Pymes

El pulso en Quality Food, al borde de acabar en quiebra

El futuro de Quality Food, empresa que pretendía liderar en España el segmento de la comida mediterránea preparada en fresco, pende ahora del pulso que mantienen en los tribunales su fundador y el delegado estatal de la Zona Franca de Cádiz, dependiente del Gobierno.

El primero de ellos, Manuel García Gallardo, cree que el delegado Miguel Osuna le ha arrebatado su proyecto y denuncia que Quality Food está en peligro de quiebra porque ha perdido cerca del 80% de sus pedidos, entre ellos el reciente contrato de catering del AVE. Osuna, por su parte, niega estas afirmaciones y dice que él es la solución y no el problema de la empresa.

La crisis de Quality Food tiene todos los ingredientes de los culebrones empresariales: lucha por el poder y conexiones políticas. Sin perder de vista que el delegado de la Zona Franca de Cádiz puede salir de escena con la llegada al Gobierno de Rodríguez Zapatero, el futuro de la empresa depende todavía del pulso por el poder que mantienen en los tribunales Manuel García Gallardo y el todavía delegado estatal Miguel Osuna.

'Los nuevos y los antiguos directivos libran un pulso por el poder ante el juez'

El ex presidente pide ser restituido en su cargo y ha impugnado la ampliación de capital de finales de 2003 que le dio a la Zona Franca el 52% de las acciones frente al 24% que poseía anteriormente. Sostiene García Gallardo que su rival y antiguo socio ha utilizado un 'truco contable', pasar a pérdidas los gastos activables de I+D, para acusarle de irregularidades y destituirle. Además, lo acusa de pagar la mitad de la ampliación de capital de 4,3 millones con fondos de la propia empresa, lo que convertiría en nula la operación.

Miguel Osuna, por su parte, niega estas acusaciones, por las que se ha querellado, y culpa a Manuel García de falsear las cuentas y ocultar que la compañía estaba en quiebra técnica con unas pérdidas de 1,4 millones de euros en 2003. También responsabiliza a García Gallardo, en su día vinculado políticamente al PP, de la desaparición de tres millones de euros y de la existencia de una caja B para el pago de comisiones. Según el ex fundador, la sociedad estaba en beneficios de 300.000 euros a finales del año pasado y Osuna 'estaba al tanto' de toda la gestión.

La situación de Quality Food, ubicada físicamente en la Zona Franca de Cádiz, era prometedora y muy distinta a la actual antes de diciembre de 2003. La empresa estaba embarcada en un ambicioso plan de expansión nacional, para lo que necesitaba nuevos socios que avalaran sus inversiones de 16 millones de euros en tres plantas. Se llegaron a barajar varias opciones, entre ellas la entrada de la SEPI en el capital, pero finalmente la familia de García Gallardo optó por darle el control de la Zona Franca. 'Hasta entonces habían sido socios leales', se justifica el fundador.

El crecimiento de la empresa, cuya primera planta con capacidad para 12.000 platos diarios estaba saturada, se materializó en dos nuevas fábricas todavía sin funcionar, cuantiosas inversiones en I+D para dotarse de la última tecnología en conservación en fresco de alimentos preparados y nuevos canales de distribución además de las colectividades, como la hostelería o los supermercados.

Previsiones en el aire

Todo este proyecto está en peligro, según García Gallardo, y la dirección al completo ha sido despedido. Según su versión, la compañía tenía para este año una facturación ya comprometida de 17 millones, aunque las previsiones eran alcanzar los 29 millones a final de ejercicio y hasta 80 millones en 2005. García Gallardo cree que estos números son ahora papel mojado.

Por contra, Miguel Osuna tiene una visión muy distinta: desmiente que Quality Food haya perdido la confianza de sus clientes. Admite que en los primeros momentos del estallido de la crisis sí hubo algunas cancelaciones, pero argumenta que poco después el negocio se ha incrementado por la confianza que inspira la Zona Franca como primer accionista. También señala que algunas líneas de negocio 'ruinosas' han sido suprimidas para 'garantizar la viabilidad'.

La explosiva mezcla de negocios y política

Manuel García Gallardo es empresario y directivo siguiendo la tradición de su padre, pero también fue miembro de Nuevas Generaciones del PP, una militancia de la que ahora se arrepiente.

Las conexiones políticas de la empresa tocan incluso a la candidata del Partido Popular en Andalucía, Teófila Martínez, que es presidenta de la Zona Franca de Cádiz en calidad de alcaldesa de la ciudad. Por último, el propio delegado de esta institución controlada hasta ahora por el Gobierno popular, Miguel Osuna, es el que ha desalojado de la presidencia de Quality Food a García Gallardo. Es decir, la polémica política está servida y el PSOE andaluz ha acusado al PP regional de estar detrás de las irregularidades de la empresa.

Los populares hacen el mismo reproche al PSOE por figurar varias instituciones de la Junta (comedores escolares) como clientes de la empresa de comida preparada.