Inversión

Volatilidad y miedo a perder

En las últimas semanas han seguido apareciendo nuevos fondos que garantizan todo el capital o parte de él. Entre los primeros está la renovación del Barclays Garantizado 4 que vencía a primeros de marzo. Caja Madrid, en cambio, aporta novedades en los dos terrenos, con su serie Madrid Ibex Premium que garantiza el 100% del capital en dos de los casos y sólo el 95% en el tercero.

Se sigue poniendo de manifiesto, pues, el conservadurismo de la oferta y de la demanda de fondos que, en este año, está concentrando el crecimiento de patrimonio en los que buscan rentabilidades absolutas, los garantizados y los de renta variable.

La vuelta de los partícipes a la Bolsa, en la que, en realidad, nunca estuvieron de manera masiva; o a los fondos mixtos, en los que llegó a concentrarse una parte mayor de la inversión (en total los que tienen algo de renta variable juntan el 20% del patrimonio en fondos) va a resultar complicada a lo largo de los próximos años. A pesar de la subida espectacular de 2003, la etapa actual de las Bolsas sigue siendo extremadamente complicada, y cualquier recuperación sólo será sostenible durante períodos limitados.

En realidad las Bolsas están en una de esas etapas laterales de largo plazo en que parecieran encarnar el mito de Sísifo, con sus índices rodando ladera abajo apenas han alcanzado el máximo histórico anterior. Al Dow Jones le acaba de suceder algo parecido cuando ya sólo se encontraba a una distancia de 1.000 puntos de la cima.

Por eso en periodos así, para los inversores conservadores que no pueden estar pendientes de rotar su cartera, o no pueden permitirse el lujo de tener un asesor con el que consultar cada poco tiempo qué decisiones adoptar, quizá la mejor apuesta sea uno de esos productos garantizados, o alguno de los de semirrentabilidad absoluta que garantizan el capital (los Supergestión de Santander Gestión de Activos serían un buen ejemplo), por no hablar de una combinación, digamos que, de un 75% en un fondo de renta fija a corto plazo, y un 25% en un fondos ligado al Ibex 35 o al Euro Stoxx 50.

Aunque lo curioso es que en una etapa como ésta, en que el nuevo mantra es la gestión del riesgo, se dedica poca o ninguna atención a un hecho intuitivo que rara vez se explicita: que el concepto de riesgo que utilizan los profesionales y el que tienen los partícipes de fondos son bastante diferentes. Para el primero, el riesgo de un activo se identifica con su volatilidad. Para el segundo, en cambio, el riesgo es el riesgo de pérdida, lo que hace que muchas de las decisiones de inversión estén en la mayoría de los casos condicionadas por una fuerte aversión al riesgo o, lo que es lo mismo, por el intento de evitar las pérdidas absolutas. Esto es algo que contrastó en 1996 el Investment Company Institute con una encuesta en la que se concluía que el 51% de los inversores en fondos creía que el riesgo es la probabilidad de perder dinero. Algo que, seguramente se exacerba en un país como España, donde la parte sustancial de la inversión se muestra extremadamente conservadora.

Por todo ello, en los últimos tiempos, quienes gestionan y comercializan los fondos insisten en la idea de gestionar el riesgo y preservar el capital, aunque el diferente enfoque que profesionales y partícipes tienen de lo que es el riesgo hace que puedan volverse a producir en el futuro desencuentros y decepciones. De ahí que la utilización de medidas de preservación del capital que tengan en cuenta la ansiedad que le genera a los partícipes el ver su fondo en pérdidas durante uno o más meses sea esencial para una buena comunicación con éstos.

Los fondos que aparecen en los gráficos de esta página son Líderes Lipper por Preservación de Capital. La metodología utilizada para detectarlos es extremadamente sencilla y trata de incorporar la percepción y experiencia de los inversores comentada más arriba.

En ella se da por sentado que a la generalidad de los partícipes les preocupan más las pérdidas que el que la rentabilidades se queden por debajo de la del índice de referencia, por lo que, para ver cómo preserva el capital un fondo, se suman las rentabilidades mensuales negativas que ha obtenido a lo largo de tres, cinco y diez años. Después se ordenan los fondos de mejor a peor, siendo los que mejor preservan el capital los que tienen una suma de pérdidas mensuales menor.

Análisis: El temor a obtener pérdidas

El economista Irwin Friend decía en 1970 que la calidad de un parámetro está en función de su capacidad de proporcionar información pertinente e inteligible.


La utilización de algunos ratios en el sector de fondos (como el ratio de Sharpe) no es de gran utilidad para el inversor cuyas decisiones están condicionadas por el deseo de evitar una pérdida absoluta.


El 51% de los partícipes concibe el riesgo como la posibilidad de perder dinero. De ahí la importancia de utilizar medidas de riesgo bajista.