Divisas

El euro recupera los 1,27 dólares a la espera de la reunión del BCE

Jornada de alta volatilidad para la moneda única. Comenzó con fuerza hasta lograr máximo histórico frente al dólar al cotizar en 1,2929 unidades. El impulso vino acompañado con las declaraciones del consejero del Banco Central Europeo (BCE), Gay Quaden, en las que aseguraba que la institución monetaria no está preparada para una intervención en el mercado de divisas.

Jean-Claude Trichet, presidente del BCE, aportaba también solidez a la moneda única al declarar que los tipos de interés se encuentran actualmente en una zona apropiada.

La euforia del euro fue pasajera y a primera hora de la tarde ya se encontraba cotizando por debajo de los niveles de la víspera (1,2842 dólares). El euro se intercambiaba a última hora de la tarde sobre las 1,2725 unidades dólar tras registrar un descenso del 0,91%.

En el mercado especuló entonces con la posibilidad de una intervención por parte del Banco Central Europeo. Sin embargo, la institución no hizo ningún comunicado al respecto y siempre ha sostenido que sería muy claro en este sentido.

Los analistas relacionaron la caída del euro con las declaraciones que se produjeron en contra de la escalada que mantiene frente al billete verde. En este sentido, Pedro Solbes, comisario europeo de Asuntos Monetarios y Económicos, advirtió de las consecuencias negativas de la excesiva volatilidad del euro. 'La situación es inaceptable', dijo.

El ministro de Economía alemán Wolfgang Clement se sumó a esta manifestación al reconocer que existen riesgos para la recuperación económica del país con la actual fortaleza del euro y apostó por un mantenimiento de cambio 'razonable y llevadero'.

Jacques Chirac, por su parte, comentó que 'la estabilidad de los 12 es necesaria para sostener el crecimiento de la economía'.

La cotización del dólar también se vio favorecida contra el yen, que cotizaba a 106,79 unidades. Los analistas aseguraron que el Banco Central de Japón a iniciado sus intervenciones para impedir que la moneda local siguiera revalorizándose frente a la de EE UU al conocerse un alza en el PIB japonés del 1,7% en el último trimestre de 2003.

El culebrón de las intervenciones

Muchos operadores de divisas se verían en un brete a la hora de pasar un examen de lógica. Ayer, por ejemplo, fue un buen día para las argumentaciones bizarras. A saber, el euro rompió el máximo de 1,29 -con el que llevaba peleando largo tiempo- porque las declaraciones públicas de un consejero del BCE mantuvieron el perfil bajo en lo referente a la intervención en el mercado de divisas.

Ahora bien, el euro apenas duró unos minutos sobre esta importante cota, pues los operadores pronto empezaron a vender. ¿La razón? El miedo a que el BCE interviniese en el mercado para frenar la escalada del euro. Pero, ¿no subía la moneda precisamente porque la intervención era menos verosímil a la luz de las palabras del propio banco? Sí, pero el mercado tiene memoria de corta duración, lo que coloquialmente se conoce como memoria de pez. Como las finanzas son un terreno donde las disquisiciones son un lujo caro, nadie reparó en la incoherencia. Se vende y ya está.

¿Venden los operadores por miedo a una intervención y compran cuando pierden dicho miedo? Es posible. Pero es más posible que si venden no es por miedo al BCE, sino por miedo a cómo otros operadores reaccionen. Es decir, por miedo a que otros operadores tengan miedo a la dichosa intervención. Y así sucesivamente. Con lo cual las palabras iniciales de los responsables monetarios pierden relevancia y lo que determina los movimientos del mercado es, como siempre, su dinámica interna.