Arquitectura

La casa como obra de arte

Un empresario madrileño del sector de las artes gráficas compró recientemente un chalé en Les Rotes, la zona más selecta de Denia (Alicante) para vivir retirado a sus más de ochenta años. Pagó 6,2 millones de euros. Se trata de una vivienda singular con una gran parcela y, aunque el precio parece elevado, 'sus herederos no tendrán ningún problema en recuperar la inversión dentro de unos años', según Eduardo Molina, socio director de Casas Especiales, la inmobiliaria que intermedió la venta.

En España existe un mercado, pequeño pero creciente, de casas 'de arquitectura avanzada', como las denomina Eduardo Molina, de arquitectos como Richard García-Levene, Antonio Arjona, Javier Barba y Antonio Bonet, que fue discípulo de Le Corbusier. El estilo predominante es el racionalismo en sus diferentes expresiones, con ejemplos desde la bauhaus mediterránea a hi-tech, pasando por arquitectura bioclimática.

Según Eduardo Molina, 'se trata de una inversión que tiene más que ver con el mercado del arte que con el de la vivienda, ya que va unida el ansia de disfrutar del objeto durante un tiempo a la perspectiva de obtener una buena plusvalía a medio y largo plazo'. Según Molina, el mercado es reducido porque hay pocas casas arquitectónicamente valiosas que se vendan.

El perfil de cliente es el de un hombre o una mujer de más de 40 años, con nivel económico alto y con gustos sofisticados. Saben que siempre les pagarán más de lo que ellos pagaron, así que compran la casa que les gusta, disfrutan de ella y cuando se cansan o encuentran otra que les guste más, la venden. Según Molina, 'la mayoría invierte buscando rentabilidad a medio y largo plazo, ya que los precios en este tipo de casas suele aumentar más que los de las normales, por mucho que haya crecido en los últimos años el precio de la vivienda'.

La reventa para obtener plusvalías supone más del 70% de la facturación de Casas Especiales, aunque en algunos casos son los herederos del propietario quienes ponen la casa en el mercado, tras haberla disfrutado éste hasta su muerte.

Cuando en 2001 Eduardo Molina, ex trabajador de Ferrovial Inmobiliaria, entró en este negocio junto a un socio, pensó que la mayoría de clientes serían extranjeros o de Barcelona, 'porque tienen fama de ser más cosmopolitas y menos clásicos que en Madrid'. Pero se equivocaron. La inmensa mayoría de sus clientes residen en Madrid y muy pocos son extranjeros.

Muchos de ellos encargan la casa de sus sueños y esperan meses o años a que se la encuentren. El diseño exclusivo es importante, pero también lo son la localización -Madrid, Baleares, Cataluña y la Costa Blanca son los más solicitados-, la superficie de la casa y de la parcela y las calidades.

Algunos se la construyen directamente, como es el caso del ministro consejero de la Embajada de Dinamarca en Madrid, Henrik Kröll, que ha comprado una parcela en Denia (Alicante) y ha encargado una vivienda 'muy moderna' al estudio de Alberto Sanchis y Asociados. Según Kröll, 'las vistas son magníficas y la propuesta arquitectónica me gusta para mi futuro retiro'.

Los precios de las casas de arquitectura avanzada crecen por encima de la media