CincoSentidos

Juntos las 24 horas del día

Nos vemos todo el día y a todas horas. Los problemas son los mismos; las satisfacciones también. No existe el ¿qué tal día has tenido?, porque el día es igual para los dos'. Julia es una procuradora de Madrid que desde hace siete años trabaja con su marido, un ingeniero industrial que abandonó su empleo para ocuparse de la administración del despacho que comparten. Viven juntos y trabajan juntos. Y, pese a que confiesan que la experiencia es buena, reconocen que hay inconvenientes. 'No hay problemas de casa y problemas del trabajo, se mezcla todo y nunca desconectas ni de una cosa ni de la otra. Nuestro círculo también se ha reducido: ahora compartimos los mismos amigos'.

Ya se trate de un despacho profesional o de una gran compañía, trabajar juntos tiene ventajas e inconvenientes. Y no sólo para los miembros de la pareja, sino también para la propia empresa. Mientras algunas dan facilidades, por ejemplo, en temas de movilidad geográfica, otras no ven con buenos ojos estas situaciones, especialmente si se trata de personal que trabaja codo a codo en el mismo departamento.

'En España es ilegal prohibir que dos personas en una empresa tengan una relación sentimental o no contratar a alguien porque tenga familiares en la compañía. Sin embargo, existen multinacionales que tienen como política no contratar a familiares, aunque obviamente no pueden esgrimir esa razón para no emplear a una persona', explica Enrique de Mulder, presidente de la consultora Hay Group. Pese a que, indirectamente, a veces las propias empresas incentivan estos vínculos con actividades que pretenden fomentar el buen ambiente en el trabajo, una vez que los romances se convierten en relaciones estables las cosas comienzan a cambiar.

'No diferencias entre los problemas de casa y del trabajo. Es muy difícil desconectar'

Así, explica De Mulder, en Estados Unidos muchas compañías hacen firmar a sus empleados una serie de normas, entre las que figura comprometerse a abandonar la empresa si se casan con alguien de la compañía. 'Aquí eso no se puede hacer, pero en algunas empresas, como la nuestra, existe una cultura de este tipo y la gente lo hace de forma natural. Desde que soy presidente de Hay Group he visto cuatro matrimonios y todos han decidido dejar de trabajar juntos', señala.

Clara y Juan optaron por una solución de este tipo. Cuando se conocieron, ella era ayudante de él en la entidad financiera en la que trabajaban. Ahora trabajan en el mismo departamento, pero en áreas diferentes. 'En la época en la que comenzamos a salir y yo era su ayudante, si teníamos una discusión, se notaba en nuestra relación laboral, porque inconscientemente la jerarquía se marcaba más. Por mi parte, si tenía algo que despachar con él y no era urgente, lo evitaba en lo posible', explica Clara. En su caso, la decisión de dejar de trabajar juntos fue de ellos. 'Tenemos una relación estupenda; pero, cuando nos casamos, preferimos hacerlo así para evitar problemas'.

Cuando la empresa pone trabas

Aunque legalmente no puedan tomar medidas al respecto y ninguna lo reconozca en voz alta, existen empresas donde no está bien visto que las parejas trabajen juntas.

'Muchas compañías rechazan estas situaciones por temor a que surjan disfunciones y tensiones que puedan afectar al trabajo. Hay compañías que practican esta política de forma solapada, pero ninguna tiene normas por escrito porque es ilegal', explica Cecilia Lacarra, abogada del bufete Sagardoy. Lacarra recuerda que el Estatuto de los Trabajadores (art. 17) prohíbe cualquier discriminación basada en vínculos de parentesco, aunque reconoce que existen formas de que la empresa intervenga en estas situaciones sin vulnerar la ley.

'Si la empresa cambia de puesto a uno de los dos, pero lo hace dentro del marco legal (con la misma categoría, salario y condiciones) y justifica ese cambio por otro motivo, no va a pasar nada'. Así, sólo cuando el cambio implique un empeoramiento de las condiciones de trabajo, el trabajador puede tener un motivo al que aferrarse para reclamar. Otro aspecto importante que conviene recordar es que despedir a una persona por este motivo supone incurrir en un despido improcedente.

En cualquier caso, como el principal temor de la empresa es que las peleas, tensiones y rupturas de las parejas afecten al trabajo, el mejor seguro para hacer frente a estas situaciones es comportarse como compañeros. 'Impedir que una relación de pareja repercuta negativamente en el trabajo es una cuestión de sentido común y de responsabilidad', señala María Cervera, vicepresidenta de la consultora ICAS. Cervera recomienda intensificar el respeto y, sobre todo, solucionar los problemas de trabajo en la oficina y los de casa en el hogar.

A FAVOR EN CONTRA

l Más productividad Los psicólogos coinciden en que al principio de la relación trabajar juntos puede aumentar la productividad. Según María Cervera, de la consultora ICAS, en esta etapa 'aumenta la motivación y la necesidad de ser aprobado por el otro'.

l Confianza plena La confianza que existe entre las parejas sólidas puede mejorar el rendimiento en el trabajo. No hay malentendidos y, a veces, incluso sobran las palabras.

l Movilidad geográfica fácil El problema de buscar un trabajo para la pareja cuando uno de los dos es trasladado se soluciona más fácilmente si ambos trabajan en la misma compañía.

l Riesgos económicos En caso de que la empresa entre en crisis, el riesgo de pérdida de empleo afecta a los dos.

l Discusiones En ocasiones es difícil separar la vida privada de la actividad laboral. Peleas y tensiones pueden afectar al trabajo.

l Pérdida de objetividad Favorecer a la pareja o disculpar sus errores son algunas de las consecuencias que temen las empresas en estas situaciones.

l Ruptura dolorosa Las crisis, rupturas y divorcios pueden hacer imposible la permanencia de ambos en el trabajo.