Lealtad, 1

La caída del dólar se queda corta

El dólar ha caído a los niveles más bajos frente al euro desde que Europa, o una parte de ella, adoptó esta moneda. Poco ha importado que esta semana el Pacto de Estabilidad que garantiza las reglas de juego presupuestarias en la zona euro haya saltado por los aires.

Estos acontecimientos vienen a desmentir a aquellos de veían en el euro una debilidad estructural por la heterogeneidad de Europa. Más bien confirman lo que todo el mundo sospecha: que los tipos de cambio relativos son cada vez más consecuencia de los flujos de fondos transnacionales y sólo tienen que ver con la realidad económica en la medida en que los citados flujos dependen de ésta.

Así, la falta de pulso de los mercados de renta variable estadounidense está detrás de la última oleada bajista del dólar, que ha supuesto una depreciación del 5% en el billete verde. No hay perspectivas de que los dineros sigan fluyendo hacia el oeste, y por eso los inversores apuestan contra el dólar. Pero los analistas señalan que esta pérdida de valor es todavía insuficiente, y que hay muchas probabilidades de que la divisa de EE UU siga marcada por la debilidad.

Porque el protagonista de esta historia no es el euro, sino el dólar. Lo que ocurre en los mercados no es que el euro suba, sino que el dólar baja. Sólo desde este punto de vista se entiende que, por ejemplo, escale a máximos pese al fracaso del Pacto de Estabilidad. Igual que ocurre día a día en los mercados de renta variable, que se olvidan por completo de cualquier dato que afecte a este lado del Atlántico.

La relación dólar-euro sólo muestra la mitad de la película, porque la apreciación y depreciación del dólar respecto a las divisas asiáticas es más importante de cara al equilibrio económico global. La depreciación del billete verde frente a las divisas asiáticas supone un riesgo, porque japoneses, coreanos y chinos son los principales compradores de deuda estadounidense y, por tanto, quienes financian el déficit por cuenta corriente de Estados Unidos.

¿Hasta cuándo? Hasta que las mejores perspectivas de rentabilidad de los activos estadounidenses no compensen las expectativas de debilitamiento del dólar. Expectativas que están sustentadas en los extraordinarios déficit exterior y presupuestario de la economía.

Los flujos que sujetan el dólar, por tanto, están basados en percepciones coyunturales del mercado, mientras el desequilibrio es estructural. Por esa razón las caídas actuales pueden quedarse cortas. La depreciación del dólar frente a estas monedas, por otro lado, implica que la apreciación del euro será menos dañina para los exportadores de Europa.