Comercio exterior

El 44% de los exportadores pierde mercado por la apreciación del euro

La sostenida apreciación del euro, que la semana pasada ha vuelto a marcar máximos históricos frente al dólar, está costando ya pérdidas importantes de mercado a las empresas exportadoras españolas que está recortando el beneficio comercial para intentar mantener su cuota de mercado.

En línea con sus competidores europeos, el 44% de los exportadores españoles afirma que su cartera de pedidos exterior se ha visto perjudicada por la revalorización del euro, especialmente en los mercados de América Latina, EE UU, China y Japón.

Un impacto, en la industria y países de destino, que recoge la última encuesta de coyuntura de la exportación, que elabora la Secretaría de Estado de Comercio, y que con datos del tercer trimestre de este año destaca también cómo el porcentaje de empresas que manifiesta que el tipo de cambio les ha afectado negativamente ha pasado del 21% del total entre abril y junio al 46% en los meses posteriores.

Entre las empresas perjudicadas por la fortaleza del euro un 49% señala que les reduce hasta el 10% de su cartera, un 13% estima que entre el 10% y el 20% y un 15% de las empresas admite un recorte de hasta el 30% en sus pedidos de exportación.

Aunque el trabajo de la Administración comercial no desciende al detalle sectorial, estudios realizados por las cámaras de comercio apuntan que el deterioro más acusado se produce entre las empresas de materias primas y actividades extractivas, así como en las industrias manufactureras que, como el calzado, todavía mantienen en España el grueso de su actividad productiva.

Respecto al beneficio comercial, la encuesta de coyuntura de la exportación muestra cómo cuatro de cada seis empresas exportadoras reconoce que está rebajando los márgenes de exportación, especialmente las de mayor tamaño y volumen de facturación, mientras otro 45% los mantenía estabilizados.

La revalorización de la moneda europea es también el factor fundamental que explica la caída del 30% en el excedente comercial de los doce países miembros de la zona euro en sus intercambios con el resto del mundo.

Los datos provisionales de la Oficina de Estadísticas comunitaria, Eurostat, para los nueve primeros meses de este año muestran que el saldo comercial de la eurozona registra un superávit de 51.500 millones de euros, frente a los 73.600 millones alcanzados entre enero y septiembre de 2002. Este resultado se deriva de unas exportaciones acumuladas por valor de 775.300 millones de euros y unas importaciones por 723.800 millones, que suponen caídas interanuales del 3% y 1%, respectivamente.

Este deterioro repercute también en la balanza comercial del conjunto de la UE, que entre enero y septiembre de 2003 acumula un déficit de 12.400 millones de euros, frente al superávit de 4.500 millones de un año antes.

Por áreas geográficas, los datos de Eurostat para el periodo enero-agosto reflejan un aumento del 3,8% en el excedente comercial de la UE con EE UU, hasta 43.800 millones de euros, mientras crecen los déficit con China (32.900 millones), Japón (18.300 millones) y Rusia (13.400 millones de euros).

La rebaja importadora no llega al consumidor

Las cámaras de comercio destacan en su estudio sobre el euro que los sectores industriales están aprovechando la fortaleza de la divisa europea para incrementar sus importaciones de países no integrados en la moneda única, aprovechando la rebaja de precios por el tipo de cambio.

Sin embargo, este ahorro de costes y el derivado de las compras de petróleo, que se siguen pagando en dólares, no se está trasladando a los consumidores finales. Por el contrario, el informe cameral constata que los precios de venta en el mercado interior están subiendo tanto en la industria como en los servicios 'debido al intento de mantener los márgenes introduciendo mejoras en la calidad y en los servicios prestados, y dejando en un segundo plano la competitividad vía precios'.

El incremento de la competencia en todos los mercados a los que llegan los productos españoles, incluido el nacional, es otro de los efectos de la apreciación del euro que, indirectamente, impulsa una mejora de la competitividad vía precio de los productos procedentes de países no integrados en la eurozona.