Bolsa

Las 'telecos' pierden interés ante la fuerte competencia y la ausencia de dividendos

Las perspectivas de las empresas de telecomunicación empeoran. Merrill Lynch identifica los mayores riesgos para la cotización: elevada competencia, incremento de la actividad de fusiones y adquisiciones, resultados planos y la ausencia de una política decidida de remuneración al accionista.

El sentimiento de los inversores 'ha cambiado en las últimas semanas hacia una mayor cautela', alerta Merrill Lynch en un informe sobre telecos. Los cálculos del banco ponen de manifiesto que el retorno total al accionista ha caído en el último mes un 6,6% para el sector de telecomunicaciones, frente al descenso del 3,9% para el conjunto del Euro Stoxx 600. En lo que va de año, el retorno del índice europeo global es del 1,3%, mientras que el del sector es plano.

'El riesgo renovado en reinversiones fusiones y adquisiciones, los resultados débiles del cuatro trimestre de 2003 y los primeros signos de una nueva oleada de presión deflacionaria en los ingresos justifica una posición más cauta por parte de los inversores', explica Merrill. Aún así, el banco de inversiones, estima que el beneficio bruto operativo del sector aumentará este año un 21% respecto a 2003 y, en 2005, el incremento será del 12,9%.

La única de las grandes que sale bien parada es Telefónica. 'Sin ninguna duda, es el valor que suscita el mayor consenso sobre sus posibilidades de ir mejor que el mercado, a pesar de su valoración relativamente cara', sentencia la firma. La recomendación es de comprar, aunque el banco advierte 'cierta preocupación respecto a riesgos derivados de una eventual reforma del marco regulatorio, como consecuencia del cambio de Gobierno'. Aunque la filial Móviles es considerada 'uno de los mejores operadores a nivel global', la recomendación del banco es neutral.

Entre los valores preferidos por Merrill Lynch destacan, además de Telefónica, Deutsche Telekom, KPN y Telekom Austria. En el lado contrario se sitúan empresas como la danesa TDC, British Telecom o Telia Sonera. En el caso de esta última, la recomendación es de vender. 'La falta de un incremento significativo en el dividendo es vista como algo decepcionante', resalta el documento, que también apunta a 'ciertas confusiones concernientes a la estrategia y al destino probable del flujo de caja', como otros elementos que restan atractivo al valor.

El panorama negativo del flujo de caja es uno de los puntos más preocupantes a juicio de Merrill Lynch. 'Las últimas noticias sobre la estrategia en banda ancha de Telecom Italia aumentan las preocupaciones sobre la elevada competencia en telefonía fija en Europa, así como sobre la posibilidad de un aumento en el gasto de capital en los próximos años. Este doble efecto hace sugerir que la generación de flujo libre en telefonía fija ya llegó a su punto culminante el año pasado, o como lo hará este año'.

De las 18 compañías analizadas por Merrill Lynch, nueve consiguen la recomendación de comprar. Para otras siete, la valoración es neutral, mientras que el auténtico varapalo se lo llevan TDC y Telia Sonera.

El sector tiene un elevado componente cíclico y suele sufrir en momentos de incertidumbre. El riesgo geopolítico reavivado tras los atentados del 11-M se ha dejado sentir. Así, la semana pasada, 13 de los 24 valores del índice Euro Stoxx de telecos cayeron.

Atentos a:

Posibles sorpresas en el precio de las acciones de KPN y Telecom Italia en las próximas semanas. 'Las expectativas del mercado son demasiado negativas para KPN', señala Merrill. La clarificación de la estrategia en banda ancha también será positiva para TI.

La ampliación de la UE, más problemas que beneficios

La entrada el próximo 1 de mayo de 10 países en el seno de la UE es analizada por Merrill Lynch desde un punto de vista negativo para el sector de Telecomunicaciones. '¿Puede representar la ampliación de la UE un shock de suministro en Europa occidental antes que un boom para la demanda?', se pregunta en un informe el jefe de estrategia global de acciones, David Bowers.

Impuestos notablemente inferiores a los del promedio de la UE, costes laborales sensiblemente más bajos y tradiciones políticas radicalmente diferentes a los de los actuales socios de la unión son factores que ejercen de lo que Merrill Lynch define como 'tecnologías perjudiciales'.

La previsible caída de los costes de producción añade presión a los márgenes de las telecos, uno de los catalizadores del precio de las acciones. 'Estas tecnologías perjudiciales son un problema de medio y largo plazo', señala, y advierte que los inversores deben pensar en ello como 'un potencial impacto deflacionario'.