Seguros

La centenaria Lloyd§s se reinventa para sobrevivir

En Lloyd§s of London ya no huele a café y cerveza tibia. No obstante, 300 años después, los clientes siguen acudiendo a él con la misma finalidad: buscar y ofrecer coberturas de seguros para aventuras empresariales. La taberna junto al Támesis es hoy un edificio de hormigón y cristal en la City, y los armadores que visitaban el Lloyd§s CoffeeHouse a finales del XVII han sido sustituidos por ejecutivos con especial predilección por el traje de raya fina. Aun así, el Lloyd§s de ahora guarda aún

muchos de los simbolismos del viejo café. Los bedeles reciben aquí el nombre de waiters(camareros) y, como antaño, existe

un libro en el centro de la sala donde el encargado anota con pluma los nombres de los buques que ese día han sido engullidos por el mar. De la mismamanera que capitanes de barco, armadores y comerciantes entraban en el local junto al Támesis con el objetivo de encontrar un capitalista dispuesto a financiar la posible pérdida del buque, en 2003 los representantes de compañías y personas individuales se reúnen en torno a una mesa en búsqueda de alguien que asuma los riesgos de su actividad empresarial.

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El número de firmas que operan en este mercado ha caído amás de la mitad como consecuencia de una mayor supervisión

¢Somos un mercado, no una compañía de seguros¢, insistió en varias ocasiones el presidente de Lloyd§s, lord Levene of Portsoken, en una reciente reunión con periodistas. Lloyd§s es una sociedad de miembros (también conocidos como names) que suscriben pólizas de seguro en grupos. Estos grupos se llaman syndicates,y cada namees responsable de la parte del riesgo que ha suscrito o asumido por ellos un syndicate. La forma de hacer negocio sigue siendo la misma que imperaba en el viejo café del Támesis. Pero los tradicionalismos que preservaban las particularidades de Lloyd§s estuvieron a punto de acabar con él.

Desde 1988, varias rachas de desastres naturales obligaron a grandes desembolsos por parte del capital asegurador, los names.

Estas crisis descubrieron una estructura obsoleta y evidenciaron aún más la falta de transparencia con la que siempre había actuado. Los atentados del 11-S forzaron una serie de cambios que ahora empiezan a tomar cuerpo. Varias medidas van encaminadas a desarrollar herramientas tecnológicas para agilizar la tramitación de los contratos, como la plataforma Kinnect para consulta de riesgos o la elaboración de formatos estandarizados y electrónicos de obligado cumplimiento en los contratos.

Mayor disciplina en el negocio

No obstante, los cambios más relevantes tienen que ver con la transparencia, la supervisión, la organización interna

y el control de los syndicates. A partir de 2002 Lloyd§s ha dejado de presentar sus cuentas una vez cada tres años, para

hacerlo una vez por ejercicio, consecuencia de estar bajo la tutela de la Financial Services Authority (FSA), el superregulador financiero británico. Asimismo, el pasado 15 de octubre la Comisión Europea abandonó una investigación abierta en enero sobre Lloyd§s al entender que el actual régimen de supervisión, controlado por la FSA, está de acuerdo con las normas europeas.

Por otro lado, Lloyd§s ha pasado de una estructura de capital respaldada en su mayoría por inversores individuales que respondían ilimitadamente con todo su patrimonio, a estar representada por los activos de grandes compañías, muchas de ellas aseguradoras. Pero los cambiosmás importantes se han producido en el funcionamiento interno. Las pérdidas sufridas en los periodos de 1988-1992 y 1997-2000, y el 11-S, que dejó en Lloyd§s un agujero récord de 4.500 millones de euros, aceleraron los cambios. El consejero delegado, Nick Prettejohn, dejó de ser pusilánime con los syndicatesdíscolos, impuso una férrea

disciplina en la suscripción de seguros y realizó una tarea de supervisión más escrupulosa. Los efectos fueron inmediatos.

El número de syndicates pasó en cuatro años de 200 a 70. El ejemplo más reciente demano dura ha sido la expulsión a mediados de octubre del Syndicate 102, gestionado por la aseguradora Goshawk. Este syndicateestaba seriamente tocado después del

accidente del transbordador espacial Columbia, del que había suscrito una parte importante de su riesgo.

