CincoSentidos

Naturalidad simétrica para vestir las mesas

Que el adorno esté en el aire. Esta parece la apuesta de los interioristas a la hora de preparar el ambiente adecuado a una cena de Navidad. El muérdago, el acebo, las flores de Pascua y el rojo y el verde como tonos dominantes pueden ser perfectos para algunos rincones de la casa, pero no donde se va a cenar en familia o con amigos. Naturalidad, como si esa forma de disponer los platos fuera la de todos los días. Simetría, el orden en la mesa, la distancia entre comensales debe estar calculada al milímetro.

¿Con o sin mantel? La tendencia es prescindir de este elemento, como así propone Pablo Rodríguez, interiorista de Becara. Esto exige que la mesa merezca ser vista. Si se opta por el mantel, una buena idea puede ser elegirlo en tono oscuro en contraste con la vajilla clara como plantean en Vinçon. Sobre él se puede extender un tul para dar efecto transparencia. El mantel blanco de hilo tampoco falla y siempre sobre muletón.

La vajilla más tradicional se adapta a la moda con un simple truco, sustituir el plato hondo por un bol o poner bajoplatos. En general, los decoradores optan por no utilizar más de dos tonos en toda la mesa. Si entre mantel y vajilla ya se ha logrado este efecto, los boles pueden ser de metal, como el bajoplato. La cristalería o, mejor dicho, su disposición en la mesa canaliza los conflictos. Habitualmente se tomará agua, vino blanco y vino tinto. Cada uno requiere su copa, siempre mejor lisa que labrada. Si además se toma champán, habrá que añadir otra. Si falta espacio, hay que plantearse reducir la variedad o preparar otra mesa pequeña para el brindis.

La vajilla más tradicional se adapta a la moda sustituyendo el plato hondo por un bol

En los complementos, se abre la mano para dar licencias navideñas recordando que las velas aún tienen mucho que decir. A diferencia de otras cenas, la mesa de Navidad debe prepararse antes de que lleguen los invitados y recuerde que, si se divierte preparándola, los comensales lo notarán.

Vinçon. Calidez urbana en una cena de fiesta para dos

Vajilla Los platos (5,35 euros la pieza) son de la colección Origins, como la ensaladera (14,95 euros).

Cubertería Los cubiertos son de la diseñadora Sybilla (de 15,90 a 16,26 unidad).

Cristalería Para las bebidas, Vinçon apuesta por el clasicismo con las copas de la colección Vivendi (4,69 euros cada una).

Mantelería En contraste con el blanco de la vajilla, Vinçon opta por mantel negro de algodón (37,50 euros) y dar un toque de metal a las servilletas con el servilletero inoxidable (16,80 euros).

Complementos Bandeja Titanic (5,80 euros), jarra de porcelana (85,26 euros), ensaladera doble cuerpo (74,95 euros) y florero texturizado (138,25 euros).

Vinçon está en Barcelona en Passeig de Gracia, 96, y en Madrid en Castelló, 18.

Becara Clasicismo renovado para una reunión familiar

Vajilla Sobre una fuente de cristal hielo roto (55 euros) adaptada como bajoplato, platos italianos de perfil irregular pintados a mano (28 euros). El plato hondo se sustituye por un bol verde (17 euros).

Cubertería Acero y estaño para los cubiertos (28 euros la pieza) que son aptos para lavavajillas.

Cristalería Copas de vidrio soplado con burbujas. Son de Indonesia y están hechas a mano (12 euros).

Mantelería Becara prescinde del mantel para esta mesa de pizarra y madera lacada según el sistema tradicional (1.630 euros).

Complementos Juego de vinagrera de estaño (100 euros), hurricane (110 euros), árboles de cristal y metal (49 euros) y jarrita de estaño de estilo colonial (220 euros).

Becara está en Madrid: Juan Bravo, 18.

Mimar y servir el vino en casa como un sumiller

'Más que un acompañamiento de la buena mesa, el vino es acompañamiento de la conversación inteligente, de la creatividad, de la soledad y de la buena compañía', afirma Jesús Madrazo, enólogo de Bodegas del Contino, del grupo CVNE. Para disfrutar de los buenos caldos tan sólo es necesario un poco de mimo y seguir unas fáciles pautas.

Los tintos se deben tomar entre los 15 y 18 grados centígrados, los blancos, entre 8 y 10. Según indica Madrazo, es mejor que un vino pase del frío al calor que a la inversa y es mejor enfriar en agua con hielo que en hielo solo o nevera. Al vino 'hay que darle tiempo a que se exprese', así que recomienda descorchar la botella media hora antes de beber. Cada vino tiene su copa. En general, tendrán alto el pie para no calentar con la mano el vino y ancho el cuerpo con abertura cerrada para concentrar el aroma. Los tintos van bien con la caza y los asados. Los blancos y algunos tintos finos con sopas y pescados.

Madrazo cree que en general 'un buen vino debe garantizarse de cinco a diez años'. Para guardarlo en casa hay que buscar el rincón más frío y húmedo y en el que menos varíe la temperatura. Si al abrirlo se rompe el corcho, se cuela el vino por una tela de hilo y se decanta en una frasca o jarra decantadora.