Coyuntura

El incremento del consumo en el tercer trimestre impulsa el PIB un 2,4%

El Producto Interior Bruto (PIB) creció un 2,4% en el tercer trimestre de 2003 respecto al mismo periodo del año anterior, según datos de Contabilidad Nacional hechos públicos hoy por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

De esta manera, la economía española se acelera ligeramente y crece una décima más que en trimestre precedente. En términos intertrimestrales, el crecimiento fue del 0,7%. Según el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, la economía "está bien preparada" para elevar su ritmo de crecimiento en 2004 y enlazar con la previsible mejora de la coyuntura internacional.

Entre julio y septiembre, la demanda interna aumentó su contribución al crecimiento global (3,5 puntos frente a 3,2 del segundo trimestre), como consecuencia fundamentalmente del tono expansivo del consumo privado. Por el contrario, el sector exterior aumentó su contribución negativa, que pasó de -0,9 puntos en el segundo trimestre a -1,1 en el tercero. Este comportamiento se debe a la notable desaceleración de las exportaciones (pasó del 8% al 2,5%), mayor que la registrada por las importaciones (del 10,2% al 5,7%).

Más calor, más consumo

El gasto en consumo final de los hogares experimentó una variación en el tercer trimestre del 3,2% (dos décimas más que en el periodo precedente) a consecuencia de las elevadas temperaturas del verano pasado que dispararon el gasto en energía, agua embotellada, refrescos y helados. El gasto de las Administraciones Públicas también disminuyó ligeramente su ritmo de avance, con un crecimiento del 3,6% frente al 3,7% del segundo trimestre.

Por otro lado, la formación bruta de capital fijo experimentó un incremento del 3,1% (tres décimas menos que en el trimestre anterior). Para el organismo estadístico, el empeoramiento de este agregado obedece fundamentalmente a la fuerte pérdida de impulso de la inversión en bienes de equipo (pasó del 3,1% al 1,5%) aunque se vio parcialmente compensada por el vigor que sigue mostrando la inversión en construcción (3,9%).

Por el lado de la oferta, en el tercer trimestre las ramas agraria y pesquera aceleraron su crecimiento (1,8% frente a 0,2% anterior) por la mejor cosecha de los cultivos de verano. La construcción y los servicios de mercado también mejoraron una y cuatro décimas, hasta el 4% y 2,3%, respectivamente, mientras que se produjo una ralentización de la actividad industrial (1,5% frente a 2,1%), como consecuencia de la debilidad de las exportaciones.

Bajan productividad y salarios

El crecimiento de la economía en el tercer trimestre permitió aumentar un 1,9% el número de puestos de trabajo a tiempo completo, dos décimas más que en el trimestre anterior, lo que supone, en términos absolutos, la creación de 293.000 empleos netos. La productividad aparente del trabajo, por tanto, se situó en el 0,5%, una décima menos que en el periodo precedente.

El INE afirma que en el tercer trimestre resultó especialmente notable la evolución del empleo en la construcción y los servicios, que registraron sendos incrementos del 4,4% y 2,8% (tres y dos décimas más, respectivamente, que en el periodo precedente).

Atendiendo a la distribución primaria de la renta, la remuneración de los asalariados registró una desaceleración de una décima, situándose en el 6,2%, por el menor ritmo de avance de la remuneración media (pasó del 3,9% al 3,7%).

Satisfacción del Gobierno

El secretario de Estado de Economía, Luis de Guindos, ha destacado que el crecimiento del PIB refleja una "suave y continua" recuperación después de que la economía tocase "suelo" en el tercer trimestre de 2002, cuando creció un 1,8%. De Guindos ha resaltado también el diferencial de más de dos puntos con la zona euro, que registró un incremento del PIB del 0,3% el pasado trimestre, por lo que España continúa avanzando en el proceso de convergencia real con la UE. Para el minstro Montoro, todos estos datos confirman la "solidez" del crecimiento español.

Por su parte, el secretario de Política Económica y Ocupación del PSOE, Jordi Sevilla, ha advertido de que el crecimiento de la economía se está produciendo de forma desequilibrada, y sigue basándose "en el endeudamiento de las familias y en la construcción, como consecuencia de unos tipos de interés reales negativos".