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Lealtad, 1
Análisis
Exposición didáctica de ideas, conjeturas o hipótesis, a partir de unos hechos de actualidad comprobados —no necesariamente del día— que se reflejan en el propio texto. Excluye los juicios de valor y se aproxima más al género de opinión, pero se diferencia de él en que no juzga ni pronostica, sino que sólo formula hipótesis, ofrece explicaciones argumentadas y pone en relación datos dispersos

Tulipanes y ladrillos

En el siglo XVII, en Holanda, los inversores que pagaban su sueldo de años por bulbos de tulipán estaban convencidos, según las crónicas de la época, de que nunca perderían dinero. De hecho, había razones para que los tulipanes fuesen caros -eran exóticos, escasos y un símbolo de riqueza- pero no para que su precio fuese infinito.

A toro pasado es fácil mofarse de tanta credulidad, pero hoy por hoy los ahorradores aún se creen a pies juntillas el soniquete de que 'los pisos nunca bajan', si bien deberían cambiarlo por el de 'hay algunos pisos que nunca bajan'.

En el sector inmobiliario se ha formado un proceso inflacionista y no existen razones para que se dé la vuelta, más allá de la reticencia de los inversores a vender un piso por menos de lo que compraron aunque tarden años en hacerlo. Es decir, un piso no baja hasta que se vende, y si no se vende no baja. Este hecho, junto con el uso residencial que se da a las viviendas, diferencia el ladrillo del tulipán y lo hacen más resistente a las caídas generalizadas de precio. Pero no hay nada que impida a un activo, sea del tipo que sea, bajar.

Hay zonas con una cantidad de suelo limitada y una demanda poderosa en las que ambos elementos pueden alimentar de forma sostenible precios altos. Por ejemplo, el centro de las grandes urbes, ciudades encajonadas como San Sebastián o la línea de la costa desde Gerona a Huelva.

La vivienda, o mejor dicho la existencia o no de una burbuja en sus precios, se ha tornado en la preocupación financiera principal de los pequeños ahorradores españoles. ¿Hay burbuja? Las burbujas son menos una enfermedad y más un síndrome, esto es, que no se define por lo que son sino por las señales que dan. La vivienda ahora tiene síntomas de burbuja, pero si no estalla no se hablará de la explosión inmobiliaria de 2004. Se define a posteriori, de modo que si los precios bajan habrá habido burbuja, y si no al contrario. Y puede que no lo hagan, pero tampoco hay razones para pensar que están protegidos.

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