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Tener abogado propio

Le han robado el coche? ¿Quiere demandar a su comunidad de vecinos ¿Está pensando en divorciarse? Por menos de 100 euros al año cualquiera puede disponer de un abogado las 24 horas del día y los 365 días del año. Es el asesoramiento legal continuo, una fórmula importada de los países anglosajones que está comenzando a popularizarse en España y que amenaza con convertirse en algo tan cotidiano como su seguro médico o dental.

'La gente piensa que la abogacía es lenta y cara. Y lo cierto es que hay dudas legales que no son lo suficientemente importantes como para compensar el pedir una cita y pagar 100 euros por consulta. Así que la gente hace como con el médico: si se puede evitar ir, se evita', explica David Cru, director de grandes cuentas de Legalitas, una empresa de asesoramiento legal inmediato.

Por 59 euros al año, Legalitas Protección Familiar permite consultar por teléfono o a través del correo electrónico las dudas y problemas legales que se planteen en el hogar. El servicio incluye, además, la redacción o revisión de los contratos y recursos más habituales que necesita una familia, y la atención personalizada en cualquiera de los 150 despachos de abogados colaboradores para realizar gestiones en condiciones especiales. 'La primera consulta presencial está incluida en el precio y los honorarios que cobra el despacho colaborador son los mínimos. Les exigimos que hagan al cliente un presupuesto cerrado y por escrito de lo que le va a costar', dice Cru.

El secreto de la rentabilidad de Legalitas, como el de otras compañías similares, es la ausencia del coste que supone mantener unas instalaciones preparadas para recibir al cliente. Tras todas estas sociedades existe un centro de llamadas atendido por abogados que contestan por teléfono y correo electrónico cientos de consultas diarias. 'El 90% de las consultas se contestan inmediatamente, el resto en un plazo máximo de 48 horas', indica Cru. De las 100.000 familias que asesora la compañía, 10.000 ha contratado el servicio directamente, mientras que el resto lo ha hecho a través de programas de fidelización y promociones de empresas como Pfizer, Fenosa o Prosegur.

Lejos de la imagen de sobriedad que caracteriza a los abogados en España, estos servicios han aprovechado la liberalización de las estrictas normas de publicidad que regían en la abogacía hasta hace unos años para anunciarse libremente en Internet, radio o prensa con todo tipo de reclamos. Uno de los más utilizados es la posibilidad de hacer uso del servicio de urgencia de 24 horas, que le proporcionará, por ejemplo, un abogado a las tres de la mañana si su hijo está en comisaría acusado de haber iniciado una pelea monumental.

Demanda de servicios

'Nosotros comenzamos con la gestión de las sanciones de tráfico, pero con el paso del tiempo, los clientes nos han obligado a aumentar nuestros servicios', dice Fernando Ortega, director de comunicación y desarrollo de nuevo negocio de Legal Asistance, el servicio de asesoría jurídica de Multauto.

Entre las opciones que ofrece, está el servicio de asistencia legal familiar, que por 90 euros al año ofrece consejo legal por teléfono o Internet, gestiones prejudiciales, revisión de documentos y red de bufetes colaboradores. O el servicio de asistencia legal senior, pensado para la tercera edad. Al igual que Legalitas, la compañía contrata sus servicios de forma directa o a través de programas de fidelización con compañías como American Express o Spanair.

Un servicio clásico en la empresa

Pese a que la apuesta por el mercado familiar es una novedad en España, los servicios legales con precios fijos son un clásico en el mundo de la empresa. 'Los grandes despachos solemos facturar a nuestros clientes importantes una cantidad fija ( la denominada iguala) por determinados servicios legales que son recurrentes, como por ejemplo cuestiones societarias y fiscales', explica Emilio Martínez, director de organización del bufete Cuatrecasas. Las cantidades, que se pactan con cada cliente en función de sus características, no incluyen los servicios de mayor complejidad, que se facturan aparte. Las cifras pactadas se regularizan a final de año para evitar que en muchas ocasiones los acuerdos resulten deficitarios para el bufete. 'La iguala es una forma de remuneración muy antigua en la abogacía, especialmente en el mundo de la empresa', señalan también fuentes de la comisión de deontología del Colegio de Abogados de Madrid. Lo que ya no resulta tan clásico son los precios que ofertan las compañías como Legalitas o Legal Asitance. La primera ofrece un bono de 18 euros al mes; la segunda, servicios específicos para pymes por 90 euros al año.