Espacio aéreo transatlántico

La UE quiere que EE UU liberalice el mercado

Las negociaciones entre Bruselas y Washington para un espacio aéreo transatlántico avanzan a buen ritmo y la Comisión Europea confía en que el acuerdo se encuentre prácticamente terminado el próximo mes de junio. Será entonces, en Dublín, cuando la cumbre bilateral entre la UE y EE UU presente el balance de los contactos iniciados el pasado mes de octubre.

El futuro convenio sustituirá a los actuales tratados bilaterales entre los Gobiernos de la UE y EE UU. Estos acuerdos, claramente favorables a los intereses estadounidenses, fueron declarados nulos por el Tribunal de Justicia de la UE en noviembre de 2002.

'Washington se decantó entonces por solventar la nueva situación legal con un acuerdo de mínimos y dejar los proyectos más ambiciosos para más adelante', señalan fuentes del departamento de Transportes de la Comisión Europea. Pero el tono ha cambiado. Y EE UU, aunque no acepta todas las peticiones europeas, sí que está dispuesto al menos a discutirlas.

EE UU parece dispuesto incluso a liberalizar más el sector aéreo, como pide la Comisión Europea. Washington limita ahora al 25% la presencia de capital extranjero en las compañías aéreas estadounidenses. Bruselas reclama que se eleve ese porcentaje hasta el 49%, límite que impera para las aerolíneas de la Unión Europea. La otra petición de Bruselas parece más difícil de conseguir, según fuentes próximas a la negociación. La CE desea que el nuevo convenio reconozca a las aerolíneas europeas el derecho a cubrir rutas nacionales en EE UU, una posibilidad que ahora no existe.

La Comisión espera que el próximo acuerdo facilite la racionalización del sector europeo. Los tratados bilaterales actuales dificultan las fusiones transfronterizas entre las antiguas compañías de bandera porque una de las dos perdería los derechos de vuelo a EE UU. A las compañías estadounidenses, en cambio, les basta el acuerdo con un país comunitario para obtener el acceso a todo el mercado europeo.

Bruselas cree que en Europa existe mucho margen aún para la consolidación. Lufthansa, la mayor compañía europea, mueve unos 40 millones de pasajeros al año, mientas que la líder estadounidense American Airlines supera los 110 millones. En términos de flota, los 800 aparatos de AA superan ampliamente los 280 de British Airways.

La CE, además, considera obsoleto el planteamiento comercial de una gran compañía por país. Bélgica fue el primer Estado de la UE que en 2001 vio desaparecer su compañía de bandera (Sabena). La griega Olympic Airways puede seguir pronto ese camino.