Masacre en Madrid

El Senado de EE UU interviene y frena la escalada del crudo

El Senado de EE UU frenó ayer la escalada del petróleo al aprobar la suspensión de la entrega de 53 millones de barriles a las reservas estratégicas y autorizar la venta de estos barriles al mercado. La medida tuvo una repercusión inmediata en los mercados, así, el barril de crudo pasó de 33,2 dólares a 32,2. Un retroceso del 1,8% en el precio.

La incertidumbre sobre la autoría de los atentados de Madrid y el temor a que se trate del primer paso de una nueva ofensiva de Al Qaeda contra el mundo occidental pesan en la cotización del petróleo. A pesar del descenso de ayer, el brent se mantiene por encima de 31 dólares por barril. Es un nivel extraordinariamente alto que, en los últimos cinco años, sólo se ha visto en momentos de crisis: explosión de violencia terrorista en Israel en agosto de 2000, atentados del 11-S en Nueva York y estallido de la guerra contra Irak en marzo del año pasado.

Los atentados coinciden con uno de los momentos más duros en el sector del petróleo. A la actual escasez de suministro se suma una fuerte recuperación de la demanda, que crecerá este año al ritmo más fuerte desde 1997, espoleada por el fuerte consumo procedente de China.

La fortaleza del precio ha llevado a algunos ministros de la OPEP a admitir la posibilidad de paralizar los recortes de producción puestos en marcha. El cartel lleva meses imponiendo una severa restricción de la oferta, ante el temor de un desplome de los precios en el segundo trimestre.

Un golpe en un momento muy delicado

El infierno desencadenado en Madrid llega en un momento muy delicado para el mercado internacional del crudo. El golfo Pérsico acumula el 25% de la producción mundial de petróleo y dos tercios de las reservas conocidas en el mundo. La inestabilidad y la amenaza del integrismo islámico azotan la zona desde hace más de un año y la sombra de Al Qaeda en Europa no hace sino empeorar un panorama ya demasiado oscuro.

'No creo que los atentados en Madrid tengan un vínculo particular con el encarecimiento del crudo', explica John Waterlow, de Wood Mackenzie. 'Pero sí constituye una pieza de algo más amplio: la profusión de actividades terroristas contra la infraestructura del mercado del petróleo, que ha generado ya una situación de alta tensión'.