Defensa

Coca-Cola negocia con Bruselas para evitar sanciones

El equipo de abogados de la multinacional estadounidense se ha reunido con miembros del departamento comunitario de Competencia para negociar normas de conducta en su estrategia comercial. Coca-Cola intenta esquivar así un pliego de cargos en el que Bruselas formularía oficialmente sus objeciones a las estrechas relaciones entre la empresa de bebidas y sus distribuidores.

Si las negociaciones no prosperan, el expediente, en aplicación de las normas sobre abuso de posición dominante, puede desembocar en una sanción pecuniaria y en la imposición de ciertas pautas de conducta para evitar que la multinacional acote el mercado. Un compromiso de 'buena conducta' por parte de la firma permitiría cerrar la investigación comunitaria. En caso de no llegar a ese pacto, se espera que la Comisión Europea tenga listos los cargos antes del verano, probablemente en junio.

Las acusaciones de los denunciantes se centran en los contratos que Coca-Cola firma con bares, supermercados y otros canales de distribución, en concreto por supuestos acuerdos de exclusividad, descuentos y otras condiciones.

Los contactos, de momento, se han producido a nivel técnico, confirmaron fuentes comunitarias. El comisario de Competencia, Mario Monti, se encuentra ahora absorbido por la recta final del caso Microsoft, una investigación que guarda cierto paralelismo con la de Coca Cola.

Posible acuerdo

Bruselas confía en que, a diferencia de lo que parece inevitable en el caso de Microsoft, el expediente pueda resolverse amigablemente en los próximos meses.

Como en el caso de la informática, Coca Cola ya aceptó en el pasado ciertos compromisos para evitar la amonestación de Bruselas. En los años 80, la firma estadounidense limó algunas cláusulas de sus contratos de distribución, en especial las referentes a objetivos de venta. Pero la Comisión Europea ya no las considera suficientes y exige nuevas restricciones para impedir que la firma dominante del sector impida la entrada de nuevos competidores o ahogue a los actuales.

El proceso, que afectaba inicialmente a Reino Unido, Alemania, Austria, Dinamarca y Bélgica, es paralelo a otro que comenzó en España por acusaciones similares, si bien ahora está en suspenso. Pepsi presentó en abril de 2000 ante el servicio de defensa de la competencia una denuncia contra su rival y las embotelladoras por utilización de prácticas comerciales que vulnerarían las normas de competencia. Sin embargo, ante la investigación llevada a cabo por las autoridades europeas, el organismo español decidió paralizar el expediente hasta que la Comisión tome una decisión. En cuanto Bruselas se pronuncie, en España se reanudará el procedimiento.

En España, Defensa de la Competencia intentó sin éxito que las tres empresas involucradas en el proceso, Coca-Cola, Pepsi y Schweppes, llegaran a un pacto.

Un proceso prolongado durante cuatro años

El proceso iniciado contra Coca-Cola por supuesto abuso de posición dominante va camino de batir un récord en cuanto a duración. El comienzo del pleito en España se remonta a abril de 2000, cuando Pepsi presentó una denuncia ante el Servicio de Defensa de la Competencia acusando a su rival de realizar prácticas que supuestamente vulneraban la libre competencia. Entonces, comenzaron las diligencias de las autoridades españolas, hasta que en diciembre el servicio paralizó sus gestiones en espera de que el organismo europeo resuelva el caso.

En el ámbito europeo, la duración del conflicto es aún mayor, dado que las autoridades de competencia iniciaron sus pesquisas ya en 1999. En Bruselas, los funcionarios reconocen estar desbordados con el proceso. La decisión de la Comisión, además, podría no cerrar el pleito, dado que todavía cabría recurso por la vía judicial, es decir, ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea. En España, cuando la Comisión decida, será cuando se reanude el proceso.