Lunes de los fondos

El año de la renta variable y la depreciación del dólar

El año 2003 se cierra de manera especialmente brillante para los fondos de renta variable, sobre todo para los que invierten en países emergentes. Todas las primeras posiciones del ranking de categorías de fondos están ocupadas por éstos, si bien entremezcladas con los que invierten en las Bolsas que mayores pérdidas habían acumulado previamente, como el Nasdaq o la alemana.

También la 'reliquia bárbara', como la llamaba Keynes, mantuvo en 2003 gran parte del protagonismo que había recuperado el año anterior, tras haberlo perdido mucho tiempo atrás. Desde enero, e influido por la perspectiva de guerra en Irak, el precio del oro reforzó una tendencia alcista que se había iniciado en marzo de 2001 y que habría de llevarlo, por ahora, desde 257 a 410 dólares la onza.

Esta revalorización del oro se ha inscrito dentro de la subida general del precio de las materias primas que, por supuesto, también ha afectado al petróleo. En un año en el que no faltaron los protagonistas, la recuperación de las Bolsas de manera coincidente con la intervención norteamericana en Irak se convirtió en la estrella del año. No en vano, después de tres ejercicios negativos, la renta variable cierra 2003 con revalorizaciones tan fuertes que la pregunta más inmediata es en qué medida van a ser sostenibles a lo largo del ejercicio próximo.

2003 ha sido también el año en el que los tipos de interés de la deuda norteamericana a medio y largo plazo llegaron a niveles tan bajos como no se habían visto en 50 años. O el año en el que China ha empezado a ser reconocida como un agente mundial de primer orden y en el que se ha puesto de manifiesto que su nivel de reservas está casi desorbitado y se ha convertido en uno de los elementos esenciales sobre los que se asienta la financiación del déficit por cuenta corriente norteamericano. Algo a lo que también contribuyen fuertemente los bancos centrales del resto de los países asiáticos.

El año, por tanto, se cierra de manera brillante para los fondos de renta variable, con un comportamiento especialmente llamativo de los que invierten en países emergentes; con revalorizaciones de vértigo que van del 71% promedio de los fondos de renta variable tailandesa al 27% de los que invierten en la española. O del 67% de los de renta variable de empresas alemanas de pequeña capitalización al 24% de los tecnológicos (y eso que éstos han tenido que lidiar con el inconveniente que para ellos representa la depreciación del dólar).

En definitiva, los primeros cuarenta grupos de fondos con rentabilidad más elevada son todos de renta variable. Hay que irse a la posición número 41 para encontrar fondos de otro tipo, los de renta fija o de elevado rendimiento que centran su inversión en Europa (que no asumen, por tanto, riesgo dólar) para que, con su rentabilidad promedio de 17%, nos recuerden que los fondos de renta fija, sobre todo privada y de alto rendimiento, aunque también pública, han tenido un año más que bueno.

Cara y cruz de la inversión: Brilla el oro y sufre el billete verde

¦bull; Escalada. La subida del precio del oro continuó a lo largo de 2003. Para justificar esta escalada se han apuntado diferentes motivos que van desde la fuerte demanda proveniente de inversores asiáticos a la renuncia gradual por parte de las empresas extractoras de oro a efectuar ventas a plazo de su producción futura.

¦bull; Intervención. También la decisión por parte de los bancos centrales de no poner a la venta cantidades importantes que pudieran hundir su precio

¦bull; Significado. El oro expresa de manera especial la depreciación del dólar provocada por el enorme déficit de la balanza comercial norteamericana que, en los dos últimos meses, está experimentando dificultades de financiación por la caída de fondos extranjeros.