Lloyd§s volvió a la rentabilidad en 2002 (ganó 834 millones de libras, 1.209 millones de euros) y este año espera alcanzar

una capacidad aseguradora de 20.880 millones de euros, la mayor de su historia. Asimismo, las estimaciones para el periodo 2002 y 2003 formuladas por la asociación de names apuntan a un beneficio de 5.600 millones de libras (8.120 millones de euros), el triple de lo previsto a mediados del ejercicio.

Todo gira en torno a los §syndicates§

Los 70 syndicates que hoy operan en Lloyd§s son los encargados de suscribir las pólizas y los expertos en la tarea de negociar con el broker,el representante del que quiere suscribir un seguro. Pese a que funcionan de forma independiente y

compiten entre ellos, están respaldados por el capital que han aportado los miembros o names(que pueden ser personas individuales o compañías) y que son los corren con los costes de un siniestro cuando éste se produce. Tienen una vida

societaria de un año. Pasado este tiempo, si no hay acuerdo entre los names que lo respaldan, se disuelve el syndicate.

Un syndicatepuede aceptar todo o parte del riesgo. Los brokersse reúnen con los diferentes syndicates para recibir propuestas de cobertura. Cuando se llega a un acuerdo para firmar una póliza, el syndicateque la elabora establece las condiciones y asume una parte del riesgo. Después, los brokersse pasean por el resto de mesas en búsqueda de otros que cubran la parte

restante y asuman las condiciones elaboradas por el primero de ellos.

El total de bienes aportados por los names forma el capital sobre el que se sustentan los riesgos asumidos por el conjunto del mercado Lloyd§s, que posee un fondo común para hacer frente a los riesgos que no sea capaz de cubrir un syndicate. Los

names,o inversores, ganan dinero cuando las primas obtenidas por las suscripciones de riesgos son superiores a los pagos destinados a cubrir los compromisos asumidos por cada uno de los syndicates.

UNA PLAZA DE NEGOCIOS SINGULAR

FRANQUICIA

El consejero delegado de Lloyd§s, Nick Prettejohn, junto al presidente, lord Levene, han impulsado una estructura de franquicia que pretende preservar los negocios individuales de cada syndicate,pero amparados, dirigidos y regulados

bajo el paraguas de Lloyd§s, que actúa en beneficio de toda la comunidad.

Lord Peter Levene explica que la estructura es como una cooperativa, con la diferencia de que la franquicia supervisa los planes de negocio de los syndicates, asegurándose de que son viables.

REASEGURO

Aunque en Lloyd§s se firman las pólizas más extrañas, como lesiones de deportistas o caprichos materiales de multimillonarios, este mercado es básicamente un centro para profesionales. A él acuden muchas compañías a reasegurar

sus riesgos. Lloyd§s es en la actualidad el sexto mayor reasegurador del mundo. Cerca del 50% del volumen de las pólizas son

contratos de reaseguro. Ocho de las diez mayores aseguradoras del mundo acuden a buscar cobertura para sus riesgos en Lloyd§s.

§NAMES§

A principios de los noventa, los 20.000 inversores individuales que respondían de forma ilimitada con su patrimonio suponían casi el 99% de la capacidad de Lloyd§s; hoy este grupo apenas representa el 13%, con cerca de 1.800 personas. El 45% del capital que hoy respalda las pólizas suscritas en Lloyd§s proviene de las principales aseguradoras y grandes compañías.

Desde 1996 el mercado ofrece a los names que aún se comprometen con todo su patrimonio la posibilidad de formar una

sociedad de responsabilidad limitada.

COLAS

Al visitar Lloyd§s sorprenden las colas que forman los brokersante las mesas de los syndicates.Nicky Ablett, responsable de riesgo político de Talbot Underwriting, explica que ¢a veces pueden pasarse horas¢ y añade que el vis a vis entre brokery syndicate es la esencia de Lloyd§s. Una de las apuestas tecnológicas está encaminada a reducir los tiempos de espera

a través de estandarizar los contratos, prescindir más del papel y agilizar el análisis de los riesgos.