Lunes de los Fondos

La importancia de tomar decisiones a tiempo

Así rezaba el cartel con el que una conocida compañía gestora de fondos de inversión anunciaba su producto de renta variable mixta hace unos años: 'La importancia de tomar decisiones a tiempo'. La frase pone de relieve lo que de acertado o no puede tener cualquier decisión en la vida y, por tanto, también en el terreno de la gestión de fondos.

En estos días en los que la consigna de moda parece ser la búsqueda de la rentabilidad absoluta o total, sorprende agradablemente encontrar quien todavía cree en la gestión tradicional, con su mezcla de técnica e intuición. O lo que es lo mismo, en que la gestión es una especie de arte en el que convergen muchos elementos que van desde la cultura general hasta la estadística matemática, pasando, por supuesto, por la matemática financiera, el arrojo y una buena dosis de suerte.

Si la tendencia que domina en este momento es que las comercializadoras de fondos deben lanzar productos que vayan al encuentro del conservadurismo reforzado que domina el ámbito de los inversores individuales, conviene no olvidar que existen otras modalidades de gestión y otros productos. Se trata de los fondos de inversión convencionales; lo que los anglosajones llamarían fondos plain vanilla, que no necesitan recurrir a combinaciones de sabores exóticos para atraer a los inversores.

Y los hay de las más variadas clases. Los más atractivos suelen ser los fondos de renta variable, dado que es en la Bolsa donde tradicionalmente se ha puesto a prueba el 'buen ojo' que alguien podía o no tener para la inversión. Injustamente se olvida a veces que la gestión de la renta fija puede ser igual o más complicada, sobre todo desde que el desarrollo en los últimos 25 años de mercados de deuda muy líquidos en numerosos países hacía posible el tipo de gestión que ya era habitual en renta variable desde mucho antes.

Lo bueno de las modas es que permiten ir a favor de la corriente en las numerosas ocasiones en que eso es lo más ventajoso. Por ejemplo, gestionar contra un benchmark o índice de renta variable es lo más razonable del mundo en los ciclos de Bolsa alcista, cuando la rotación de la cartera no sólo hace incurrir a los fondos de inversión en gastos de brokerage y cánones de Bolsa, sino que puede hacerles perder parcialmente los beneficios de un tramo alcista del índice, a poco que la decisión de rotar entre activos se haga con el pie cambiado.

Comprar un fondo garantizado o uno gestionado por el VAR puede ser también una buenísima solución para inversores conservadores en las etapas de Bolsas muy inestables y tipos de interés bajos como es la actual. Con sus conocidas ventajas de aprovechar parte del tirón alcista de los mercados.

El problema empieza cuando se olvida que las modas son por esencia pasajeras y que, una vez cambiadas las condiciones que las hicieron nacer, cambiarán ellas también. Y que, en el caso de la gestión de activos, son los profesionales más cualificados los que deben encabezar el cambio de un estilo de inversión a otro.

referencia de un índice Al alza o a la baja

¦bull; No está de moda. La gestión contra un benchmark o índice está de capa caída desde que, a lo largo de los pasados cuatro años, los fondos incurrieron en pérdidas cuantiosas por la crisis sufrida en la renta variable internacional.

¦bull; Referencia. Sin embargo, nada es más razonable que utilizar los índices para medir la gestión de cualquier cartera.

¦bull; Problemas. El problema se presenta cuando se liga la suerte de la rentabilidad del fondo a la del instrumento de comparación y ambos se hunden a la vez.

¦bull; Redefinición. La gestión contra un benchmark exige una nueva definición. Por ejemplo, ganarle a la referencia dos puntos al índice en la subida y diez en la bajada.