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CincoSentidos

Brancusi deslumbra con la pureza de su escultura

La pureza de líneas y la abstracción melancólica de las esculturas de Constantin Brancusi (1876-1957) pueden admirarse hasta el 23 de mayo en la Tate Modern de Londres. Brancusi, de origen rumano, desarrolló su carrera en París, donde trabó amistad con Duchamp y Modigliani, y está considerado como uno de los fundadores de la escultura moderna.

Según Carmen Giménez, directora de la muestra, Brancusi fue el primero en introducir la abstracción y primitivismo en la escultura y su contribución en esta disciplina es tan relevante como la de Picasso en pintura.

La muestra, titulada La esencia de las cosas, se compone de 35 de las obras más representativas de este autor obsesionado por la simplicidad y las formas esenciales.

Brancusi utilizaba métodos de artesano y tallaba directamente los bloques de los que obtenía sus esculturas sin recurrir a moldes. En su famosa obra El beso se aprecia perfectamente la pieza de piedra de la que salió la escultura.

La mayoría de las obras expuestas son de mármol y piedra y los elaborados pedestales, esculpidos también por Brancusi, son tan importantes como las propias esculturas. Su simbolismo abstracto queda bien reflejado en El comienzo del mundo, con formas ovoides que sugieren fertilidad y mitos antiguos de los orígenes cósmicos.

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