a las centrales que se han visto desabastecidas de gas natural. Algunas, como EDF, están teniendo serios problemas.