Opa

Los Gobiernos de París y Berlín se implican en la batalla entre Aventis y Sanofi

Primero fue el ministro de Economía galo, Francis Mer. En el transcurso del foro económico de Davos, el titular francés no dudó en calificar de ' bastante positiva' la fusión de los dos grupos farmacéuticos, una buena noticia para el sector en Francia y en Europa, que daría lugar al primer grupo farmacéutico europeo en ventas y tercero en el mundo.

Apenas dos semanas después, cuando los rumores de fusión se han transformado en una opa hostil del francés Sanofi-Synthélabo contra el francogermano Aventis por 47.800 millones de euros, es el ministro de Economía alemán, Wolfgang Clement, quien esgrime el argumento del carácter 'muy inhabitual' de la operación (ninguna negociación previa se ha llevado a cabo) para expresar su reticencia sobre la operación y salir en defensa de la empresa en Alemania y de los 9.000 trabajadores que emplea en este país. Roland Koch, ministro-presidente de la región alemana de Hesse (donde está implantada la empresa) fue más lejos al pedir a Berlín que intervenga para frenar la operación.

Pese a que ambos Gobiernos confirman haber entrado en contacto, el titular alemán de Economía calificó de 'especulaciones' las informaciones del diario germano Handelsblatt según las cuales el canciller alemán Gerhard Schröder ya se ha entrevistado con el presidente Jacques Chirac sobre la opa y apoyaría un eventual aliado defensor para Aventis. Una posibilidad que los analistas consideran incierta por los riesgos de ver caer a la empresa en manos extranjeras.

El ministro de Economía alemán esgrime el argumento del 'carácter inhabitual' de la operación

No obstante, Aventis reunió ayer a su consejo de vigilancia para oficializar el rechazo unánime sobre la opa, ya expresado el lunes por su presidente, Igor Landau. El directorio de Aventis había recomendado al consejo que rechazara la oferta de Sanofi, al alegar que no responde al interés de los accionistas y los asalariados y que el precio ofertado es 'inferior' al valor económico de la empresa.

Igor Landau ya había sacado como arma defensiva en una conferencia por internet con los analistas la debilidad de Sanofi (menores ventas, menos inversiones en I+D en 2002, menos potencial de venta en Estados Unidos y menos empleados) 'cuyos dirigentes saben que están a merced de una opa', en referencia al fin del pacto de accionistas del grupo, en diciembre. 'Pero ése es su problema, no el nuestro'. El presidente de la farmacéutica arguyó además como defensa los 12.000 empleos que corren el riesgo de desaparecer si la opa prospera.

La siguiente etapa será la presentación de resultados anuales de la compañía, el próximo 5 de febrero. Una escenificación que Aventis podría aprovechar para presentar una futura cartera de medicamentos, con el fin de mostrar la fuerza de la compañía y su capacidad para mantenerse independiente.

Mientras tanto, Sanofi ya se ha embarcado en una campaña a favor de la fusión en Alemania, Reino Unido y más tarde en Estados Unidos, para convencer a los inversores. Los accionistas serán los siguientes. Una tarea que encontrará no pocas reticencias, según los analistas, dada la débil prima ofrecida (15% según la compañía, pero sólo el 3,6% si se tiene en cuenta la última cotización de Aventis). Una oferta lejos de alcanzar la media de 22% con base en la última cotización en Bolsa y el 33% sobre la media mensual en las operaciones de opa en Europa durante el primer semestre de 2003.

Por su parte, y una vez la opa en marcha, el genuino ministro de Economía y Finanzas galo, Francis Mer, volvió a la batalla asegurando que 'necesitamos empresas tan fuertes como sea posible en sectores en los que la investigación es fundamental'.

¿Posible unión de Novartis y Roche?

El principal accionista individual de Novartis, Pierre Landolt (que posee el 3% de la farmacéutica suiza), aprovechó ayer el revuelo organizado en el sector para relanzar el eterno debate sobre una fusión con Roche, también suiza. 'Es preciso que Novartis y Roche se hablen un día', afirmó. 'Creo que es lógica una aproximación entre ambas, sobre todo en un mercado tan poco concentrado', explicó Landolt. El presidente de Novartis, Daniel Vasella, ya había predicho hace unas semanas que 2004 sería el año de la vuelta a las grandes fusiones farmacéuticas. Novartis aumentó el año pasado hasta el 33,3% su participación en Roche, lo que la sitúa muy cerca del límite para lanzar un opa sobre su rival.