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Otra forma de cubrir la jubilación

Las aseguradoras están este año de enhorabuena. Desde el 1 de enero está vigente una nueva figura de ahorro para la jubilación largamente anhelada por el sector, el plan de previsión asegurado. Se trata de un seguro de vida que se beneficia de las deducciones fiscales que los planes de pensiones y cuya finalidad es exactamente la misma.

Tímidamente, las aseguradoras han comenzado a lanzar planes de previsión asegurados como alternativa a los planes de pensiones individuales. No son planes de previsión social, pero complementan la pensión pública y sus ventajas similares.

Como los planes, las primas aportadas a un plan de previsión asegurado (conocido como PPA) gozan de deducciones en la base imponible del impuesto sobre la renta hasta 8.000 euros anuales y 1.250 euros adicionales por cada año de edad a partir de los 52 y hasta los 65.

Como en los planes de pensiones, el tomador de este seguro no podrá recibir el dinero aportado hasta el momento de su jubilación, o bien en casos de invalidez o paro prolongado.

Pero dado que no se trata de un plan de pensiones, sino de un seguro, las diferencias entre ambos productos de ahorro también existen.

Quizá la más relevante se refiere a su rentabilidad. Al tratarse de un seguro de vida, garantiza una rentabilidad en un periodo determinado -que puede ser hasta la jubilación-, al margen de la evolución de los mercados. Es decir, el PPA tiene una garantía mínima de tipo de interés que se conoce de antemano, mientras que en la mayoría de los planes de pensiones dicha rentabilidad es variable, salvo que se trate de productos garantizados.

Los tipos de interés sobre las aportaciones al PPA pueden estar sometidos a revisión, según el producto, pero el tomador nunca perderá patrimonio. 'Por definición, la rentabilidad del PPA siempre será positiva', explican en Unespa, la patronal de las aseguradoras.

Cuando el tipo de interés garantizado en el PPA no es muy alto, la aseguradora puede añadir atractivo al producto con una cláusula de participación de beneficios, por la que el asegurado recibirá una parte de la rentabilidad obtenida por las inversiones realizadas por la entidad.

A diferencia de los planes de pensiones, lo que se recibe en casos de invalidez o fallecimiento -en este caso, los herederos- no procede del ahorro del tomador del seguro, sino que es una garantía adicional que se contrata de manera complementaria y supone el compromiso de pago de una indemnización. Lo aportado para cubrir los casos de fallecimiento o invalidez también goza de deducción fiscal.

A la hora de contratar un plan de previsión, es importante consultar los gastos que van anexos a la póliza y comparar unos productos con otros. Entidades como Aegon, Aviva, Mapfre, Caixa Cataluña, Banesto o ING ya comercializan PPA.

El sector reclama mayor flexibilidad

Las aseguradoras recibieron con franco optimismo la Ley de Reforma del IRPF que dio vida a los planes de previsión asegurados. En Unespa, la patronal del sector, se ha calificado de 'hito' en la construcción del sistema de ahorro para la jubilación.

Pero existen aún algunas trabas que impiden el desarrollo de la oferta, que de momento se limita a una decena de productos. Una de las mayores reclamaciones de las aseguradoras se refiere al traspaso del ahorro entre productos. El partícipe de un PPA puede traspasar su ahorro a otro PPA sin tributar por ello, al igual que sucede con los planes de pensiones. Lo que la legislación no permite es beneficiarse fiscalmente de los traspasos entre los planes de previsión asegurados y los de pensiones y viceversa.

Esta circunstancia implica que toda la captación realizada por los PPA será de ahorro nuevo y no traspasado desde los planes de pensiones. Al ser un producto recién nacido, es difícil competir con los planes.