Pensiones

Italia vive su tercera huelga general en año y medio

Decenas de miles de personas participan hoy en el centenar de manifestaciones convocadas por los sindicatos italianos en apoyo de la huelga general de cuatro horas que vive el país, en protesta por la reforma de las pensiones aprobada por el Gobierno.

La jornada comenzó con normalidad con paros generalizados en la industria y los servicios: las escuelas y las oficinas públicas, incluidas las de correos, no abrirán durante todo el día y los bancos sólo lo harán por la tarde.

Los líderes de las tres principales centrales, la izquierdista Cgil y las centristas Cisl y Uil, encabezan las marchas organizadas en Roma, Nápoles y Bolonia.

El tráfico aéreo permanecerá suspendido entre las 12:30 y las 16.30 horas (10.30-14.30 GMT), lo que ha obligado a la compañía Alitalia a cancelar 155 vuelos y a dejar en tierra a 24.000 pasajeros. Tampoco circulan durante las horas centrales del días los trenes, los autobuses urbanos e interurbanos y los barcos que enlazan la península italiana con las islas.

Los principales sindicatos, que reúnen a cerca de 10 millones de trabajadores, afrontan la jornada con la vista puesta en nuevas movilizaciones, si el Gobierno no rectifica su proyecto de reforma del sistema de pensiones.

Una reforma "inaplazable"

El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, ya ha hecho saber que no está dispuesto a modificar unos cambios que considera "inaplazables" y que justifica como una obligación en el marco de la política europea.

La reforma aprobada por el Gobierno eleva, a partir de 2008, el periodo de cotización de 35 a 40 años y fija la edad mínima de jubilación en 65 años para los hombres y 60 para las mujeres. Paralelamente, establece, con fecha 1 de enero de 2004, un incentivo del 32,7 por ciento del salario para las personas que decidan seguir activas, pese a cumplir los requisitos para acceder al cobro de la pensión.

A tiempo parcial

La limitación del paro a cuatro horas ha abierto una nueva pugna entre Gobierno y sindicatos, después de que el ministro de Trabajo, Roberto Maroni, le definiera como paro "a tiempo parcial", jugando con un tipo de empleo que no gusta a las centrales.

Desde la cabecera de la manifestación de Roma, Savino Pezzotta, líder del Cisl, advirtió a Maroni de que "para que no haya equívocos, ya estamos pensando en una huelga de ocho horas, es decir, a tiempo completo".