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Bush anuncia una misión tripulada a Marte desde la Luna

El ambicioso programa espacial con el que presidente de EE UU, George Bush, quiere poner el broche de oro a su mandato ya tiene definidas sus grandes líneas: el hombre volverá en 2015 a la Luna, donde tendrá una base permanente en 2020, que será utilizada para ir a Marte en 2030 con naves dignas de ciencia-ficción. Animado por el éxito de la misión de exploración científica que ya se encuentra en el planeta rojo, el responsable de la Casa Blanca pretende dar un nuevo impulso al negocio espacial, tras el fracaso que supuso el accidente del transbordador Columbia hace ahora un año.

Bush eligió ayer la flamante sede central de la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA) en Washington para pronunciar un discurso en el que citó la necesidad de buscar nuevos horizontes, pero sin agravar el gigantesco déficit fiscal, calculado en unos 500.000 millones de dólares este año. æpermil;ste ha sido el motivo de las feroces críticas de sus adversarios políticos, que le acusan de no reparar en gastos para encandilar al electorado y asegurarse el triunfo en los comicios de noviembre.

Para hacer realidad su sueño y promesa electoral, Bush propondrá al Congreso un aumento del 5% en el presupuesto de la NASA -hoy de 15.500 millones de dólares- durante los tres próximos años y del 1% los dos años siguientes. Además, la financiación de los planes espaciales obligará a reasignar los fondos previstos, entre ellos 3.500 millones de dólares correspondientes a los transbordadores que serán retirados al concluir el montaje de la Estación Espacial Internacional (ISS).

Bush instará al Congreso a que apruebe el desarrollo de una nueva nave espacial, tipo cápsula, llamada vehículo de exploración tripulado (VET). La nueva nave espacial será lanzada utilizando cohetes convencionales parecidos a los usados en las series Apolo de las décadas de los sesenta y setenta. La principal novedad es que la nave contará con un sistema de seguridad que, según lo previsto, permitirá a sus tripulantes escapar en caso de que se produzca un accidente. Se trata de un mecanismo del que carecen ahora los transbordadores espaciales.

El proyecto, que convierte a la Luna en plataforma para misiones a otros planetas, empezando por Marte, también prevé el envío de un robot de exploración a la Luna en el plazo de tres años, así como la llegada de astronautas y el inicio de una expedición a Marte a partir del 2015.

Las críticas sobre el coste de la iniciativa, que los más optimistas cifran en más de un billón de dólares, han quedado eclipsadas por las expectativas en torno a la exitosa misión de la sonda Spirit, que ya inició sus tareas en la superficie marciana y que se completarán el 24 de enero con la llegada de Opportunity, una segunda sonda-robot de exploración marciana.

Muestra del interés que ha despertado esta última misión son los más de 1.000 millones de visitas registradas por el portal de Internet de la NASA desde el inicio del viaje del robot a Marte y las más de 250.000 personas que observaron la cobertura televisiva de la exploración del planeta rojo transmitida por la NASA en su página de Internet.

La nueva nave espacial, llamada VET, contará con un sistema de seguridad que permitirá escapar a los tripulantes en el caso accidente