Fusión

ACS y Dragados alumbran la mayor constructora de España

No hubo sorpresas. Las juntas extraordinarias de ACS y Dragados aprobaron ayer la fusión de ambas sociedades para configurar la empresa líder del sector. Si acaso, puede decirse que, dada la polémica vivida a lo largo del verano, la anécdota fue la ausencia de voces disconformes con la ecuación de canje en la asamblea de Dragados. Además, el respaldo a la integración fue abrumador: el 99,9% en la junta de ACS y más del 96% en la de su participada.

El presidente de ACS, Florentino Pérez, futura cabeza del nuevo grupo, se encargó de desvelar nuevos detalles de la operación. El coste de la misma ascenderá a 110 millones de euros, que se provisionarán contra la cuenta de resultados de este ejercicio. El beneficio neto atribuible del nuevo líder del sector este año mermará en esa cantidad, para quedar fijado en 270 millones.

Esa 'inversión' para reestructurar el grupo, como la definió Pérez, se destinará sobre todo a financiar las bajas laborales provocadas por las redundancias de la fusión, que no quiso cuantificar. El ahorro de costes consiguiente alcanzará los 85 millones de euros en 2006, una vez madurado el proceso de integración de las dos estructuras.

Florentino Pérez y Antonio García Ferrer serán los máximos ejecutivos del nuevo grupo ACS

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Tras el sí de los accionistas, la integración efectiva de ambas sociedades se realizará en el entorno del 15 de diciembre, fecha en la que está previsto que comience a cotizar el nuevo grupo.

El rechazo expresado por accionistas minoritarios de Dragados respecto al canje accionarial propuesto apenas se dejó sentir y menos de un 4% del capital de Dragados votó en contra, mientras que el respaldo de los socios de ACS alcanzó el 99,9%. El clima de la junta extraordinaria de Dragados fue mucho más cómodo para los directivos de lo que en principio se podía pensar. Ningún accionista tomó la palabra para argumentar en contra de la operación de fusión y únicamente dos asistentes mostraron en público su disconformidad.

La cúpula del nuevo grupo contará con un presidente y al menos un vicepresidente. Pérez también desveló que él mismo y el actual presidente de Dragados, Antonio García Ferrer, serán los dos máximos ejecutivos. Al mismo tiempo, el presidente de ACS desea repetir mandato en la presidencia de la compañía y compatibilizarla con la del Real Madrid.

La definición del máximo equipo directivo y de la composición del consejo se cerrará el próximo mes de diciembre, una vez concluida la integración. A partir de 2004 se definirá el personal excedente tras la integración de las empresas de uno y otro grupo.

Futuras adquisiciones

La nueva ACS se estructurará en cuatro ramas de negocio: construcción, servicios industriales, servicios urbanos y concesiones. García Ferrer señaló que el 1 de diciembre se anunciará la estructura y composición del nuevo grupo, dado que el proceso de análisis de las compañías es 'lento'.

Por su parte, Pérez insinuó que el grupo resultante de la fusión con Dragados llevará a cabo nuevas adquisiciones tan pronto como haya cerrado el proceso de integración actual. 'El nuevo grupo generará un cash flow anual de alrededor de 1.000 millones de euros y obviamente no nos vamos a quedar con los brazos cruzados con estos fondos', manifestó. En este sentido, ratificó el interés de la nueva empresa de elevar hasta el 20% la participación del 11,% que actualmente tiene en Abertis y por mantener la inversión del 20% en Urbis Inmobiliaria, sobre la que admitió que existen varios grupos interesados. Asimismo confirmó su permanencia en Xfera, al asegurar que cuenta 'con la paciencia y la ilusión necesarias para esperar que la tecnología permita a esta sociedad comenzar a operar a finales de 2004'.

La operación dará origen al primer grupo constructor español y al tercero de la Unión Europea, con un beneficio neto estimado para el conjunto de 2003 de 380 millones de euros y una facturación de 10.800 millones, de los que la mitad (5.600 millones) procederá del negocio constructor, fundamentalmente obra civil.

La nueva ACS nacerá con una plantilla de 100.000 empleados, una capitalización bursátil de 4.400 millones de euros, una deuda neta de 1.500 millones y unos fondos propios estimados en 2.000 millones.

La junta fijó hoy en 18 el número de miembros del máximo órgano de gestión de la nueva compañía, de los que tres serán nombrados por Alberto Cortina y Alberto Alcocer, segundos máximos accionistas de la nueva empresa con aproximadamente un 5% del capital, por detrás de Banca March (12,7%) y por delante de Florentino Pérez (4,9%).

Claves de la operación

Los votos en contra, sin identificar

Un 4% de los accionistas de Dragados, que representan más de siete millones de títulos de la compañía, votó en contra de la fusión. A pesar de la expectación creada, durante la junta extraordinaria únicamente dos accionistas minoritarios mostraron disconformidad con la operación. Según Antonio García Ferrer, Dragados 'no tenía constancia de quejas' por parte de los accionistas. 'Desconozco si el 4% en contra corresponde a fondos de EE UU', afirmó.

Deuda neta inferior a 1.500 millones

La deuda neta del grupo una vez concluya la fusión será inferior a los 1.500 millones de euros, mientras que los recursos propios superarán los 2.000 millones, según indicaron los directivos de ambas compañías. Sin embargo, Florentino Pérez reiteró ante los periodistas la intención de la empresa de seguir disminuyendo el nivel de endeudamiento y fijó como objetivo que el porcentaje de deuda sobre recursos propios alcance el 50%.

Apuesta decidida por Argentina

La estrategia del nuevo grupo mantendrá su apuesta por Argentina, tal y como manifestaron ayer los primeros directivos de ACS y Dragados. Florentino Pérez declaró que esta es una de las inversiones en el exterior más estables y matizó que a partir de ahora se van a centrar en ejecutar las obras obtenidas en concesiones. Antonio García Ferrer, por su parte, reiteró su intención de mantenerse en el país y destacó el potencial de este mercado.

2.000 jubilaciones en siete años

En el periodo comprendido entre 2003 y 2010, 2.000 trabajadores del nuevo grupo alcanzarán la edad de jubilación. 'Es un hecho ajeno a la fusión', precisó Antonio García Ferrer, presidente de Dragados, que reconoció, sin embargo, que esta circunstancia 'atenúa el problema de personal que genera la fusión'. Una vez se lleve a cabo la integración de ambas empresas, la compañía resultante contará con unos 100.000 empleados.