Fiscalidad

Las empresas de juego acusan a la Administración de competir con ventaja

El sorteo extraordinario de Navidad, que contará con 10 series más que el año pasado, repartirá esta vez 1.755,6 millones de euros en premios, un 5,5% más que en 2002. Además, la popular lotería pronto empezará a promocionarse con una campaña masiva que aparecerá en los medios de comunicación. Elevar los premios o hacer publicidad resulta impensable para otras empresas de juego como casinos, bingos o tragaperras que acusan a la Administración de competir con ventaja, restringir su libertad empresarial, asfixiarles con una creciente presión fiscal y de existir importantes diferencias entre las comunidades autónomas. El juego está transferido a las autonomías.

'Incluso el lunes, cuando el sorteo de Navidad se presentó ante la prensa, ocupó la cuarta cabecera del telediario', apunta Manuel Navarro, vicepresidente de la patronal del bingo. 'La empresa privada compite con una maquinaria pública poderosa que actúa con ventaja porque puede cambiar sus juegos, introducir nuevos o incrementar los premios siempre que quiera. Además, tiene más margen para repartir premios y puede hacer publicidad cuando y como quiera. Todo eso nos está prohibido a las empresas privadas', añade Navarro. Los bingos y casinos no pueden hacer ningún tipo de promoción; el argumento es que con ello inducirían al juego, pero 'eso mismo es lo que hace la propia Administración con las loterías y apuestas', señalan otras fuentes del sector.

Esta denuncia va acompañada de una notable recesión del negocio que en el último decenio ha perdido cuota de mercado. El año pasado los bingos españoles facturaron 3.667 millones de euros frente a los 3.961 millones de 1992.

También desde los casinos se denuncia una falta de libertad empresarial, ya que para abrir un establecimiento es necesario que antes se convoque un concurso público y es la Administración local la que decide sobre su conveniencia. 'El principal problema es la tributación porque se paga una tasa de juego en función de la recaudación bruta. En el caso de la Comunidad Valenciana varía del 20% al 55%, con una media cercana al 50%', señala un portavoz de la Asociación de Casinos de Juegos de esta comunidad. En el caso de Castilla-La Mancha, donde no existe ningún casino pero hay uno en proyecto, se ha establecido un tipo único del 10% sobre la recaudación bruta.

En todo caso, propietarios de casinos consideran que el juego que gestiona el Estado supone una 'competencia desleal' sobre las empresas privadas.

Y eso que en la evolución del último decenio, los casinos son los que mejor saldo dan dentro de los juegos de gestión privada, ya que de los 971 millones de 1992 han pasado a los 1.799 millones del año pasado. Este incremento se debe al aumento de la oferta y a que las últimas aperturas se han realizado en el centro de las ciudades y no a las afueras, como se obligaba hace años. También se han producido algunos traslados.

La ONCE

El cupón de la ONCE, que sí puede realizar publicidad al contrario que el resto del juego privado, también ha registrado un importante descenso de las ventas en el último año después de haber permanecido estancado o con escasos incrementos desde hace una década. En 1992 se vendieron 1.926 millones de euros en cupones de la ONCE, mientras que 10 años después, la venta por este concepto se situaba en 2.388 millones.

Sin embargo, para Fernando Mendía, portavoz de la organización, la diferencia de evolución entre el cupón, que cae, y las loterías y apuestas del Estado, especialmente la Primitiva, la Bono Loto y la Quiniela, que crecen, se debe a la propia tendencia del mercado. 'La gente prefiere cada vez más el juego activo, es decir, aquel en el que puede intervenir. Nosotros tenemos un juego pasivo y por eso perdemos cuota. Para solventarlo estamos preparando un nuevo juego con un sistema de terminales nuevo que lanzaremos el próximo año', comenta.

La ONCE, que tiene una autorización del Gobierno para este tipo de actividad, debe negociar periódicamente los premios y la celebración de sorteos extraordinarios. Para Mendía una de las claves para las empresas de juego es la apuesta por las nuevas tecnologías.

Los bingos, en cambio, no están tan de acuerdo, ya que, según José Luis Siniesta, presidente de la patronal, las Administraciones están limitando y cortando las iniciativas que las empresas están llevando a cabo en este sentido. 'Queremos utilizar las nuevas tecnologías conectando bingos en red para hacer el juego más atractivo, pero hay cortapisas por parte de la Administración', señala.

Un 0,7% menos de recaudación

La facturación total del juego durante el año pasado fue de 25.853,84 millones de euros, lo que supuso un descenso de las cantidades jugadas del 0,7%. Según la Comisión Nacional del Juego, dependiente del Ministerio del Interior, 'esta disminución proviene del negativo comportamiento de los juegos privados que pierden un 1,25% y de la ONCE, que lo hace en un 3,02%. Loterías y Apuestas del Estado aumenta un 1,21%'.

La Administración reconoce como 'aspecto destacado', el retroceso, por primera vez desde su legalización en 1997, de los juegos privados. También señala que 'la incidencia más destacable del año' es la pérdida del 1,9% de la cuota de las tragaperras o máquinas B, que se situaron en 10.367 millones de euros.

El caballo de batalla del fisco

El sistema de tributación actual es el principal caballo de batalla de bingos y casinos ya que lo consideran excesivo y que 'asfixia' la propia viabilidad empresarial. Aunque depende de las comunidades, la media ronda el 24%.

Pagan los impuestos antes de la actividad, ya que cuando los bingos compran a la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre los cartones de juego están liquidando el impuesto por adelantado, antes de realizar la actividad. æpermil;sa es su gran queja.