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Una carrera de obstáculos

Las desventajas derivadas de la discapacidad son el resultado de la interacción de circunstancias personales y de factores sociales. En el acceso al mercado de trabajo, las personas con discapacidad tienen mayores dificultades, no sólo por las limitaciones funcionales o de otro tipo que comporta, sino también por la actitud de la empresa y del propio discapacitado. Si acceder a cualquier trabajo plantea serios problemas, 'la integración laboral en puestos de responsabilidad es una carrera de obstáculos', señala Javier Romañach, presidente de EiD Ibérica y experto en accesibilidad. La realidad es que hay pocos directivos minusválidos en compañías privadas. Además, 'aquellas personas que nacen con discapacidad o que la adquieren con anterioridad a su desarrollo profesional tienen más problemas. Como alternativa, muchos se montan su propio negocio', puntualiza Romañach. Hay quien compara la lucha de este colectivo con la de las mujeres. æpermil;stas han conseguido muchas cosas, pero directoras generales todavía hay muy pocas.

El hecho de que haya pocas personas con minusvalías en puestos directivos refleja una mentalidad. 'El mayor obstáculo está en la cabeza de todos', afirma Romañach, quien estima que fuera de las asociaciones que representan a este colectivo puede trabajar no más de un 5%, y en puestos de responsabilidad si acaso un 0,1%. 'Estamos en la fase en la que ya podemos salir a la calle. De ahí a llegar arriba del escalafón empresarial hay un largo camino'.

Carlota Ruiz de Duranto, mánager de Almacenamiento de la Región Sur de IBM, piensa que, efectivamente, algo se ha avanzado, 'antes, ser parapléjico era sinónimo de aislamiento, las universidades no estaban preparadas, y las familias tampoco, para sacar a sus enfermos de casa. Creo que, en mi generación, el que ha querido ha podido salir adelante'. Realmente, asegura, ser discapacitado es una carga, 'pero como tantas otras en la vida'.

Fernando Terrés, profesor asociado de la Universidad Politécnica de Barcelona, resalta que la gente pone más de su parte que la compañía como institución, la sociedad o el Estado. Para Terrés, 'lo más sangrante es que edificios de empresas que se construyen ahora no tengan en cuenta a los discapacitados. Y es muy fácil partiendo del diseño para todos'.

Experiencias. La lucha cotidiana

Pequeño empresario Hace 12 años, Carlos Romañach trabajaba en Telefónica I+D, en sistemas de monitorización de centrales de transmisión. Un accidente de tráfico le dejó en una silla de ruedas. En aquella época no estaba muy promovido el lema 'quédate con nosotros', y la empresa me dijo, muy sutilmente y sin ninguna mala intención, que ni ellos estaban preparados ni yo tampoco para reincorporarme al trabajo. Lo cual era cierto. Creo que si me hubiera pasado hoy las cosas serían diferentes. En 1998 montó su propia empresa. Iniciar un proyecto empresarial le pareció una opción mucho más sencilla que volver al mundo laboral normal.

Profesor universitario Un accidente dejo a Fernando Terrés tetrapléjico en 1995. En aquel momento 'era profesional independiente, tenía mi despacho y trabajaba como ingeniero industrial y consultor. Antes, hasta 1992, estuve en Tabacalera'. Tras el percance realizó alguna incursión en la empresa privada, 'pero había muy pocas oportunidades. Entonces, mi mujer y yo decidimos trasladarnos a vivir a Barcelona e intenté abrirme un hueco en la Universidad Politécnica, donde me acogieron. Mi situación no ha sido un obstáculo. He tenido mucha suerte, no me discriminan ni positiva ni negativamente. Me encuentro cómodo'.

Una empresa exquisita Cuando Carlota Ruiz de Duranto acabó Derecho no se imaginaba que su estancia en un campamento de verano en Estados Unidos le iba a cambiar la vida drásticamente. Un árbol derribado al paso de un tornado le partió la columna 'y desde entonces soy parapléjica'. A su vuelta a España entró en IBM, 'una empresa exquisita en el tratamiento de personas en mi situación'. En julio de este año fue nombrada mánager de Almacenamiento de la Región Sur de IBM. 'Agradezco a mi jefe la confianza puesta en mí, yo no sé si hubiera sido capaz de nombrar para este puesto a una mujer, madre de tres niñas y parapléjica'.

Carrera de éxito Antes de asumir la máxima responsabilidad de la ONCE, a finales de los años ochenta, Miguel Durán ya ejercía como abogado. El califica su experiencia como excepcional, 'somos pocos los que hoy trabajamos fuera de la ONCE', que, en su opinión, se ha transformado en un grupo endogámico. 'Hoy el mundo de la discapacidad está bastante adormecido. El PP ha encontrado en la ONCE un excelente pastor para pastorear la discapacidad'. Durán es abogado en ejercicio, socio de Cirsa e Intereconomía y secretario general de la Confederación de Asociaciones y Federaciones de Empresas del Recreativo (Cofar).

Diseño para todos

Es un presupuesto de la accesibilidad universal. El diseño para todos consiste en la concepción, producción e implantación de productos, servicios y procedimientos con arreglo a características y patrones que permitan su uso y acceso a todas las personas.

Para que la transición de la eliminación de barreras al acceso universal se materialice, a través del diseño para todos, es necesario el compromiso de los poderes públicos promoviendo leyes a la altura de un problema al que las soluciones de cuño tradicional no dan respuesta.

Inserción laboral

En España hay 1.300.000 personas discapacitadas en edad de trabajar. Poco más del 33% están activas, lo cual supone menos de medio millón de personas. A finales de 2002, la tasa de paro de este colectivo era del 15,3%, un 40% superior a la media general.

Un estudio reciente de La Caixa, Inserción laboral de las personas con discapacidad, indica que 200.000 personas con minusvalías han renunciado a buscar empleo. Profesionalización deficiente, falta de motivación o actitud negativa de los empleadores son barreras difíciles de superar.

Exclusión educativa

La discapacidad no es sólo un factor de exclusión laboral, también educativa. Según la encuesta del INE sobre discapacidad deficiencias y estado de salud, en 1999 sólo el 6,7% de personas con discapacidad tenía estudios superiores, 23.134 personas, y el 35% eran analfabetos o sin estudios. Entre estos últimos, la tasa de empleo es del 5,5%, mientras que el porcentaje alcanza el 50,7% entre los primeros. La tecnología abre a los discapacitados perspectivas, pero también añaden obstáculos: nuevos perfiles profesionales que exigen mayor cualificación.