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Un refugio dorado para los inversores

Cuando los expertos en inversión aconsejan cómo constituir un patrimonio que aúne la rentabilidad y la solidez afirman, con escasas diferencias de criterio, que se debe invertir alrededor de un 10% del dinero disponible en oro, otros metales preciosos o en diamantes. Y el oro, pese a que ha experimentado una revalorización espectacular en los últimos años, sigue siendo la estrella de esos valores refugio.

No obstante, es una opción poco usual en España, aunque las compras han aumentado más de un 30% en lo que va de año, a excepción de las joyas, que no son las transacciones más recomendadas por los expertos cuando el objetivo sea esencialmente la inversión. Pero una apuesta menos clásica que los brazaletes, sortijas y gargantillas se enfrenta, por ser una actividad con cierto halo de misterio y en la que se mueve gran cantidad de dinero negro, al temor de los posibles compradores a ser estafados.

Sin embargo, es posible comprar lingotes de oro o monedas de este metal, destinadas básicamente a inversores por su capacidad de revalorización, con garantías similares a los de otros destinos.

Para Joaquín van den Brule, del Centro de Inversión de Oro y Diamantes de España (Ciode), una opción segura es la adquisición de monedas de oro emitidas con ese fin especulativo, como la sudafricana Krugerrand, la china Panda y la norteamericana Águila, ya que cotizan al igual que el metal del que están hechas en los mercados internacionales. 'Además', señala, 'si el comprador aguanta, puesto que no se debe realizar esta inversión para ganar a corto plazo, al valor del oro se le puede agregar el numismático'.

'Ahora', añade, 'yo no vendería una colección de esas monedas, por ejemplo chinas de 1982, por únicamente la cotización del metal'. 'Tienen además capacidad de revalorizarse por su carácter histórico o artístico'. Y Van den Brule se refiere a las posibilidades de invertir a través de Internet, donde opera su sociedad, y recomienda que sea a través de entidades internacionales de subastas como eBay, en las que se puede calibrar la solvencia del vendedor, y a través de operaciones avaladas por compañías de pago como Moneygram.

Pero en países como Suiza y Alemania es tan fácil adquirir lingotes de oro en los bancos (de cinco gramos a un kilo, por un precio aproximado de 60 a 12.000 euros, respectivamente) como acciones o bonos. Y en cualquiera de esos lugares, en especial en el país helvético, se puede comprar estos activos y depositarlos, si se opta por esta medida de precaución, sin requisitos adicionales a los de cualquier operación bancaria.

En España, en donde los intermediarios para estas transacciones no son siempre públicamente conocidos, los expertos recomiendan, si no opta por las compras a través de Internet, dirigirse a la Sociedad Española de Metales Preciosos, el principal importador de estas materias primas y primer abastecedor de las empresas que operan en esta actividad.

Una de las características que tienen los lingotes garantizados es que están marcados por un número y en ellos figura la cifra 999,9 que fija la pureza del metal. En el caso de Sempsa, como en el de todas las compañías que cumplen los requisitos de las Bolsas internacionales y del London Bullion Market Asociation, cuentan con la homologación good delivery. Sempsa, creada en 1920, fue adquirida en octubre de 2000 por el grupo internacional Cookson. Otra alternativa es dirigirse a una joyería de confianza u optar por clásicas piezas de oro de adorno a las que, si es posible, se les engarce un diamante. Pero siempre hay que tener en cuenta que los quilates de las joyas son menores que los de los lingotes, ya que en éstas se forman con aleación con otros metales.

Y los expertos añaden que la falta de liquidez es un problema al que no suele enfrentarse el oro.

Los lingotes son mejor opción para invertir que las piezas de joyería

Los fondos también se disparan

Otra posibilidad para vincular su patrimonio a los metales preciosos es entrar en fondos que inviertan en compañías mineras, los cuales han contado en general en los últimos meses con subidas similares a las del oro. Merrill Lynch, una de las entidades que ofrecen un fondo de estas características, tiene entre otros el Gold & General Fund, el cual ha triplicado su tamaño desde principio de año y ha experimentado uno de los mejores comportamientos de la Bolsa de Londres. Y en lo que va de año el MLIIF World Gold Fund ha obtenido una rentabilidad superior al 38%. Este fondo invierte en empresas de extracción de oro, otro metales preciosos y metales básicos. Según datos de esta entidad, el fondo presentó un significativo mejor comportamiento debido a las medidas tomadas a principio de año. Se redujo posiciones en acciones de oro sudafricanas, por la cotización del rand, y se aumentó selectivamente posiciones en compañías más pequeñas como Ivanhoe Mines, Oxus Gold y Sino Gold. La estrategia para 2004 será similar a la aplicada en los tres años anteriores y se basa en invertir en empresas que no sólo cuentan con capacidad de revalorización con relación al oro.

Pero uno de los problemas a los que se enfrentan estos fondos, además de la cotización de los metales, es la lentitud en el hallazgo de nuevas minas y la corta vida operativa de algunas instalaciones actuales.

Otra entidad que cuenta con un fondo de características similares es Société Générale, que invierte, entre otras compañías, en empresas mineras ubicadas en Australia y Canadá. Ahora estas entidades financieras están a la espera de la apertura de China, donde se ubica una de las reservas de metales más importantes del mundo.